viernes, 27 de febrero de 2026

«La perla», John Steinbeck

 La perla

[The Pearl, 1947]

John Steinbeck

Premio Nobel de Literatura 1962

[California, 1902-1968, Nueva York]


Editorial Edhasa; 143 págs.


Hace unos años empecé a interesarme en John Steinbeck [1902-1968], su vida y obra. Atraída al principio por ser un autor estadounidense cuya narrativa era leída tanto por jóvenes de su país y el mundo como por adultos, humanistas, científicos e historiadores... un público muy heterogéneo. 

Luego supe de los temas atemporales que abordaba y de sus personajes: la lucha y fortaleza de la gente común —una simpatía casi mística—, la importancia de la amistad y la familia, la defensa de los valores en un entorno árido, la empatía, la compasión y... el no quedarse ahí, ir al compromiso.
Su narrativa tiene un gran realismo social —está encuadrada en esta corriente. Lo que transmite, más allá de los dramas, es el profundo entendimiento y consideración hacia esas personas muchas veces invisibilizadas. Sus historias son muy conmovedoras.

Primero leí De ratones y hombres [Of Mice and Men, 1971] —de la que vi la adaptación teatral en el Teatro Provincial de Mar del Plata en 2020. 
La historia de Lennie y George, dos amigos que emprenden un viaje en búsqueda de trabajo en granjas del norte de California. Podría ser en cualquier otro sitio, nuestro país sin ir más lejos. Ellos tienen una ilusión: tener su propia granja.


Dirección y adaptación: Lisandro Kiks y Gustavo Luppi
Actores: Juan Luppi, Ramiro Méndez Roy, Sandra Criolani y Heinz Krattiger


Luego leí Las uvas de la ira [The Grapes of Wrath, 1939], un clásico. La historia de una familia, trabajadores agrícolas inmigrantes durante la Gran Depresión —década de 1930. En esta historia dura, los obstáculos y las ilusiones se mezclan con la voluntad de conservar la dignidad y la familia.

Recibió el Premio Pulitzer 1940 y fue la novela más vendida por esos años. Llevada al cine por John Ford [1940] y protagonizada por Henry Fonda y Jane Darwell.


1940. Director: John Ford
Actores principales: Henry Fonda y Jane Darwell


Y ahora leo La Perla [The Pearl, 1947], de la que les haré un breve comentario.

Primero, algo del autor:


John Steinbeck


John Steinbeck [1902-1968], narrador y dramaturgo, es un autor destacado en la literatura estadounidense, un clásico imprescindible.

Nació el 27 de febrero de 1902 en Salinas, California. Creció en un pequeño pueblo rural y trabajó en ranchos cercanos, conociendo a personas que, seguramente serían parte de su universo literario.

Estudió literatura inglesa en la Universidad de Stanford, cerca de Palo Alto. Nunca se graduó.
Viajó a Nueva York y volvió a California, donde se casó con Carol Henning, una mujer brillante, de gran ayuda en su trabajo de escritor. También su padre lo ayudó económicamente para que se pudiera dedicar plenamente a la escritura.

Su primer éxito literario fue Tortilla Flat [1935], ganadora de la Medalla de Oro del California Commonwealth Club, llevada al cine en 1942 por Victor Fleming y protagonizada por Spencer Tracy.

Después, dedicado a escribir sobre California y el Dust Bowl —período de severas tormentas de polvo con graves daños en la agricultura—, publicó las nombradas Of Mice and Men [adaptada al teatro y al cine] y The Grapes of Wrath [el libro más vendido, ganador del National Book Award y del Pulitzer, también, como ya mencioné, adaptada al cine].

Se divorció de Carol en 1941 y se distanció de su gran amigo y compañero de viajes, el biólogo marino Ed Rickets. Se casó con Gwyndolyn Conger, Gwyncon la que tuvo dos hijos, Thomas y John. 

Publicó The Moon is Down [1942], llevada al cine por Irving Pichel en 1943. Año en que se desempeñó como corresponsal de la Segunda Guerra Mundial para el New York Herald Tribune y trabajó para la Oficina de Servicios Estratégicos —más tarde, CIA—. Algunos de sus escritos sobre la guerra están en el documental Once There Was A War [1958].




Al regresar de la guerra, escribió el guión para la película Lifeboat [1944], en Argentina se llamó 8 a la deriva. Dirigida por Alfred Hitchcock. Escribió otros guiones con poco éxito.

La novela que voy a comentar, primero fue publicada con el nombre The Pearl of the World [1945]. Finalmente, se llamó The Pearl [1947]. También fue llevada al cine. Filmada en 1947, dirigida por Emilio «Indio» Fernández. Fue la primera película hispanohablante en ganar un Globo de Oro.
Steinbeck viajó a México para la filmación. Ayudó al guionista y se inspiró para la próxima película, ¡Viva Zapata!, dirigida por Elia Kazan.


John Steinbeck y Robert Capa, 1947


Steinbeck realizó varios viajes a la Unión Soviética, el primero de ellos, en 1947, con el famoso fotógrafo Robert Capa [1913-1954]. De este viaje surgió un libro conjunto, A Russian Journal
Ese mismo año, Steinbeck fue elegido miembro de la Academia Americana de Artes y Letras.

Un año después, regresó con urgencia a California, al enterarse del accidente de su amigo, Ed Ricketts, quien falleció pocas horas antes de su llegada.

Se divorció de Gwyn, y al año siguiente se casó con Elaine Scott. 

En 1952 publicó East of Eden [Al este del Edén], y volvió a colaborar con Elia Kazan en la adaptación cinematográfica.

The Winter of Our Discontent [El invierno de mi descontento], publicada en 1961, fue su última creación ficcional. 

Un año después, en 1962 ganó el Premio Nobel de Literatura, no sin pocas controversias dentro del establishment literario. 

Viajó a Tel Aviv, Israel, en 1966, para visitar una comunidad agrícola establecida por su abuelo en Mount Hope. «Quiero ver todo en Israel», dijo Steinbeck en ese momento. Quería mirar a Israel a través de la lente de un escritor, pero también con la mirada del hombre comprometido, su familia había dejado sangre en esa tierra.*

John Steinbeck murió en Nueva York, a los 66 años, el 20 de diciembre de 1968. 

"In the town they tell the story of the great pearl —how it was found and how it was lost again..."



El libro comienza con este párrafo entre comillas:

«En el pueblo cuentan la historia de la gran perla, de cómo fue encontrada y de cómo volvió a perderse. Se habla de Kino, el pescador, y de su esposa, Juana, y del bebé, Coyotito. Y como la historia ha sido contada tan a menudo, ha echado raíces en la mente de todos. Y como todas las historias que se narran muchas veces y que están en los corazones de las gentes, solo tiene cosas buenas y malas, y cosas negras y blancas, y cosas virtuosas y malignas, y nada intermedio».

De a poco, página a página, vamos a ir entrando en la historia de esta familia, formada por Kino, joven y fuerte, su esposa Juana y el hijo de ambos, el bebé Coyotito. 
Nos envuelve una atmósfera muy especial. Con la música de sus pensamientos, sus despertares al alba en la cabaña de paja, sus miradas de ojos bien abiertos, el silencio de sus movimientos de pies desnudos.

El mundo ya estaba despierto.

Y mientras el día termina de aclarar en La Paz, México, porque es allí donde están, en un pueblo costero de Baja California, donde las cabañas de los pescadores de perlas están habitadas por gentes con sus canoas que aseguran, al menos, el alimento, ellos, Kino y Juana, están listos para escuchar en sus mentes la Canción de la Familia, que acompaña el batir de las tortas de maíz, el trenzado del pelo negro, el cuidado y amor hacia Coyotito, envuelto ahora en el chal de Juana quien lo tiene junto a su pecho. Comen y beben el pulque... 

Era una mañana como cualquier otra mañana y,
sin embargo,
era perfecta entre todas las mañanas.

Coyotito ya está de nuevo en su caja colgante y el sol calienta la cabaña. Sus padres siguen con los hábitos de cada día, todo tan tranquilo cuando...

Un ligero movimiento atrajo los ojos de los dos hacia la caja...
Un escorpión descendía lentamente por la cuerda que mantenía la caja del bebé sujeta al techo.

Una nueva música invade ahora la atmósfera: La Canción del Mal.
Kino, joven y fuerte, sí, con mirada cálida y brillante, sí, pero también feroz si escucha la música del enemigo, la música hostil, peligrosa que amenaza a su familia. 
Entonces nos mostrará quién es realmente. Sabremos quiénes son, él y Juana, frente a un momento límite, el que tiene que ver con su hijo, enfrentando a la codicia y a la imposibilidad de cambiar las realidades. 
La perla encontrada, esa tan difícil, esa que podía cambiar la suerte, esa perla hará latir el corazón de Kino. Y el nuestro.




Espero que disfruten de esta historia y encuentren el valor simbólico de lo que aquí se cuenta. La pueden leer completa en inglés y castellano abriendo el link que dejo en Notas.
Sin analizar demasiado, estoy segura que, a través de las imágenes y confiando en lo que sienten, se dejarán llevar por la excelente, sencilla y lírica narrativa de Steinbeck... como el que se abandona a la vaguedad de un sueño. 
Es que la combinación de la realidad dura de esta familia trabajadora con la profundidad del amor que se tienen y la armonía en como viven, la descripción poética del entorno con la amenaza latente de destruir su paz familiar, hacen de esta pequeña novela una obra muy querida. Una historia que siempre recordarán. 
Hasta la próxima lectura,

Cecilia Olguin Gianelli


Notas


La perla, John Steinbeck:
https://www.literatura.us/idiomas/js_perla.html

The Pearl, John Steinbeck:
https://bpb-ap-se2.wpmucdn.com/learn.stleonards.vic.edu.au/dist/9/92/files/2016/06/The-Pearl-John-Steinbeck.pdf

- John Steinbeck and the fall and rise of Israel´s «Mount Hope»:
https://www.israelnationalnews.com/news/377121


martes, 24 de febrero de 2026

¿Qué y cómo leen nuestros hijos y nietos?

¿Qué y cómo leen nuestros hijos y nietos? 

Preguntas que nos hacemos 



La lectura es muy estimulante, ayer, hoy y lo será por siempre, me atrevo a decir. Eso no se discute. Como tampoco lo de los libros físicos vs los digitales. No hay un tal vs. 

Lo que personalmente me hace pensar, y quizá a ustedes, queridos lectores tradicionales, es si nuestra lectura, que solía ser calmada, profunda y con tiempo, sin problema para concentrarnos, sin temor a abordar obras extensas y complejas, ahora nos encontramos a  nuestros hijos y nietos eligiendo la inmediatez en el veredicto, me atrapa o no me atrapa, y que sea desde las primeras páginas. 

En la generación Z y Alpha la lectura es rápida y fragmentada, dicen. También que leen bastante, pero distinto. Quizá, lo que nosotros vemos como superficial en realidad es otra cosa que todavía no alcanzamos a identificar. Quizá debería volver a Ricardo Piglia con El último lector —los distintos comportamientos frente al texto.




Frente a todas estas dudas, hoy me llega este interesante artículo de Rebeca Márquez, publicado en Librotea.

Lo comparto, también el libro de Piglia: 

Cumbres borrascosas

así ha cambiado la Generación Z la relación con los libros



La Generación Z se ha convertido en la protagonista de una 
paradoja cultural fascinante: nunca antes los jóvenes habían leído tantos libros como en la era de TikTok, y sin embargo, nunca antes les había resultado tan difícil acceder a los clásicos de la literatura. 

El reciente debate viral en torno a Cumbres Borrascosas —donde una joven confesaba abiertamente su frustración al enfrentarse al lenguaje decimonónico de Emily Brontë— ha destapado una conversación incómoda pero necesaria sobre cómo la lectura ha cambiado para siempre. 

Entre el auge de comunidades como BookTok y el retroceso en las competencias lectoras que reflejan los estudios internacionales, los libros se han convertido en el campo de batalla donde se dirime algo más profundo: la transformación de nuestra capacidad para pensar, concentrarnos y habitar el mundo a través de las palabras.

Una joven española, Bárbara Bulnes, aparece sosteniendo un ejemplar de Cumbres Borrascosas en un video de TikTok y confiesa su frustración: necesita un diccionario al lado para entender palabras como "estaño" o expresiones como "por antonomasia", y calcula que tardará meses en terminarlo . “¿Cómo me voy a leer el libro si no entiendo la mitad del vocabulario?”, se pregunta.

Las reacciones no se hicieron esperar. Mientras algunos celebraban su honestidad, muchos críticos, especialmente de generaciones anteriores, interpretaron sus palabras como el síntoma de un deterioro educativo alarmante. Sin embargo, más allá de la anécdota viral, lo que revela este episodio es una transformación en la manera en que la Generación Z se relaciona con la palabra escrita, una paradoja donde conviven cifras récord de lectura con una creciente dificultad para acceder a los códigos de la literatura clásica.

Cuando los libros se vuelven virales pero también efímeros

Los datos, en apariencia, dibujan un panorama optimista. Contrariamente al tópico del joven que no lee, la Generación Z (nacidos a partir de 1997) ha convertido la lectura en un fenómeno de masas gracias a plataformas como TikTok. El hashtag #BookTok supera los 200.000 millones de visualizaciones y se ha consolidado como el principal motor de descubrimiento literario para millones de jóvenes . 

En España, el 76,9% de los jóvenes de 14 a 24 años declara leer en su tiempo libre, liderando el ranking nacional de lectura, con un claro predominio femenino (el 78% de los lectores de BookTok son mujeres) . Si nos centramos específicamente en América Latina, el dato más relevante proviene un estudio de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI): en países como Argentina, Chile y Uruguay destaca un grupo de "lectores habituales" especialmente significativo, mientras que en naciones como Bolivia, Colombia, México, Venezuela y Brasil la lectura aparece menos vinculada al disfrute personal y más a obligaciones escolares .

El problema, por tanto, no es la cantidad, sino la calidad y el tipo de lectura que se realiza. La comunidad booktokera ha demostrado un poder comercial arrollador, llegando a influir en ventas millonarias y a resucitar títulos del catálogo, pero su ecosistema favorece géneros muy específicos: fantasía juvenil, romance contemporáneo y ficción Jóvenes Adultos, caracterizados por una prosa funcional, diálogos ágiles y tramas que atrapan al lector desde la primera página .

Esta literatura contrasta con la arquitectura narrativa de una novela victoriana como la de Emily Brontë. Lo que para un lector del siglo XIX era un lenguaje natural, plagado de largos periodos subordinados y un vocabulario que exigía un bagaje cultural sólido, hoy se percibe como un obstáculo casi insalvable. La brecha no es solo temporal, sino cognitiva. 

Las competencias lectoras han caído progresivamente desde la generación millennial: los nacidos a partir de 1980 muestran habilidades cognitivas significativamente inferiores a las de los baby boomers y la Generación X cuando tenían su misma edad . En pruebas estandarizadas como el PIAAC,la Generación Z obtiene puntuaciones hasta 20 puntos por debajo de sus predecesores en comprensión lectora.

Lectura profunda versus lectura de superficie: qué está en juego realmente

Los jóvenes de hoy, inmersos en la economía digital, pasan un promedio de más de siete horas diarias frente a pantallas, consumiendo contenido diseñado para ser efímero y altamente estimulante . Los algoritmos premian los vídeos de 15 segundos, la información fragmentada y la gratificación instantánea. Este entrenamiento constante en la lectura de superficies, en el escaneo visual que los estudios de eyetracking describen como "patrón en F", es incompatible con la lectura profunda que exige un clásico . 

Además, hoy en día muchos chicos recurren a resúmenes generados por inteligencia artificial, una práctica que ha crecido un 300% en los últimos años, obteniendo una versión superficial del texto que omite todos los matices estilísticos y argumentales que los docentes pretenden analizar. Es la consecuencia lógica de un sistema que ha entrenado a los estudiantes para escanear textos en busca de respuestas concretas en pruebas estandarizadas, en lugar de enseñarles a habitar las páginas de una obra compleja .

Algunas editoriales, como Penguin Random House con su colección Penguin English Library, han optado por lanzar versiones "traducidas al inglés moderno" o con vocabulario actualizado, facilitando el acceso a los clásicos . Estas ediciones llegaron a vender hasta un 40% más entre lectores jóvenes. Sin embargo, esta vía no está exenta de críticas: simplificar el lenguaje de Emily Brontë para hacerlo digerible es, para muchos, como recortar una sinfonía para que quepa en una canción de tres minutos. Se pierde la atmósfera, el ritmo y la complejidad que son intrínsecos a la obra . 

Frente al diagnóstico preocupante, surgen estrategias pedagógicas que apuestan por la lectura lenta y deliberada, la relectura activa, el subrayado estratégico y la lectura en voz alta en grupo como herramientas para recuperar la concentración y la capacidad interpretativa . 

Se trata de reconciliar a una generación acostumbrada a la inmediatez con la lentitud que exige la verdadera comprensión. Si no se aborda, el riesgo es formar a profesionales que naveguen con soltura por el tsunami de información digital, pero que sean incapaces de detenerse, interpretar y pensar críticamente sobre el mundo que habitan. El vídeo de Bárbara Bulnes, más que una queja ingenua, es una llamada de atención sobre ese futuro.

*

Espero que les haya gustado leerlo. Hasta la próxima lectura,


Cecilia Olguin Gianelli


Notas


Cumbres borrascosasasí ha cambiado la Generación Z la relación con los libros. Librotea.
https://librotea.com/articulos/leer-no-es-lo-que-era-asi-ha-cambiado-la-generacion-z-nuestra-relacion-con-los-libros

- El último lector, Ricardo Piglia:
https://seminarioytallerescritura.wordpress.com/wp-content/uploads/2017/11/el-ultimo-lector-ricardo-piglia.pdf

domingo, 1 de febrero de 2026

«Delicias y sombras», Ted Kooser

Delicias y sombras [2009]

[Delights and Shadows, 2004]

Ted Kooser

[Iowa, EE. UU., 1939]

Premio Pulitzer de Poesía 2005 


Colección La Cruz del Sur. Editorial Pre-Textos
Edición bilingüe. Traducción: Hilario Barrero

Lobocraspis Griseifusa





Esta es la diminuta mariposa nocturna que vive de lágrimas,

This is the tiny moth who lives on tears,

que bebe como un ciervo en el estanque reluciente

who drinks like a deer at the gleaming pool

al borde de los ojos del que duerme, el toque

at the edge of the sleeper´s eye, the touch

de su boca tan ligero como el reflejo de una nube.

of its mouth as light as a cloud´s reflection.



En tus sueños aparece una figura iluminada por la luna

In your dreams, a moonlit figure appears

al lado de tu cama y te toca la cara.

at your bedside and touches your face.

Pregunta si puede compartir el pobre pan

He asks if he might share the poor bread

de tu melancolía. Tú le señalas la mesa.

of your sorrows. You show him the table.



Los dos hablaís hasta bien estrada la noche,

The two of you talk long into the night,

pero a la mañana las palabras se han olvidado.

but by morning the words are forgotten.

Te despiertas sereno, en una habitación soleada,

You awaken serene, in a sunny room,

restregándote el polvo de sus alas de tus ojos.

rubbing the dust of his wings from your eyes.

*

Elegí este poema esta mañana temprano cuando lo volví a leer. Comienza el mes de febrero, verano por acá, invierno donde están muchos de mi familia y amigos. Y lo elegí por su delicadeza y por la sensación de paz que nos deja.

Ted Kooser, a través de una pequeña mariposa nocturna [o polilla] que se alimenta de las lágrimas, explora, con imágenes serenas e íntimas, el consuelo. 
Para esto utiliza a la Lobocraspis griseifusa, un insecto que existe en la realidad con esas características, pero más hacia los animales, y lo reviste con una gentileza casi curativa y suave, «tan ligero como el reflejo de una nube», dice el poeta.

Un poema breve y accesible —características de su obra—, a la vez profundo. Es admirable como, tomando esta pequeña criatura de la naturaleza, casi desconocida e imperceptible para la mayoría, la convierte en artífice de una conmovedora experiencia emocional.

Recomiendo este libro que tengo, Delights and Shadows [2004] es bilingüe, está traducido al español por Hilario Barrero y es una muy cuidada edición de la editorial Pre-Textos. 
Con él ganó el premio Pulitzer de Poesía. 

«Poemas de robusta franqueza con profundidades ocultas», dijo el poeta y crítico Ed Hirsch del Washington Post.
Poeta Laureado de Estados Unidos desde el 2004 al 2006, recibió numerosos honores y premios.

Espero que les haya gustado y que sigan disfrutando de Ted Kooser, leyendo sobre él y su obra en su página web y en la muy buena entrevista que encontrarán en Notas. 
Hasta la próxima lectura, 

Cecilia Olguin Gianelli

Notas

- Ted Kooser. Poetry Foundation: 
https://www.poetryfoundation.org/poets/ted-kooser

- On the Same Page, with Ted Kooser. Interview:
https://www.youtube.com/watch?v=Q_zAP9Ke3-4











domingo, 25 de enero de 2026

«Herman, el guardabosques», László Krasznahorkai

«Herman, el guarabosques» 

Cuento

Relaciones misericordiosas

[1986]

László Krasznahorkai

[Gyula, Hungría, 1954]

Premio Nobel de Literatura 2025





Un encargo inesperado en esa etapa de jubilado cuando sobra la experiencia y, también el tiempo. Un tiempo de transición, de duelo o de bienestar.
Dicho pedido le llega a nuestro protagonista del lado de los expertos en el cuidado de la fauna.
Sin embargo, no es una sorpresa total para él. Muy en secreto, lo esperaba. Quizá no en este momento, se había preparado mentalmente para actuar en un futuro indeterminado. Ahí sí que tendría la verdadera libertad, la ausencia de restricciones que te brinda dicho estatus —algo imprescindible para desarrollar sin frenos las aptitudes reprimidas por estúpidos decretos laborales, en sus propias palabras. 

Estoy relatando «Herman, el guardabosques», el segundo de los ocho cuentos que conforman el libro Relaciones misericordiosas [1986], de László Krasznahorkai. Una historia intensa, magistralmente narrada con una prosa lenta, largos párrafos que arrastran a una atmósfera oscura y evocadora, con una gran carga filosófica —características del autor.


Editorial Acantilado; 152 págs.


¡Qué difícil recomendar un libro en este caso!, sin embargo lo hago. 
Una lectura que demanda inmersión, relectura en mi caso para sumergirme de lleno en la complejidad que me ofrece el autor. En cuanto a la parte práctica, un lápiz es imprescindible y, ¿por que no?, una naturaleza silvestre, aunque salvaje sería lo ideal —no con Luna demostrando su amor y relajando la reseña.
El resultado: una experiencia intelectual y emocional que enriquece, sin lugar a dudas.






Vuelvo al relato.
Por supuesto que agradece la confianza que depositan en él las autoridades pero, algo asusta a Herman, porque ese es su nombre, un artista único en el oficio de tender trampas. Él es algo así como «el último mohicano» ya que conserva los secretos de un arte ancestral. El arte de hacer desaparecer a los depredadores.
Y es lo que hay que hacer en el bosque de Remete [Hungría], lugar donde toda la actividad forestal se centra en el gigantesco coto de caza a cinco kilómetros, inutilizado ahora que se ha convertido en una selva incontrolable, ya que lleva décadas sin recibir atención. 
Esa imperdonable negligencia, Herman la titula «la inquietante manga ancha de las autoridades».




Herman tiene carta blanca y, sin perder tiempo, se pone manos a la obra para cambiar esa espesura intransitable, donde no solo ningún cazador o excursionista sensato se anima a poner un pie, tampoco los granjeros de la zona que sufren los daños de los amenazantes depredadores. Ellos se han adueñado del lugar y se multiplican sin cesar. 
Desde la primera hora de la mañana, hasta la última de la tarde-noche, Herman tala árboles, elimina malezas, pone saleras y comederos, limpia senderos y abre nuevos, calcula el número de venados y depredadores, interpreta huellas, ubica donde descansan las bestias. 

Tenaz como una sombra, descubre que se trata de perros y gatos abandonados, algunos tejones y zorros. Entonces, arregla y ceba los cepos, lazos y trampas. Instruye al herrero del lugar para que fabrique lo que él le pide. Herman trabaja a la par.
Una vez que está seguro de que los depredadores se han acostumbrado a las trampas bien camufladas, apresarlas es el siguiente paso. Todo transcurre según lo previsto.

Pero, ¿a ustedes les parece que Herman está contento al realizar su trabajo tan profesional? 
Bueno, tendrán que leer el relato completo, y sabrán a qué obedece su nerviosismo e inseguridad si la tiene. 
Conocerán, ¡cómo si no lo supiéramos!, de las autoridades que presumen de las obras públicas —no porque les desvele el beneficio de los ciudadanos precisamente. Y no se lo iban a perder, tras el éxito que va a tener Herman después de dos años de trabajo extenuante, ¡habrá que hacerlo público! Sin demora, irá a verlo una comisión improvisada para expresarle el reconocimiento, por supuesto que lo harán a la vista de todos.
Sus conciencias, tranquilas.




Pero Herman, bastante huraño, ya lo vamos conociendo, prefiere dejar para más adelante dicho acto y el premio, «¡no lo necesito!», será su respuesta.
Por el momento, las autoridades decidirán dejarlo tranquilo para que siga con su trabajo sin más, «ya se sabe, ¡a esa edad!, cualquier reacción de gruñón es esperable», pensarán.

Acá comienza una parte del relato donde vamos hacia el interior de Herman, hacia un hilo de pensamientos que actuarán como una lente. Lo que allí encuentre es lo que determinará sus emociones, y luego sus reacciones y conductas. 
Los lectores que se compenetraron con el personaje, comprenderán [comprender no es justificar], la vulnerabilidad de Herman, la evolución de la excelente narrativa lleva a verlo.
Nada puedo adelantar, solo que se pone de manifiesto un tipo de crueldad por lo que es muy duro, Krasznahorkai lo hace con gran maestría. Es admirable cómo sentimos en carne propia el giro que vive Herman cuando toda su ciencia se viene abajo. Cuando comprende que ha vivido toda su vida en un estado de profunda ignorancia dejándose engañar y creyendo obedecer a un precepto divino que le había enseñado a separar el mundo en lo útil y lo dañino. 

¿Debilidad?, ¿compasión que se pervierte?, ¿sentido de justicia?, nos preguntamos y se pregunta Herman, mirando sus trofeos ahora inútiles. 
Herman, un hombre que planea minuciosamente sus actos. Un hombre que va a franquear una frontera, ustedes descubrirán cual.
Me despido con la transcripción del primer párrafo, espero que deseen leer el cuento completo y descubran, no una respuesta, sí una perspectiva distinta de la palabra compasión y de la vulnerabilidad de las buenas intenciones. 
Hasta la próxima lectura, 

Cecilia Olguin Gianelli

El encargo le llegó finalmente de forma inesperada, aunque había contado con él en secreto a pesar del temor latente a la posibilidad que se lo considerara ya innecesario al haberse jubilado; lo pilló, por así decirlo, desprevenido, y luego, cuando apartando toda formalidad superflua aceptó el apoderamiento y agradeció con sencillas palabras la «confianza en él depositada por los expertos en el cuidado de la fauna», a punto estuvo de asustarse, como quien llega a la meta demasiado fácil, casi sin encontrar obstáculos, sin ninguna clase de lucha, puesto que en el fondo, no solo había «contado» con esa tarea y no solo lo había hecho «en secreto», sino que en eso consistía el núcleo mismo de su proyecto cuando por primera vez se le pasó por la cabeza jubilarse, de lo cual esperaba la verdadera libertad y cierta ausencia de restricciones, algo «imprescindible» para desarrollar sin frenos sus aptitudes reprimidas por estúpidos decretos, tal como pudo comprobar luego, no había nada asombroso en el hecho de que la elección recayera en él, y si bien le habría gustado saber que su bien conocida meticulosidad, su tesón y resiliencia y su inquebrantable capacidad de trabajo habían convencido a las autoridades, era consciente, sin embargo, de que lo debía, sobre todo a que los iniciados admiraban en él a un artista único en el oficio de tender trampas que —tal como constató el propio Herman varias veces con amarga ironía— conservaba, siendo algo así como el «último mohicano» los secretos de un arte ancestral que poco a poco, sin embargo. iba desapareciendo para siempre.


László Krasznahorkai

Algunas de sus obras, las más destacadas, Tango satánico [Sátántangó, 1985] y Melancolía de la resistencia [Az ellenállás melankóliája, 1989] fueron llevadas al cine por el director Béla Tarr [Pécs, Hungría, 1955].




Advertida acerca de lo difíciles y exigentes que son sus novelas, tanto en su prosa de largas frases encadenadas como por sus temas distópicos y melancólicos, me animé primero con El último lobo, luego los cuentos de Relaciones misericordiosas y con Tango satánico.
También me animaron las razones de las autoridades que entregan el mayor premio literario, el Premio Nobel de Literatura: «Una obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte».
Ahora, después de lo que llevo leído, lo recomiendo, con todas las advertencias posibles.

Cecilia Olguin Gianelli



sábado, 1 de noviembre de 2025

«El último lobo», László Krasznahorkai

 El último lobo

[2009]

László Krasznahorkai

[Gyula, Hungría, 1954]

Premio Nobel de Literatura 2025



Editorial Sigilo; 93 págs.
Traducción: Adan Kovacsics


Del novelista y guionista húngaro, reciente Premio Nobel de Literatura 2025, László Krasznahorkai, voy a comentar la primera novela que leo de él.


László Krasznahorkai


Advertida acerca de lo difíciles y exigentes que son sus novelas, tanto en su prosa de largas frases encadenadas como por sus temas distópicos y melancólicos, me animo con El último lobo.
Las razones son dos: es corta y es la primera que consigo —esto último habla de lo poco que fue leído, al menos por acá, en Argentina.
También me animaron las razones de las autoridades que entregan el mayor premio literario, el Premio Nobel de Literatura: «Una obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte».




Algunas de sus obras, las más destacadas, Tango satánico [Sátántangó, 1985] y Melancolía de la resistencia [Az ellenállás melankóliája, 1989] fueron llevadas al cine por el director Béla Tarr [Pécs, Hungría, 1955].

Mi comentario de El último lobo,

de László Krasznahorkai




Se reía, pero no era una risa distendida, ya que estaba demasiado ocupado tratando de averiguar si existía una diferencia entre el peso de la futilidad y el desprecio y preguntándose a qué se refería todo, pues consideraba que cuanto venía irradiado por todo y de todas partes se refería de manera inalterable también a todo, y si algo se proyectaba sobre todo y desde todas partes, difícilmente podía precisarse sobre qué y desde dónde, sea como fuere, no era una risa surgida del corazón, puesto que la futilidad y el desprecio le oprimían los días, no hacía nada, nada en absoluto, iba y venía, permanecía días enteros sentado en el Sparschwein ante la primera botella de Sternburg y todo a su alrededor estaba lleno de futilidad y, para colmo, de desprecio...

Esto que transcribo no es un párrafo, ya que no vemos un punto, es la primera página de la breve novela, una nouvelle. Y no los encontrarán, ningún punto y aparte o punto seguido, en toda la narración.
Es una historia escrita con una sola frase con muchas subordinadas y ramificaciones, y es la voz del escritor y filósofo la que escucharemos, hablando para sí o para su interlocutor, un húngaro —así se lo llama en la trama, «el húngaro» que trabaja en un bar perdido de Berlín, adonde el escritor asiste cada día. 
De vez en cuando, aparecerán otros personajes, sobre todo en un viaje que realiza a España.




Ya sentirán en lo transcrito la desilusión y melancolía con las que Krasznahorkai viste a su personaje, un pesimismo existencial expresado de manera admirable.   

Volviendo al argumento, trataré de ponerlos en tema sin adentrarme demasiado para no quitarles el poder magnético que tiene esta lectura, e iré agregando algunas pocas conclusiones. 
Como dije, el protagonista asiste a ese bar de Berlín, con poco dinero para emborracharse, en un barrio de calles y aceras mugrientas.
En el bolsillo lleva una carta, «vaya chorrada» le dice al camarero húngaro, que no entiende lo que dice, ni lo entenderá nunca. Él solo escucha, y de vez en cuando pregunta algo, o asiente o se queda callado. No tiene la capacidad de comprender la profundidad, la complejidad de lo que el escritor le cuenta.
Ambos expresan, a mi parecer, la falta de conexión entre personas diferentes, la dificultad en la comunicación.

La carta que lleva el escritor en el bolsillo es una extraña invitación de una todavía más extraña fundación. La idea es que viajara a Extremadura, España, y residiera allí una o dos semanas. El requerimiento es que escriba algo sobre la región.
Todo el tiempo, descreído como es, piensa que es un error, que se han equivocado de hombre. Él ya no se siente «profesor» como lo llaman, había escrito unos cuantos libros, sí, y había descubierto mucho tiempo atrás que nadie los necesitaba.

Le va a ir contando este insólito viaje —que al final acepta—, al camarero húngaro que nada entendía. Paradójicamente, es la persona con la que más vinculada estaba.
En España se obsesiona con la historia de la muerte del último lobo. A partir de ahí comienza su investigación, una experiencia que tendrá gran significación de transformación personal, aunque no de la manera de cierre a la que estamos acostumbrados.

Las amables personas de la fundación le piden reflexionar y escribir sobre la Extremadura Renovada —le explica al húngaro que lo mira.
¿Qué escribir?, ¿qué pensar? 
El lenguaje no servía ya para dar forma a contenidos que no podían fijarse, no servía porque no había dado la vuelta entera, había recorrido todos los territorios imaginables y había regresado al punto de partida, pero había vuelto terriblemente estropeado, ahora bien, ¿cómo explicarlo a esa gente tan amable y entusiasta, cómo explicar que el pensamiento se revelaba imposible, que no contenía ya ni aventura ni acción y, por tanto, carecía de profundidad y carecía también de altura?, pues del lenguaje solo quedaba la porquería primaria de «DAME ESO», la lengua es nuestra basura, pensó, y este pensamiento lo destrozó, y por eso se vino abajo...

La filosofía ha dejado de existir... solo libros en los escaparates, un miserable montón de basura... y para colmo él no había sido nunca una «personalidad reconocida», se había limitado a probar fortuna con el pensamiento y había fracasado, vaya, no me había enterado, observó el húngaro, volviendo ligeramente la cabeza, pues estaba enfrascado en ordenar las botellas...
¡Una genialidad! 

Las culturas diferentes es un tema evidente. Los inmigrantes magrebíes en la región que visita el escritor en España, las tensiones. La ecología en el artículo que lee donde se habla del «fallecimiento del último lobo al sur del río Duero» es otro de los temas. El desencanto creo que es el gran tema, por lo menos es el que más me sensibilizó, el darse cuenta de la imposibilidad de ciertas luchas. El lobo como metáfora de un orden natural que se altera irremediablemente. 

... Como referirse a ese peso que sentía sobre su pecho, cómo aclarar que desde que había dejado de pensar y había profundizado, por tanto, en las cosas, había comprendido que todo cuanto percibimos de la existencia no es más que el monumento a la futilidad?, un monumento de dimensiones inasibles, que se repite una y otra vez hasta el fin de los tiempos, y no es en absoluto el azar el que provoca con su fuerza terrible, inagotable, triunfante e invencible que las cosas nazcan y se desintegren, sino es como si trabajara una intención turbia y demoníaca...

La futilidad y el desprecio, ¡tantas veces repetidas esta dos palabras dentro de las reflexiones profundas del escritor filósofo! A través de estas páginas tan ricas, irán tomando una significación propia en cada lector, estoy segura, y nos sorprenderemos a nosotros mismos reflexionando sobre el esfuerzo, la indiferencia, la incomprensión. 
En este caso, experiencias de un intelectual solitario que viaja a Extremadura, desde Berlín, y la sensación del absurdo ante lo que enfrenta: la inutilidad de los pensamientos complejos y profundos ante un mundo indiferente. Ante ese mundo que a veces hasta se burla. Una incomprensión mutua.
Como la del barman apoyado en la barra que lo escucha y entiende poco, se aburre, cabecea, o se pone a acomodar las botellas, para no perder el tiempo. «¡Eh!», le grita el filósofo al húngaro, «Despierte, hombre». Es que llegaba el momento crucial, una revelación.

Espero que les guste leer este pequeño y gran libro, que conozcan la historia que no concluye de los dos lobos, el macho y la hembra, y de este filósofo y escritor del que ya han conocido bastante para saber si están dispuestos a completar sus pensamientos con sus propias lecturas. 
Conocer el final, o el no final no es lo más importante, después de todo, especialmente si nos mantiene viva la llama de la búsqueda de lo indecible, si comprendemos que, a veces no hay cierre posible.

Hasta la próxima lectura,

Cecilia Olguin Gianelli








viernes, 24 de octubre de 2025

Clarice Lispector y las flores

 Clarice Lispector

[Checheinik, Ucrania, 1920-1977, Brasil]


Clarice Lispector, periodista, traductora, escritora y poeta. Ucraniana y brasileña, de origen judío. Una de las escritoras más importantes y atractivas del siglo XX.

De difícil clasificación —autodefinía su escritura con un «no estilo». Los otros, lo que se empeñan en etiquetar, la ubican en la tercera fase del modernismo, de la generación del 45 brasileña.
Prosa poética, diría yo, compleja e introspectiva, de una exquisitez insuperable.


                                                              Clarice , de Rogerio Zgiet*


Clarice Lispector y el perfume de las flores... esos aromas inolvidables. Evocando ese momento valioso por lo simple, por lo efímero. Intensidad de emociones que no se miden por la algarabía sino por lo sensorial capturado. Por la estimulación que provoca en la vitalidad de nuestras vidas.




En este hermoso libro ... De Natura Florum [1971], ilustrado por Elena Odriozola, no menciona a las flores que les muestro, la Flor del Ángel [Philadelphus Grandiflorus], sin embargo, cuando salí al parque esta mañana temprano y sentí su fragancia, intensa y dulce, me acordé de Clarice y de su libro. En realidad de muchos de sus textos referidos al perfume, como Perfumes de la tierra y tantos otros.
Siempre femenina y encantadora en su decir cotidiano: «Perfumarse es una sabiduría instintiva... Un arte, y como todo arte, exige algún conocimiento de sí misma. Uso un perfume cuyo nombre no digo: es mío, soy yo».


                                                 Nórdica Libros


Las flores de este arbusto son pequeñas, Clarice diría modestas. Sin embargo, en su conjunto, ¡esas ramas rebosantes de flores! Color y aroma observados y sentidos. Tal vez nos dicen algo con sus flujos volátiles.
Clarice estable un diálogo con plantas y flores, podrían muy bien ser estas. Lo hace como si de personas se tratara, un diálogo entre poético y divertido.
Para leerlo hay que tomar una pausa, hay que hacerlo con tranquilidad, con la misma que nos tomamos para mirar la naturaleza y sus riquezas.




Así, veremos en estas flores, los estambres y pistilos, ya que la Flor del Ángel tiene reproductores masculinos y femeninos —como aclara Clarice en sus descripciones botánicas.
Se muestran a simple vista, sin falsos pudores.

Los invito a este juego que propone Clarice Lispector, que la lean, por supuesto, y que tomen de ella todo su encanto para jugar poéticamente con lo que observan. 
Dar vida y carácter a una planta, a una flor, decir que una es introvertida, otra que grita esplendor, una que «se entrega toda y le queda la alegría de haberse entregado» [la rosa], otra «con el instinto de volver su enorme corola hacia su madre» [el girasol] o la que «no se esconde, como dicen, por modestia. Se esconde para poder entender su propio secreto» [la violeta].

Textos inclasificables por género, con un estilo personal que nos demanda la voluntad de transitar sus universos, textos y lugares que nos dan mucho placer recorrer.
Leamos, por ejemplo, Cerca del corazón salvaje [1942], La pasión según G. H. [1964], La hora de la estrella [1977], uno de los mejores, o sus colecciones de relatos.
Cada uno de ellos nos dejará una riqueza, un entendimiento de la condición humana, experiencias profundas en temas que nos atañen, un viaje a uno mismo.
También leer sobre su vida y relaciones les gustará mucho. Una mujer admirable, una escritora excelente. 

Hasta la próxima buena lectura, 

Cecilia  Olguin Gianelli

Notas

-Clarice Lispector:
https://site.claricelispector.ims.com.br/

Rogerio Zgiet Art:  Artista contemporáneo [1970]. Pintura acrílica sobre lienzo, en homenaje a Clarice Lispector. Río de Janeiro, Brasil. 
https://pixels.com/profiles/rogerio-fonseca