domingo, 19 de marzo de 2023

«Aniquilación», Michel Houellebecq

 Aniquilación 

[Anéantir, 2022]

Michel Houellebecq

[Saint-Pierre, Reunión, 1956]


Michel Houellebecq, cronista implacable de la sociedad occidental.
Contemporáneo. Alabado y criticado por igual.
Un escritor que incomoda y que vale la pena leer.


Editorial Anagrama, 608 págs.


¡Las traducciones!, ¿no? El título original: el verbo «anéantir», cambiado por el sustantivo. Y ya solo con este «detalle», podríamos hablar un poco. Decirles, por ejemplo y... adelanto algo de lo que van a leer: l´annonce de son cancer l´anéanti [la noticia de su cáncer lo destruyó].

El autor

Michel Houellebecq


Michel Houellebecq, poeta, novelista y ensayista de 64 años. Nació el 26 de febrero de 1956 en Saint-Pierre, isla Reunión, departamento de ultramar francés situado en el océano Índico occidental, en el hemisferio sur. Forma parte de la República Francesa. 
Actualmente, vive en París.




Dicen que para comprender a las personas, tenemos que remontarnos a sus infancias, a esas experiencias que dejan marcas indelebles. Un escritor, un artista, no escapa a la norma. Y la de Houellebecq fue dura —también en sus personajes el pasado cuenta.
Es uno de los escritores franceses actuales que despierta más entusiasmo, pero es también muy controvertido. 

Comenzó su vida de trabajo siendo informático en el Ministerio de Agricultura. Se hizo conocido como escritor por su primer poemario: En busca de la felicidad [La Porsuite du bonheur, 1991]. Pero fue Partículas elementales la novela que lo hizo realmente conocido entre el público lector. 
Sobre este libro se hizo la película alemana dirigida por Oskar Roehler [2006], ganadora de un Oso de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Berlín.




Sus novelas más conocidas y recomendadas son: 
  • Ampliación en el campo de batalla [1994], la historia de un ingeniero informático.
  •  Las partículas elementales [1998], la historia de dos medios hermanos y sus destinos.
  •  Plataforma [2001], Tailandia y su paraíso sexual, destino de Michel, el protagonista.
  •  El mapa y el territorio, Premio Goncourt [2010]; la polémica historia sobre la islamización de Francia.
  • Sumisión [2015]. Muchos recordarán el atentado terrorista contra la revista satírica Charlie Hebdo, que había dedicado su portada a Houllebecq, por lo que el autor, acusado de islamofobia, tuvo que suspender la promoción del libro y alejarse por un tiempo.
  • Serotonina [2019], la historia de un ingeniero agrónomo que trabaja para el gobierno y, que comienza a tomar un antidepresivo.
  • Aniquilación [2022], la comentada en este post.
Destaco los títulos que elige para sus novelas, son extraordinarios, y la repetición en los nombres de sus personajes, la edad (hombres de alrededor de cuarenta y cinco años) y algunas situaciones. Mucho de él mismo.


Michel Houellebecq, 2017, Buenos Aires, Argentina

Sus ideas incomodan algunas veces. Hace unos años, en una conferencia en Argentina sobre la transformación de los intelectuales en su país*, dijo: 

«Lo únicos que últimamente han dicho algo interesante sobre la sociedad, no son los intelectuales franceses, sino los novelistas. 
Ellos se han interesado en la vida real. 
Crean personajes humanos. 
No encuentro, entre los intelectuales, quien haya dicho algo interesante sobre 
las mutaciones y los cambios tecnológicos, 
la manera en que se fusionan hombre-máquina, 
no más que Maurice Dantec*. 
Nadie que haya dicho algo importante sobre la desvirilización, 
sobre el buen humor obligatorio, 
que Philippe Muray*. 
Ellos escribían para los lectores, no para el ambiente. Eran hombres libres».


Conoció personalmente a estos dos creadores, y están todos en la lista de «nuevos reaccionarios» de Daniel Lindenberg.
Comparte con ellos una concepción de la literatura y el mundo contemporáneo, el interés por los grandes cambios políticos y culturales. Una metafísica que ve las consecuencias del desarrollo de la biotecnología.
Sus escritores preferidos son los que, en sus historias, las ideas juegan un papel importante.

Las ideas de Houellebecq están en sus novelas. 
Y en esta novela, Aniquilación, abundan. Desde el discurso científico hasta el filosófico, también el periodístico y publicitario. Pasando por otros géneros como la poesía y el ensayo, todo está en el entramado heterogéneo que es su narrativa.

Fue profético en muchos caso. Es crítico con el tema religioso, referido a la presencia musulmana en Francia. Su gran tema es su preocupación con el transhumanismo, y la pérdida de la cultura que privilegia la fraternidad.

Su estilo, a mi modo de ver, ese «no estilo», está dado en el sentido de ser lineal. No hace malabarismos ni extravagancias con las formas. Eso no quiere decir que en algunas novelas no haya saltos temporales, como en Las partículas elementales
Su prosa nos demanda leerla con cuidado, en el sentido de que parece fácil, pero supone una profundidad. Nos despierta siempre un pensamiento propio, un posicionamiento, ya que todo lo que sucede, nos sucede.

Hasta ahora son lineamientos generales que aplica a esta novela, con un comentario que trataré que no sea tan largo —es un libro largo.




Aniquilación comienza con una frase que nos introduce en su atmósfera y singularidad desde el comienzo: 

«Algunos lunes de los últimos días de noviembre, o principios de diciembre, tenemos la sensación, sobre todo si uno es soltero, de estar en el corredor de la muerte».


Estamos en París, ciudad que tendrá su protagonismo al pasearnos por sus estaciones de metro con sus grafitis, plazas y parques —no será el famoso Jardín de Luxemburgo, sino el Parc de Bercy del distrito 12—, bulevares, puentes —les quais de la Seine—, espacios públicos conocidos físicamente o a través de la literatura, y ... , un futuro cercano, noviembre del año 2027. 
También estaremos en la zona de Francia donde vive el padre de Paul y donde pasó él su infancia y juventud: la Borgoña, Lyon, con sus ríos Ródano y Saona, y las carreteras provinciales que muestran los verdaderos paisajes «esos con respiración tranquila», la vida apacible tan necesaria en ciertos momentos. 

Contada en tercera persona, narrador omnisciente. Pero a veces esto se confunde al tomar voz los personajes

La historia tiene varias subtramas. 
Comienza con una de ellas: una investigación a nivel gubernamental se está llevando a cabo. Mensajes anónimos difundidos por internet, imágenes con una precisión inusitada, dibujos geométricos con significados oscuros, sin destinatario aparente, amenazantes, tenían perplejos a los encargados de desentrañar el asunto. Ellos eran los mejores hackers y programadores contratados, los más expertos. Capaces de dominar los lenguajes informáticos mas sofisticados. 
El recuerdo, la pesadilla, de los atentados islamistas del pasado tenía al gobierno en máxima alerta. 
También hay un video que se ha difundido e invadido sitios web gubernamentales. Y acá está el problema mayor: ha tomado una repercusión mundial por el personaje que involucra, Bruno Juge, y por la rapidez con la que se ha viralizado, afectándolo a él profundamente.
Bruno, un ingeniero puro, es el exitoso Ministro de Economía y Finanzas de Francia que aparece, en una guillotina.
Los expertos, por mas que se esfuerzan, no pueden eliminar el video ni los otros ataques informáticos. El gobierno no lo comprende.
La cosa es que, en ese momento que ellos están hablando, que nosotros estamos hablando o leyendo [digo yo], millones de personas están con sus smartphones, tablets, computadoras abiertas esperando ser controladas por un bot —robot, para los que no están familiarizados con el lenguaje de inteligencia artificial.

¿Pasarán las amenazas virtuales al plano real? Hay que leer el libro. Es otro de los temas de gran actualidad, los que se esconden detrás de una pantalla... nunca sabemos cuándo saldrán. 

El informe con el resultado de dicha investigación se la deben dar a Paul Raison, nuestro protagonista. Alrededor de cincuenta años. Confidente y asesor del Ministro de Economía. 
Ambos tecnócratas. 

También entra prontamente en escena, aunque solo se lo nombra en estas primera páginas, Édouard Raison, padre de Paul, un típico baby boomer —había nacido en 1952. Un jubilado de un alto cargo en el Servicio de Inteligencia francés. Muy destacado en una época donde los peligros eran locales.

Hasta acá, podríamos creer que estamos frente a un cyberpunk, o a un thriller político —nunca panfletario porque conocemos a Houellebecq.

Pero no, este es solo uno de los temas y no el más importante. 
Lo más interesante empieza con la vida de Paul: su situación civil, su felicidad o desdicha, las relaciones sexuales o la ausencia de ellas. Con temas como la salud y la enfermedad, las conductas de sus hermanos y de su padre, el envejecimiento, los derechos del enfermo y su fragilidad, la eutanasia, el veganismo, con sus adeptos y detractores, los ataques virulentos de unos hacia los otros, como ocurre con la religión, las creencias místicas sin fundamento científico, el desempleo, los inmigrantes tratando de entrar a Francia por España y los atentados. Sí, también hay política y situaciones sociales que se desprenden, como el babyboom —aumento de la tasa de natalidad después de la Segunda Guerra Mundial.
Y muchos temas más, tramas y subtramas, que parecen menores, pero que quedarán grabados por siempre...algunas no se cierran.

Paul tiene largos sueños con descripciones poéticas y malos presagios: el frío extremo del planeta, en uno de los sueños, se une al frío del ministerio donde trabaja hasta altas horas de la noche. Y se despierta. Hay pasajes de una página o más que los ocupan. Los leemos como situaciones reales a los que le encontraremos un significado. El mundo onírico se une, con gran ductilidad, al real.

Todas las personas relacionadas con Paul van a entrar a formar parte de la trama principal, también Bruno, el ministro, pero en menor medida. Y a partir de ellos: los temas y las ideas. 
Bruno y Paul no son amigos íntimos pero, se respetan y admiran. No necesitan detalles de sus vidas personales. Se comprenden así, por pura empatía de hombre occidental que comparte edad, situación social y profesional: complicidad masculina.

Todo sucede a la par de un año electoral donde uno de los candidatos es Bruno, un outsider, con un ministerio que es un éxito total, por consiguiente: el mejor posicionado. La gente lo valora pero no lo ama.
Es muy probable que este personaje esté inspirado en un Ministro real de la época y amigo de Houellebecq. 

Hay escenas distendidas que aliviarán otras mas sensibles, como la muy buena de Paul y Bruno, en un viaje de gobierno a Etiopía. Un encuentro en el bar del hotel donde se alojan, una vez terminado «el trabajo». Aunque, ¿se va a trabajar en esos viajes de negocios, en los congresos? Allí encuentran, como es de suponer, dos prostitutas muy finas, de lujo. 
Porque a pesar del estado de ánimo sombrío que caracteriza a los personajes de Houellebecq, siempre hay algo que te despierta una sonrisa. Nerviosa a veces. Es su humor triste tan particular, ¡ese sarcasmo ante la evidencia!
Como la de los turistas que han hecho un viaje a determinado lugar solo para fotografiar okapis... y bueno, sucede lo que sucede. Es muy gracioso.

Recomiendo una lectura pausada, prestando atención a las referencias literarias y a las reflexiones sobre los muchos temas.
Personalmente, la dejé descansar unos días y volví a leer algunas  de mis notas en los márgenes. 
Creo que la relación de Paul con su familia, que incluye situaciones distintas con cada uno de ellos, sus vulnerabilidades y el amor —incluido y muy especialmente, el amor físico, si es que se pueden separar, ya que se toma «el placer sexual como prolongación de la ternura», es lo más importante. 

Paul es un hombre escéptico, huye de las frases que implican un optimismo insensato, sin embargo la manera en que se para frente a su familia y esposa, frente al mundo y frente a la vida que incluye a la muerte, es de una gran humanidad. Nunca cerrándose, siempre expectante, sobre todo en el momento de los adioses. 

Los agradecimientos del final muestran la investigación que hay detrás de todo lo referente a la medicina, sobre todo a las especialidades como la neurología, oncología y otorrinolaringología. Agrega, en esta parte, la importancia de documentarse de los escritores, «deberían hacerlo más los escritores franceses», dice. 
Y finaliza con un «es hora de parar».
Esperamos que no sea así, que este libro no sea una despedida.

Yo sí me despido, inmersa en un estado de ánimo de gran sensibilidad, es imposible no sentirlo al finalizar las últimas páginas y cerrar este libro, que nos regala algunas ilustraciones y una muy buena historia.

Cecilia Olguin Gianelli

Notas


- Personajes: 
  • Bastien Doutremont: científico informático. Contratado por el Estado. Un hacker.
  • Fred:                               "               "                    " . Un programador nato, capaz de dominar los lenguajes más sofisticados.
  • Bruno Juge: Ministro de Economía y Finanzas de Francia; separado de su esposa Évangeline.
  • Paul Raison: alto funcionario del  "         "            "; asesor de Bruno.
  • Prudence: esposa de Paul y Funcionaria del Departamento del Tesoro. La relación del matrimonio, ambos tecnócratas, cambia a través de la novela.
  • Véronique: ex esposa de Paul.
  • Édouard Raison: padre de Paul; viudo, retirado de un alto cargo en el Servicio de Inteligencia.
  • Madeleine: pareja de Édouard, ex empleada doméstica.
  • Suzanne Raison: madre de Paul, escultora y restauradora de obras de arte.
  • Cécile Raison: hermana de Paul, muy religiosa, dos hijas: Deborah y Anne-Lise.
  • Hervé: esposo de Cécile, notario desempleado.
  • Aurélien: hermano de Paul, conservacionista de arte.
  • Indy: esposa de Aurélien.
  •  Maryse: novia de Aurélien, enfermera.

- Algunas de las referencias literarias:
  • Dostoievski
  • Musset: «Rolla»
  • Voltaire
  • Anita Brookner
  • Jean Racine
  • Corneille
  • Honoré de Balzac
  • Malcolm Mackay
  • Cesare Beccaria

- Wicca: Antigua religión neopagana practicada por Prudence en la novela. 

- Michel Houellebecq, Conferencia completa en Argentina, 2017:
https://www.youtube.com/watch?v=Ffd5wWuewIM

-Maurice Dantec: [1959-2016] Músico y escritor franco-canadiense, maestro del thriller cyberpunk —subgénero de la ciencia ficción que refleja un futuro cercano con una tecnología avanzada y con una baja calidad de vida. Autor de La sirène rouge [1993], Les racines du mal [1995] y Babylon Babies [1990] —adaptada al cine por Mathieu Kassovitz en 2008. 

-Phillippe Muray: [1945-2006] Novelista y ensayista francés. En la lista de «nuevos reaccionarios» de Daniel Lindenberg, junto a Michel Houellebecq y Maurice Dantec, entre otros.