lunes, 2 de marzo de 2026

«Ante la ley», Franz Kafka

 «Ante la Ley»

[Cuento, 1915]

[Un médico rural, 1919]

[Incluído en la novela El proceso, 1925]

Franz Kafka

[Praga, Imperio austrohúngaro, 1883-1924, Kierling, Austria]





Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta al guardián y le pide que le deje entrar. Pero el guardián contesta que de momento no puede dejarlo pasar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde se lo permitirá. 

—Es posible - contesta el guardián - pero ahora no.




La puerta de la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el campesino se inclina para atisbar el interior. El guardián lo ve, se ríe y le dice: 

—Si tantas ganas tienes, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón hay otros tantos guardianes, cada uno más poderoso que el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su vista. 

El campesino no había previsto tales dificultades; la ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su larga barba de tártaro, rala y negra, le convencen de que es mejor que espere. El guardián le da un banquito y le permite sentarse a un lado de la puerta. 





Allí espera días y años. Intenta entrar un sinfín de veces y suplica sin cesar al guardián. Con frecuencia, el guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final siempre le dice que todavía no puede dejarlo entrar. El campesino, que ha llevado consigo muchas cosas para el viaje, lo ofrece todo, aun lo más valioso, para sobornar al guardián. Éste acepta los obsequios, pero le dice: 

—Lo acepto para que no pienses que has omitido algún esfuerzo. 

Durante largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años abiertamente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo entre murmullos. Se vuelve como un niño, y como en su larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, ruega a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz o si sólo le engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que brota inextinguible de la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El guardián tiene que agacharse mucho para hablar con él, porque la diferencia de estatura entre ambos ha aumentado con el tiempo. 

—¿Qué quieres ahora? —pregunta el guardián—. Eres insaciable. 

—Todos se esfuerzan por llegar a la ley —dice el hombre—; ¿cómo se explica, pues, que durante tantos años sólo yo intentara entrar? 

El guardián comprende que el hombre va a morir y, para asegurarse de que oye sus palabras, le dice al oído con voz atronadora: 

—Nadie podía intentarlo, porque esta puerta estaba reservada solamente para ti. Ahora voy a cerrarla. 

*
Walter Benjamin consideraba «Ante la Ley» uno de los cuentos más perfectos en lengua alemana. 
Vuelvo a este famoso relato al estar leyendo su libro Sobre Kafka. Textos, discusiones, apuntes, de la editorial Eterna Cadencia.



Considerado una obra maestra por su carácter alegórico y enigmático, no solo por Benjamin. Tan bien retrata la alienación, la burocracia —absurda siempre— y la inalcanzable justicia. 

La espera pasiva del campesino —aunque por momentos intente revelarse ante el funcionario. El respeto ante una autoridad privilegiada —un hombre embestido con todo ese pequeño gran poder, dentro de un sistema que lo protege. Que se ampara, inflexible, detrás de las normas, y tiene el control en sus manos. 
Asfixia. 

Kafka, como siempre, deja la alegoría abierta, la parábola no se cierra. Por eso son únicas. No explican, no son doctrina ni normativa. Todo está ahí, para que cada lector mire esa puerta abierta, no accesible sin embargo. 

Como lectores, puede ser que observemos la arbitrariedad y decidamos que la ley es una construcción que nos incluye y excluye al mismo tiempo. Nos debatimos, como Derrida, entre la justicia y la norma, quien dice:

«Lo que es retardado no es una tal o cual experiencia, el acceso a algún goce, a algún bien —sea supremo—, la posesión o penetración de algo o de alguien. Lo que es diferido por siempre, hasta la muerte, es la entrada en la ley misma, que no es otra que aquella misma que dicta el retardo».

Al final, tarde ya, el campesino ve un resplandor, la esperanza dura solo unos instantes. Pronto se va a dar cuenta de que se autorrestringió, la puerta era suya y no lo supo a tiempo. Su sumisión e inacción, ¿lo condenaron?
Hay distintas posturas.
Gershom Scholem argumenta [y discute con Benjamin por correspondencia] que esa no acción del campesino ante la puerta no es política, sino teológica donde la ley es inalcanzable. Mientras que Benjamin ve el relato desde un lado más profano o político, Scholem insiste en una lectura teológica, enfocada en una ausencia de revelación y la culpa.

Publicado por primera vez en vida de Kafka en 1915, en el semanario judío independiente Selbstwehr [Autodefensa]. Más tarde fue incluído en la colección de cuentos Un médico rural [Ein Landarzl] en 1919. Finalmente y después de su muerte, en 1925, fue insertado en la novela El proceso por el amigo y albacea Max Brod. Se incluyó como una parábola narrada por el sacerdote a Josef K en el capítulo «En la catedral», como una metáfora de la inalcanzable justicia y burocracia.

Espero que hayan disfrutado de este cuento, el cuento de aquello que nunca ocurre —podríamos llamarlo— y, sin embargo, tanto ocurre, a pesar de no saber qué hay detrás de la puerta, a qué clase de ley se refiere Kafka, ¿la ley natural, judicial o política?, no le interesó aclararlo.
Muchos sospechamos el porqué. Creemos acercarnos modestamente a la elipsis, a esa omisión, a ese vacío.

Hasta la próxima lectura, con más Kafka,

Cecilia Olguin Gianelli

Notas

- Walter Benjamin sobre Kafka. Textos, discusiones, apuntes.
https://eternacadencia.com.ar/ec-books/view/107?srsltid=AfmBOooWBERzRV0iZ-OyYl-fsRDZOQLEK3TiHfCfKgZf1PjbQkSqxkDv


Editorial Eterna Cadencia


- Ante la ley. Jaques Derrida:
https://emakbakea.wordpress.com/wp-content/uploads/2018/10/derrida-ante-la-ley.pdf












viernes, 27 de febrero de 2026

«La perla», John Steinbeck

 La perla

[The Pearl, 1947]

John Steinbeck

Premio Nobel de Literatura 1962

[California, 1902-1968, Nueva York]


Editorial Edhasa; 143 págs.


Hace unos años empecé a interesarme en John Steinbeck [1902-1968], su vida y obra. Atraída al principio por ser un autor estadounidense cuya narrativa era leída tanto por jóvenes de su país y el mundo como por adultos, humanistas, científicos e historiadores... un público muy heterogéneo. 

Luego supe de los temas atemporales que abordaba y de sus personajes: la lucha y fortaleza de la gente común —una simpatía casi mística—, la importancia de la amistad y la familia, la defensa de los valores en un entorno árido, la empatía, la compasión y... el no quedarse ahí, ir al compromiso.
Su narrativa tiene un gran realismo social —está encuadrada en esta corriente. Lo que transmite, más allá de los dramas, es el profundo entendimiento y consideración hacia esas personas muchas veces invisibilizadas. Sus historias son muy conmovedoras.

Primero leí De ratones y hombres [Of Mice and Men, 1971] —de la que vi la adaptación teatral en el Teatro Provincial de Mar del Plata en 2020. 
La historia de Lennie y George, dos amigos que emprenden un viaje en búsqueda de trabajo en granjas del norte de California. Podría ser en cualquier otro sitio, nuestro país sin ir más lejos. Ellos tienen una ilusión: tener su propia granja.


Dirección y adaptación: Lisandro Kiks y Gustavo Luppi
Actores: Juan Luppi, Ramiro Méndez Roy, Sandra Criolani y Heinz Krattiger


Luego leí Las uvas de la ira [The Grapes of Wrath, 1939], un clásico. La historia de una familia, trabajadores agrícolas inmigrantes durante la Gran Depresión —década de 1930. En esta historia dura, los obstáculos y las ilusiones se mezclan con la voluntad de conservar la dignidad y la familia.

Recibió el Premio Pulitzer 1940 y fue la novela más vendida por esos años. Llevada al cine por John Ford [1940] y protagonizada por Henry Fonda y Jane Darwell.


1940. Director: John Ford
Actores principales: Henry Fonda y Jane Darwell


Y ahora leo La Perla [The Pearl, 1947], de la que les haré un breve comentario.

Primero, algo del autor:


John Steinbeck


John Steinbeck [1902-1968], narrador y dramaturgo, es un autor destacado en la literatura estadounidense, un clásico imprescindible.

Nació el 27 de febrero de 1902 en Salinas, California. Creció en un pequeño pueblo rural y trabajó en ranchos cercanos, conociendo a personas que, seguramente serían parte de su universo literario.

Estudió literatura inglesa en la Universidad de Stanford, cerca de Palo Alto. Nunca se graduó.
Viajó a Nueva York y volvió a California, donde se casó con Carol Henning, una mujer brillante, de gran ayuda en su trabajo de escritor. También su padre lo ayudó económicamente para que se pudiera dedicar plenamente a la escritura.

Su primer éxito literario fue Tortilla Flat [1935], ganadora de la Medalla de Oro del California Commonwealth Club, llevada al cine en 1942 por Victor Fleming y protagonizada por Spencer Tracy.

Después, dedicado a escribir sobre California y el Dust Bowl —período de severas tormentas de polvo con graves daños en la agricultura—, publicó las nombradas Of Mice and Men [adaptada al teatro y al cine] y The Grapes of Wrath [el libro más vendido, ganador del National Book Award y del Pulitzer, también, como ya mencioné, adaptada al cine].

Se divorció de Carol en 1941 y se distanció de su gran amigo y compañero de viajes, el biólogo marino Ed Rickets. Se casó con Gwyndolyn Conger, Gwyncon la que tuvo dos hijos, Thomas y John. 

Publicó The Moon is Down [1942], llevada al cine por Irving Pichel en 1943. Año en que se desempeñó como corresponsal de la Segunda Guerra Mundial para el New York Herald Tribune y trabajó para la Oficina de Servicios Estratégicos —más tarde, CIA—. Algunos de sus escritos sobre la guerra están en el documental Once There Was A War [1958].




Al regresar de la guerra, escribió el guión para la película Lifeboat [1944], en Argentina se llamó 8 a la deriva. Dirigida por Alfred Hitchcock. Escribió otros guiones con poco éxito.

La novela que voy a comentar, primero fue publicada con el nombre The Pearl of the World [1945]. Finalmente, se llamó The Pearl [1947]. También fue llevada al cine. Filmada en 1947, dirigida por Emilio «Indio» Fernández. Fue la primera película hispanohablante en ganar un Globo de Oro.
Steinbeck viajó a México para la filmación. Ayudó al guionista y se inspiró para la próxima película, ¡Viva Zapata!, dirigida por Elia Kazan.


John Steinbeck y Robert Capa, 1947


Steinbeck realizó varios viajes a la Unión Soviética, el primero de ellos, en 1947, con el famoso fotógrafo Robert Capa [1913-1954]. De este viaje surgió un libro conjunto, A Russian Journal
Ese mismo año, Steinbeck fue elegido miembro de la Academia Americana de Artes y Letras.

Un año después, regresó con urgencia a California, al enterarse del accidente de su amigo, Ed Ricketts, quien falleció pocas horas antes de su llegada.

Se divorció de Gwyn, y al año siguiente se casó con Elaine Scott. 

En 1952 publicó East of Eden [Al este del Edén], y volvió a colaborar con Elia Kazan en la adaptación cinematográfica.

The Winter of Our Discontent [El invierno de mi descontento], publicada en 1961, fue su última creación ficcional. 

Un año después, en 1962 ganó el Premio Nobel de Literatura, no sin pocas controversias dentro del establishment literario. 

Viajó a Tel Aviv, Israel, en 1966, para visitar una comunidad agrícola establecida por su abuelo en Mount Hope. «Quiero ver todo en Israel», dijo Steinbeck en ese momento. Quería mirar a Israel a través de la lente de un escritor, pero también con la mirada del hombre comprometido, su familia había dejado sangre en esa tierra.*

John Steinbeck murió en Nueva York, a los 66 años, el 20 de diciembre de 1968. 

"In the town they tell the story of the great pearl —how it was found and how it was lost again..."



El libro comienza con este párrafo entre comillas:

«En el pueblo cuentan la historia de la gran perla, de cómo fue encontrada y de cómo volvió a perderse. Se habla de Kino, el pescador, y de su esposa, Juana, y del bebé, Coyotito. Y como la historia ha sido contada tan a menudo, ha echado raíces en la mente de todos. Y como todas las historias que se narran muchas veces y que están en los corazones de las gentes, solo tiene cosas buenas y malas, y cosas negras y blancas, y cosas virtuosas y malignas, y nada intermedio».

De a poco, página a página, vamos a ir entrando en la historia de esta familia, formada por Kino, joven y fuerte, su esposa Juana y el hijo de ambos, el bebé Coyotito. 
Nos envuelve una atmósfera muy especial. Con la música de sus pensamientos, sus despertares al alba en la cabaña de paja, sus miradas de ojos bien abiertos, el silencio de sus movimientos de pies desnudos.

El mundo ya estaba despierto.

Y mientras el día termina de aclarar en La Paz, México, porque es allí donde están, en un pueblo costero de Baja California, donde las cabañas de los pescadores de perlas están habitadas por gentes con sus canoas que aseguran, al menos, el alimento, ellos, Kino y Juana, están listos para escuchar en sus mentes la Canción de la Familia, que acompaña el batir de las tortas de maíz, el trenzado del pelo negro, el cuidado y amor hacia Coyotito, envuelto ahora en el chal de Juana quien lo tiene junto a su pecho. Comen y beben el pulque... 

Era una mañana como cualquier otra mañana y,
sin embargo,
era perfecta entre todas las mañanas.

Coyotito ya está de nuevo en su caja colgante y el sol calienta la cabaña. Sus padres siguen con los hábitos de cada día, todo tan tranquilo cuando...

Un ligero movimiento atrajo los ojos de los dos hacia la caja...
Un escorpión descendía lentamente por la cuerda que mantenía la caja del bebé sujeta al techo.

Una nueva música invade ahora la atmósfera: La Canción del Mal.
Kino, joven y fuerte, sí, con mirada cálida y brillante, sí, pero también feroz si escucha la música del enemigo, la música hostil, peligrosa que amenaza a su familia. 
Entonces nos mostrará quién es realmente. Sabremos quiénes son, él y Juana, frente a un momento límite, el que tiene que ver con su hijo, enfrentando a la codicia y a la imposibilidad de cambiar las realidades. 
La perla encontrada, esa tan difícil, esa que podía cambiar la suerte, esa perla hará latir el corazón de Kino. Y el nuestro.




Espero que disfruten de esta historia y encuentren el valor simbólico de lo que aquí se cuenta. La pueden leer completa en inglés y castellano abriendo el link que dejo en Notas.
Sin analizar demasiado, estoy segura que, a través de las imágenes y confiando en lo que sienten, se dejarán llevar por la excelente, sencilla y lírica narrativa de Steinbeck... como el que se abandona a la vaguedad de un sueño. 
Es que la combinación de la realidad dura de esta familia trabajadora con la profundidad del amor que se tienen y la armonía en como viven, la descripción poética del entorno con la amenaza latente de destruir su paz familiar, hacen de esta pequeña novela una obra muy querida. Una historia que siempre recordarán. 
Hasta la próxima lectura,

Cecilia Olguin Gianelli


Notas


La perla, John Steinbeck:
https://www.literatura.us/idiomas/js_perla.html

The Pearl, John Steinbeck:
https://bpb-ap-se2.wpmucdn.com/learn.stleonards.vic.edu.au/dist/9/92/files/2016/06/The-Pearl-John-Steinbeck.pdf

- John Steinbeck and the fall and rise of Israel´s «Mount Hope»:
https://www.israelnationalnews.com/news/377121


martes, 24 de febrero de 2026

¿Qué y cómo leen nuestros hijos y nietos?

¿Qué y cómo leen nuestros hijos y nietos? 

Preguntas que nos hacemos 



La lectura es muy estimulante, ayer, hoy y lo será por siempre, me atrevo a decir. Eso no se discute. Como tampoco lo de los libros físicos vs los digitales. No hay un tal vs. 

Lo que personalmente me hace pensar, y quizá a ustedes, queridos lectores tradicionales, es si nuestra lectura, que solía ser calmada, profunda y con tiempo, sin problema para concentrarnos, sin temor a abordar obras extensas y complejas, ahora nos encontramos a  nuestros hijos y nietos eligiendo la inmediatez en el veredicto, me atrapa o no me atrapa, y que sea desde las primeras páginas. 

En la generación Z y Alpha la lectura es rápida y fragmentada, dicen. También que leen bastante, pero distinto. Quizá, lo que nosotros vemos como superficial en realidad es otra cosa que todavía no alcanzamos a identificar. Quizá debería volver a Ricardo Piglia con El último lector —los distintos comportamientos frente al texto.




Frente a todas estas dudas, hoy me llega este interesante artículo de Rebeca Márquez, publicado en Librotea.

Lo comparto, también el libro de Piglia: 

Cumbres borrascosas

así ha cambiado la Generación Z la relación con los libros



La Generación Z se ha convertido en la protagonista de una 
paradoja cultural fascinante: nunca antes los jóvenes habían leído tantos libros como en la era de TikTok, y sin embargo, nunca antes les había resultado tan difícil acceder a los clásicos de la literatura. 

El reciente debate viral en torno a Cumbres Borrascosas —donde una joven confesaba abiertamente su frustración al enfrentarse al lenguaje decimonónico de Emily Brontë— ha destapado una conversación incómoda pero necesaria sobre cómo la lectura ha cambiado para siempre. 

Entre el auge de comunidades como BookTok y el retroceso en las competencias lectoras que reflejan los estudios internacionales, los libros se han convertido en el campo de batalla donde se dirime algo más profundo: la transformación de nuestra capacidad para pensar, concentrarnos y habitar el mundo a través de las palabras.

Una joven española, Bárbara Bulnes, aparece sosteniendo un ejemplar de Cumbres Borrascosas en un video de TikTok y confiesa su frustración: necesita un diccionario al lado para entender palabras como "estaño" o expresiones como "por antonomasia", y calcula que tardará meses en terminarlo . “¿Cómo me voy a leer el libro si no entiendo la mitad del vocabulario?”, se pregunta.

Las reacciones no se hicieron esperar. Mientras algunos celebraban su honestidad, muchos críticos, especialmente de generaciones anteriores, interpretaron sus palabras como el síntoma de un deterioro educativo alarmante. Sin embargo, más allá de la anécdota viral, lo que revela este episodio es una transformación en la manera en que la Generación Z se relaciona con la palabra escrita, una paradoja donde conviven cifras récord de lectura con una creciente dificultad para acceder a los códigos de la literatura clásica.

Cuando los libros se vuelven virales pero también efímeros

Los datos, en apariencia, dibujan un panorama optimista. Contrariamente al tópico del joven que no lee, la Generación Z (nacidos a partir de 1997) ha convertido la lectura en un fenómeno de masas gracias a plataformas como TikTok. El hashtag #BookTok supera los 200.000 millones de visualizaciones y se ha consolidado como el principal motor de descubrimiento literario para millones de jóvenes . 

En España, el 76,9% de los jóvenes de 14 a 24 años declara leer en su tiempo libre, liderando el ranking nacional de lectura, con un claro predominio femenino (el 78% de los lectores de BookTok son mujeres) . Si nos centramos específicamente en América Latina, el dato más relevante proviene un estudio de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI): en países como Argentina, Chile y Uruguay destaca un grupo de "lectores habituales" especialmente significativo, mientras que en naciones como Bolivia, Colombia, México, Venezuela y Brasil la lectura aparece menos vinculada al disfrute personal y más a obligaciones escolares .

El problema, por tanto, no es la cantidad, sino la calidad y el tipo de lectura que se realiza. La comunidad booktokera ha demostrado un poder comercial arrollador, llegando a influir en ventas millonarias y a resucitar títulos del catálogo, pero su ecosistema favorece géneros muy específicos: fantasía juvenil, romance contemporáneo y ficción Jóvenes Adultos, caracterizados por una prosa funcional, diálogos ágiles y tramas que atrapan al lector desde la primera página .

Esta literatura contrasta con la arquitectura narrativa de una novela victoriana como la de Emily Brontë. Lo que para un lector del siglo XIX era un lenguaje natural, plagado de largos periodos subordinados y un vocabulario que exigía un bagaje cultural sólido, hoy se percibe como un obstáculo casi insalvable. La brecha no es solo temporal, sino cognitiva. 

Las competencias lectoras han caído progresivamente desde la generación millennial: los nacidos a partir de 1980 muestran habilidades cognitivas significativamente inferiores a las de los baby boomers y la Generación X cuando tenían su misma edad . En pruebas estandarizadas como el PIAAC,la Generación Z obtiene puntuaciones hasta 20 puntos por debajo de sus predecesores en comprensión lectora.

Lectura profunda versus lectura de superficie: qué está en juego realmente

Los jóvenes de hoy, inmersos en la economía digital, pasan un promedio de más de siete horas diarias frente a pantallas, consumiendo contenido diseñado para ser efímero y altamente estimulante . Los algoritmos premian los vídeos de 15 segundos, la información fragmentada y la gratificación instantánea. Este entrenamiento constante en la lectura de superficies, en el escaneo visual que los estudios de eyetracking describen como "patrón en F", es incompatible con la lectura profunda que exige un clásico . 

Además, hoy en día muchos chicos recurren a resúmenes generados por inteligencia artificial, una práctica que ha crecido un 300% en los últimos años, obteniendo una versión superficial del texto que omite todos los matices estilísticos y argumentales que los docentes pretenden analizar. Es la consecuencia lógica de un sistema que ha entrenado a los estudiantes para escanear textos en busca de respuestas concretas en pruebas estandarizadas, en lugar de enseñarles a habitar las páginas de una obra compleja .

Algunas editoriales, como Penguin Random House con su colección Penguin English Library, han optado por lanzar versiones "traducidas al inglés moderno" o con vocabulario actualizado, facilitando el acceso a los clásicos . Estas ediciones llegaron a vender hasta un 40% más entre lectores jóvenes. Sin embargo, esta vía no está exenta de críticas: simplificar el lenguaje de Emily Brontë para hacerlo digerible es, para muchos, como recortar una sinfonía para que quepa en una canción de tres minutos. Se pierde la atmósfera, el ritmo y la complejidad que son intrínsecos a la obra . 

Frente al diagnóstico preocupante, surgen estrategias pedagógicas que apuestan por la lectura lenta y deliberada, la relectura activa, el subrayado estratégico y la lectura en voz alta en grupo como herramientas para recuperar la concentración y la capacidad interpretativa . 

Se trata de reconciliar a una generación acostumbrada a la inmediatez con la lentitud que exige la verdadera comprensión. Si no se aborda, el riesgo es formar a profesionales que naveguen con soltura por el tsunami de información digital, pero que sean incapaces de detenerse, interpretar y pensar críticamente sobre el mundo que habitan. El vídeo de Bárbara Bulnes, más que una queja ingenua, es una llamada de atención sobre ese futuro.

*

Espero que les haya gustado leerlo. Hasta la próxima lectura,


Cecilia Olguin Gianelli


Notas


Cumbres borrascosasasí ha cambiado la Generación Z la relación con los libros. Librotea.
https://librotea.com/articulos/leer-no-es-lo-que-era-asi-ha-cambiado-la-generacion-z-nuestra-relacion-con-los-libros

- El último lector, Ricardo Piglia:
https://seminarioytallerescritura.wordpress.com/wp-content/uploads/2017/11/el-ultimo-lector-ricardo-piglia.pdf

domingo, 1 de febrero de 2026

«Delicias y sombras», Ted Kooser

Delicias y sombras [2009]

[Delights and Shadows, 2004]

Ted Kooser

[Iowa, EE. UU., 1939]

Premio Pulitzer de Poesía 2005 


Colección La Cruz del Sur. Editorial Pre-Textos
Edición bilingüe. Traducción: Hilario Barrero

Lobocraspis Griseifusa





Esta es la diminuta mariposa nocturna que vive de lágrimas,

This is the tiny moth who lives on tears,

que bebe como un ciervo en el estanque reluciente

who drinks like a deer at the gleaming pool

al borde de los ojos del que duerme, el toque

at the edge of the sleeper´s eye, the touch

de su boca tan ligero como el reflejo de una nube.

of its mouth as light as a cloud´s reflection.



En tus sueños aparece una figura iluminada por la luna

In your dreams, a moonlit figure appears

al lado de tu cama y te toca la cara.

at your bedside and touches your face.

Pregunta si puede compartir el pobre pan

He asks if he might share the poor bread

de tu melancolía. Tú le señalas la mesa.

of your sorrows. You show him the table.



Los dos hablaís hasta bien estrada la noche,

The two of you talk long into the night,

pero a la mañana las palabras se han olvidado.

but by morning the words are forgotten.

Te despiertas sereno, en una habitación soleada,

You awaken serene, in a sunny room,

restregándote el polvo de sus alas de tus ojos.

rubbing the dust of his wings from your eyes.

*

Elegí este poema esta mañana temprano cuando lo volví a leer. Comienza el mes de febrero, verano por acá, invierno donde están muchos de mi familia y amigos. Y lo elegí por su delicadeza y por la sensación de paz que nos deja.

Ted Kooser, a través de una pequeña mariposa nocturna [o polilla] que se alimenta de las lágrimas, explora, con imágenes serenas e íntimas, el consuelo. 
Para esto utiliza a la Lobocraspis griseifusa, un insecto que existe en la realidad con esas características, pero más hacia los animales, y lo reviste con una gentileza casi curativa y suave, «tan ligero como el reflejo de una nube», dice el poeta.

Un poema breve y accesible —características de su obra—, a la vez profundo. Es admirable como, tomando esta pequeña criatura de la naturaleza, casi desconocida e imperceptible para la mayoría, la convierte en artífice de una conmovedora experiencia emocional.

Recomiendo este libro que tengo, Delights and Shadows [2004] es bilingüe, está traducido al español por Hilario Barrero y es una muy cuidada edición de la editorial Pre-Textos. 
Con él ganó el premio Pulitzer de Poesía. 

«Poemas de robusta franqueza con profundidades ocultas», dijo el poeta y crítico Ed Hirsch del Washington Post.
Poeta Laureado de Estados Unidos desde el 2004 al 2006, recibió numerosos honores y premios.

Espero que les haya gustado y que sigan disfrutando de Ted Kooser, leyendo sobre él y su obra en su página web y en la muy buena entrevista que encontrarán en Notas. 
Hasta la próxima lectura, 

Cecilia Olguin Gianelli

Notas

- Ted Kooser. Poetry Foundation: 
https://www.poetryfoundation.org/poets/ted-kooser

- On the Same Page, with Ted Kooser. Interview:
https://www.youtube.com/watch?v=Q_zAP9Ke3-4











domingo, 25 de enero de 2026

«Herman, el guardabosques», László Krasznahorkai

«Herman, el guarabosques» 

Cuento

Relaciones misericordiosas

[1986]

László Krasznahorkai

[Gyula, Hungría, 1954]

Premio Nobel de Literatura 2025





Un encargo inesperado en esa etapa de jubilado cuando sobra la experiencia y, también el tiempo. Un tiempo de transición, de duelo o de bienestar.
Dicho pedido le llega a nuestro protagonista del lado de los expertos en el cuidado de la fauna.
Sin embargo, no es una sorpresa total para él. Muy en secreto, lo esperaba. Quizá no en este momento, se había preparado mentalmente para actuar en un futuro indeterminado. Ahí sí que tendría la verdadera libertad, la ausencia de restricciones que te brinda dicho estatus —algo imprescindible para desarrollar sin frenos las aptitudes reprimidas por estúpidos decretos laborales, en sus propias palabras. 

Estoy relatando «Herman, el guardabosques», el segundo de los ocho cuentos que conforman el libro Relaciones misericordiosas [1986], de László Krasznahorkai. Una historia intensa, magistralmente narrada con una prosa lenta, largos párrafos que arrastran a una atmósfera oscura y evocadora, con una gran carga filosófica —características del autor.


Editorial Acantilado; 152 págs.


¡Qué difícil recomendar un libro en este caso!, sin embargo lo hago. 
Una lectura que demanda inmersión, relectura en mi caso para sumergirme de lleno en la complejidad que me ofrece el autor. En cuanto a la parte práctica, un lápiz es imprescindible y, ¿por que no?, una naturaleza silvestre, aunque salvaje sería lo ideal —no con Luna demostrando su amor y relajando la reseña.
El resultado: una experiencia intelectual y emocional que enriquece, sin lugar a dudas.






Vuelvo al relato.
Por supuesto que agradece la confianza que depositan en él las autoridades pero, algo asusta a Herman, porque ese es su nombre, un artista único en el oficio de tender trampas. Él es algo así como «el último mohicano» ya que conserva los secretos de un arte ancestral. El arte de hacer desaparecer a los depredadores.
Y es lo que hay que hacer en el bosque de Remete [Hungría], lugar donde toda la actividad forestal se centra en el gigantesco coto de caza a cinco kilómetros, inutilizado ahora que se ha convertido en una selva incontrolable, ya que lleva décadas sin recibir atención. 
Esa imperdonable negligencia, Herman la titula «la inquietante manga ancha de las autoridades».




Herman tiene carta blanca y, sin perder tiempo, se pone manos a la obra para cambiar esa espesura intransitable, donde no solo ningún cazador o excursionista sensato se anima a poner un pie, tampoco los granjeros de la zona que sufren los daños de los amenazantes depredadores. Ellos se han adueñado del lugar y se multiplican sin cesar. 
Desde la primera hora de la mañana, hasta la última de la tarde-noche, Herman tala árboles, elimina malezas, pone saleras y comederos, limpia senderos y abre nuevos, calcula el número de venados y depredadores, interpreta huellas, ubica donde descansan las bestias. 

Tenaz como una sombra, descubre que se trata de perros y gatos abandonados, algunos tejones y zorros. Entonces, arregla y ceba los cepos, lazos y trampas. Instruye al herrero del lugar para que fabrique lo que él le pide. Herman trabaja a la par.
Una vez que está seguro de que los depredadores se han acostumbrado a las trampas bien camufladas, apresarlas es el siguiente paso. Todo transcurre según lo previsto.

Pero, ¿a ustedes les parece que Herman está contento al realizar su trabajo tan profesional? 
Bueno, tendrán que leer el relato completo, y sabrán a qué obedece su nerviosismo e inseguridad si la tiene. 
Conocerán, ¡cómo si no lo supiéramos!, de las autoridades que presumen de las obras públicas —no porque les desvele el beneficio de los ciudadanos precisamente. Y no se lo iban a perder, tras el éxito que va a tener Herman después de dos años de trabajo extenuante, ¡habrá que hacerlo público! Sin demora, irá a verlo una comisión improvisada para expresarle el reconocimiento, por supuesto que lo harán a la vista de todos.
Sus conciencias, tranquilas.




Pero Herman, bastante huraño, ya lo vamos conociendo, prefiere dejar para más adelante dicho acto y el premio, «¡no lo necesito!», será su respuesta.
Por el momento, las autoridades decidirán dejarlo tranquilo para que siga con su trabajo sin más, «ya se sabe, ¡a esa edad!, cualquier reacción de gruñón es esperable», pensarán.

Acá comienza una parte del relato donde vamos hacia el interior de Herman, hacia un hilo de pensamientos que actuarán como una lente. Lo que allí encuentre es lo que determinará sus emociones, y luego sus reacciones y conductas. 
Los lectores que se compenetraron con el personaje, comprenderán [comprender no es justificar], la vulnerabilidad de Herman, la evolución de la excelente narrativa lleva a verlo.
Nada puedo adelantar, solo que se pone de manifiesto un tipo de crueldad por lo que es muy duro, Krasznahorkai lo hace con gran maestría. Es admirable cómo sentimos en carne propia el giro que vive Herman cuando toda su ciencia se viene abajo. Cuando comprende que ha vivido toda su vida en un estado de profunda ignorancia dejándose engañar y creyendo obedecer a un precepto divino que le había enseñado a separar el mundo en lo útil y lo dañino. 

¿Debilidad?, ¿compasión que se pervierte?, ¿sentido de justicia?, nos preguntamos y se pregunta Herman, mirando sus trofeos ahora inútiles. 
Herman, un hombre que planea minuciosamente sus actos. Un hombre que va a franquear una frontera, ustedes descubrirán cual.
Me despido con la transcripción del primer párrafo, espero que deseen leer el cuento completo y descubran, no una respuesta, sí una perspectiva distinta de la palabra compasión y de la vulnerabilidad de las buenas intenciones. 
Hasta la próxima lectura, 

Cecilia Olguin Gianelli

El encargo le llegó finalmente de forma inesperada, aunque había contado con él en secreto a pesar del temor latente a la posibilidad que se lo considerara ya innecesario al haberse jubilado; lo pilló, por así decirlo, desprevenido, y luego, cuando apartando toda formalidad superflua aceptó el apoderamiento y agradeció con sencillas palabras la «confianza en él depositada por los expertos en el cuidado de la fauna», a punto estuvo de asustarse, como quien llega a la meta demasiado fácil, casi sin encontrar obstáculos, sin ninguna clase de lucha, puesto que en el fondo, no solo había «contado» con esa tarea y no solo lo había hecho «en secreto», sino que en eso consistía el núcleo mismo de su proyecto cuando por primera vez se le pasó por la cabeza jubilarse, de lo cual esperaba la verdadera libertad y cierta ausencia de restricciones, algo «imprescindible» para desarrollar sin frenos sus aptitudes reprimidas por estúpidos decretos, tal como pudo comprobar luego, no había nada asombroso en el hecho de que la elección recayera en él, y si bien le habría gustado saber que su bien conocida meticulosidad, su tesón y resiliencia y su inquebrantable capacidad de trabajo habían convencido a las autoridades, era consciente, sin embargo, de que lo debía, sobre todo a que los iniciados admiraban en él a un artista único en el oficio de tender trampas que —tal como constató el propio Herman varias veces con amarga ironía— conservaba, siendo algo así como el «último mohicano» los secretos de un arte ancestral que poco a poco, sin embargo. iba desapareciendo para siempre.


László Krasznahorkai

Algunas de sus obras, las más destacadas, Tango satánico [Sátántangó, 1985] y Melancolía de la resistencia [Az ellenállás melankóliája, 1989] fueron llevadas al cine por el director Béla Tarr [Pécs, Hungría, 1955].




Advertida acerca de lo difíciles y exigentes que son sus novelas, tanto en su prosa de largas frases encadenadas como por sus temas distópicos y melancólicos, me animé primero con El último lobo, luego los cuentos de Relaciones misericordiosas y con Tango satánico.
También me animaron las razones de las autoridades que entregan el mayor premio literario, el Premio Nobel de Literatura: «Una obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte».
Ahora, después de lo que llevo leído, lo recomiendo, con todas las advertencias posibles.

Cecilia Olguin Gianelli