sábado, 17 de marzo de 2018

«Ventanas iluminadas», Roberto Arlt

«Ventanas iluminadas»

Aguafuertes porteñas

[1933]

Roberto Arlt

[1900-1942, Buenos Aires]


Quien mira desde afuera a través de una ventana abierta nunca ve tantas cosas como el que mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, mas misterioso, más fértil, más tenebroso, más deslumbrante que una ventana iluminada. Lo que se puede ver al sol es siempre menos interesante que lo que ocurre detrás de un vidrio. En ese agujero negro o luminoso vive la vida, sueña la vida, sufre la vida.

Charles Baudelaire
[Extracto del poema en prosa «El Spleen de París», 1869] 


Editorial: Edicol

          La otra noche me decía el amigo Feilberg, que es el coleccionista de las historias más raras que conozco: 
          –¿Usted no se ha fijado en las ventanas iluminadas a las tres de la mañana? Vea, allí tiene argumento para una nota curiosa. 
          Y de inmediato se internó en los recovecos de una historia que no hubiera despreciado Villiers de L'Isle Adam o Barbey de Aurevilly o el barbudo de Horacio Quiroga. Una historia magnífica relacionada con una ventana iluminada a las tres de la mañana. 
          Naturalmente, pensando después en las palabras de este amigo, llegué a la conclusión de que tenía razón, y no me extrañaría que don Ramón Gómez de la Serna hubiera utilizado este argumento para una de sus geniales greguerías. 
          Ciertamente, no hay nada más llamativo en el cubo negro de la noche que ese rectángulo de luz amarilla, situado en una altura, entre el prodigio de las chimeneas bizcas y las nubes que van pasando por encima de la ciudad, barridas como por un viento de maleficio. 
          ¿Qué es lo que ocurre allí? ¿Cuántos crímenes se hubieran evitado si en ese momento en que la ventana se ilumina, hubiera subido a espiar un hombre? 
          ¿Quiénes están allí adentro? ¿Jugadores, ladrones, suicidas, enfermos? ¿Nace o muere alguien en ese lugar? 
          En el cubo negro de la noche, la ventana iluminada, como un ojo, vigila las azoteas y hace levantar la cabeza de los trasnochadores que de pronto se quedan mirando aquello con una curiosidad más poderosa que el cansancio. 


Ilustración basada en «Ventanas iluminadas», Verónica Fradkin.
Expuesta en Centro Cultural Recoleta [2012].

          Porque ya es la ventana de una buhardilla, una de esas ventanas de madera deshechas por el sol, ya es una ventana de hierro, cubierta de cortinados, y que entre los visillos y las persianas deja entrever unas rayas de luz. Y luego la sombra, el vigilante se pasea abajo, los hombres que pasan de mal talante pensando en los líos que tendrán que solventar con sus respetables esposas, mientras que la ventana iluminada, falsa como mula bichoca, ofrece un refugio temporal, insinúa un escondite contra el aguacero de estupidez que se descarga sobre la ciudad en los tranvías retardados y crujientes. 
          Frecuentemente, esas piezas son parte integral de una casa de pensión, y no se reúnen en ellas ni asesinos ni suicidas, sino buenos muchachos que pasan el tiempo conversando mientras se calienta el agua para tomar mate. 
          Porque es curioso. Todo hombre que ha traspuesto la una de la madrugada, considera la noche tan perdida, que ya es preferible pasarla de pie, conversando con un buen amigo. Es después del café; de las rondas por los cafetines turbios. Y juntos se encaminan para la pieza, donde, fatalmente, el que no la ocupa se recostará sobre la cama del amigo, mientras que el otro, cachazudamente, le prende fuego al calentador para preparar el agua para el mate. 
          Y mientras que sorben, charlan. Son las charlas interminables de las tres de la madrugada, las charlas de los hombres que, sintiendo cansado el cuerpo, analizan los hechos del día con esa especie de fiebre lúcida y sin temperatura, que en la vigilia deja en las ideas una lucidez de delirio. 
          Y el silencio que sube desde la calle, hace más lentas, más profundas, más deseadas las palabras. 
          Esa es la ventana cordial, que desde la calle mira el agente de la esquina, sabiendo que los que la ocupan son dos estudiantes eternos resolviendo un problema de metafísica del amor o recordando en confidencia hechos que no se pueden embuchar toda la noche. 
          Hay otra ventana que es tan cordial como ésta, y es la ventana del paisaje del bar tirolés. 
          En todos los bares "imitación Munich" un pintor humorista y genial ha pintado unas escenas de burgos tiroleses o suizos. En todas estas escenas aparecen ciudades con tejados y torres y vigas, con calles torcidas, con faroles cuyos pedestales se retuercen como una culebra, y abrazados a ellos, fantásticos tudescos con medias verdes de turistas y un sombrerito jovial, con la indispensable pluma. Estos borrachos simpáticos, de cuyos bolsillos escapan golletes de botellas, miran con mirada lacrimosa a una señora obesa, apoyada en la ventana, cubierta de un extraordinario camisón, con cofia blanca, y que enarbola un tremendo garrote desde la altura. 
          La obesa señora de la ventana de las tres de la madrugada, tiene el semblante de un carnicero, mientras que su cónyuge, con las piernas de alambre retorcido en torno del farol, trata de dulcificar a la poco amable "frau". 
          Pero la "frau" es inexorable como un beduino. Le dará una paliza a su marido. 
          La ventana triste de las tres de la madrugada, es la ventana del pobre, la ventana de esos conventillos de tres pisos, y que, de pronto, al iluminarse bruscamente, lanza su resplandor en la noche como un quejido de angustia, un llamado de socorro. Sin saber por qué se adivina, tras el súbito encendimiento, a un hombre que salta de la cama despavorido, a una madre que se inclina atormentada de sueño sobre una cuna; se adivina ese inesperado dolor de muelas que ha estallado en medio del sueño y que trastornará a un pobre diablo hasta el amanecer tras de las cortinas raídas de tanto usadas. 
          Ventana iluminada de las tres de la madrugada. Si se pudiera escribir todo lo que se oculta tras de tus vidrios biselados o rotos, se escribiría el más angustioso poema que conoce la humanidad. Inventores, rateros, poetas, jugadores, moribundos, triunfadores que no pueden dormir de alegría. Cada ventana iluminada en la noche crecida, es una historia que aún no se ha escrito.          

*     *     *

¿Les gustó?

Maravilloso, para mí. Imágenes y preguntas, vidas posibles detrás de esas ventanas. Historias reales o imaginarias que han sido escritas y podrán seguir siendo fuente de inspiración. Todo lo que ofrece el «cubo negro de la noche y el rectángulo amarillo» es material rico para un buen escritor. Como los cuatro ejemplos de escritores consagrados que nombra el relator en primera persona. 

Es un relato breve que describe lo que el narrador «ve» en una noche a la madrugada. Una multiplicidad de imágenes como fotografías, son las famosas Aguafuertes porteñas, crónicas publicadas entre 1928 y 1933 en el diario El Mundo. 

Completamente realistas, creíbles, los personajes que acá aparecen, los que ve este observador privilegiado son personajes tipo: los borrachos, la señora obesa, el pobre, rateros, poetas, etc. Casi todos tienen, con humor a veces, algo que no va: la madre torturada o la gorda con el garrote, por ejemplo, dan idea de una historia violenta que subyace.

Y su lenguaje llano, con el uso de refranes y dichos populares, lo acerca al lenguaje de la calle, a «la tierra nativa», clase media y sectores populares, «cultura de mezcla» —dice Sarlo. Términos también que vienen de la química y de la física, de la geometría [la noche es un cubo negro, la ventana, un rectángulo amarillo]. Y el uso de una cantidad de hipérbaton [invierte el orden habitual de la frase] y neologismos que hace de su lenguaje algo tan distinto a lo que se hacía entonces.

La mirada urbana de Arlt, con su estilo particular criticado y alabado, nos muestra la otra cara de la modernidad que se dio en Buenos Aires a fines de los años veinte y comienzos del treinta, donde la cuestión inmigratoria tuvo un papel relevante. 
El ritmo metropolitano está creciendo rápidamente. Las avenidas y edificios, los medios de transporte púbico —que Arlt usa, ubicaban a la ciudad argentina cerca de las europeas. Pero Buenos Aires tiene una particularidad en su cultura, la mezcla que Arlt retrata tan bien: criollismo y vanguardia, lo europeo y lo rioplatense. 

Él mismo representa una figura relativamente nueva: el escritor profesional. Escribe en periódicos y sus escritos son acogidos con entusiasmo por un público lector que se siente identificado. Arlt, autodidacta de formación, se introduce en el mundo de la literatura a través de estas columnas periodísticas. 
Ser prácticamente inmigrante y su vínculo con la cultura marginal y el mundo de la clase media, son sellos que se expresan en la vida urbana que Arlt refleja. Diferente a lo que podría reflejar un escritor «de linaje», con formación sólida y académica. Él es un trabajador más. No pertenece a ninguna de las dos famosas corrientes literarias de la década del 20: Boedo y Florida.

«Ventanas iluminadas» es un relato mínimo en extensión escrita e ilimitado en su potencial dramática: «Si se pudiera escribir todo lo que se oculta tras de tus vidrios biselados o rotos, se escribiría el más angustioso poema que conoce la humanidad». 
La ventana iluminada, «falsa como mula bichoca», nos ofrece también a nosotros un refugio temporal, un escondite contra tanta necedad y tontería. O, quizá cada uno se pregunte, ¿qué veo detrás de una ventana cerrada? Y nunca más esa imagen nos será indiferente.
Una afinidad más con el inconformismo del autor.

Espero que les haya gustado este relato. La elección del poema es personal, no del editor del libro ni del autor. Que sigan disfrutando de la gran fuerza expresiva de Arlt en futuras lecturas, hasta el próximo encuentro.

C. G. 

Notas

Audiolibro: «Ventanas iluminadas»
Roberto Arlt
Leído por Inés Corton

https://www.youtube.com/watch?v=HB2edbkG3FI


- Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt: Todos los relatos.
http://biblioteca.derechoaleer.org/biblioteca/roberto-arlt/aguafuertes-portenas.html
http://agro733.edu.ar/apuntes/6to/Lengua%20y%20Literatura/Aguafuertes%20Porte%C3%B1as.pdf

- Roberto Arlt: [1900-1942] Hijo de un inmigrante prusiano y una italiana. La narrativa de este destacado escritor argentino instaura, como Borges, un paradigma literario. 


Roberto Arlt

Pese a su corta vida, fue muy prolífico y abarcó diversos géneros, obra en su mayoría escrita mientras trabaja en periódicos porteños: Crítica y El Mundo. Serían las famosas Aguafuertes porteñas. 
En la novela, destacan El juguete rabioso [1926], Los siete locos y Los lanzallamas [1929 y 1931] y El amor brujo [1932]. Numerosos cuentos recopilados en El jorobadito [1933] y El criador de gorilas [1941], y sus famosas aguafuertes, publicados todos en diarios y revistas.
En teatro: 300 Millones [1932], Saverio el cruel [1936], El fabricante de fantasmas [1936] y La isla desierta [1937], todas obras escritas en sus últimos años.
Sus temas: la locura, la marginalidad, la humillación, la traición, la conspiración política y la invención técnica.
Escenarios: el principal, Buenos Aires.
Protagonistas: personajes de la clase media.
Ocupó un lugar excéntrico en el campo literario. Incorpora un lenguaje coloquial y un estilo próximo a la vanguardia, con su impronta expresionista; una estética del grotesco y una exploración del fantástico.
Desde esta perspectiva original, logró un aporte renovador de gran trascendencia en la historia de la literatura argentina.
http://www.cervantesvirtual.com/portales/roberto_arlt/


Escritores nombrados en el relato:

- AugusteVilliers de L'Isle-Adam: [1838-1889, París] Escritor francés, cuya obra abarca poesía, teatro y narrativa. Movimiento simbolista.
Maldito entre los malditos. Vivió la mayor parte de su vida en la pobreza y siempre despreció a la crítica.
Su talento literario se refleja en obras inquietantes, inspiradas en autores como Edgar Allan Poe, convertidos en clásicos por derecho propio. Sus relatos abordan la ciencia ficción, el terror y la filosofía. Destacan: Cuentos crueles [1883], La Eva futura [1886] y Axel [1890], entre otras obras.
Amigo de Charles Baudelaire, de Stéphane Mallarmé y de Richard Wagner.

- Jules Barbey d´Aurevilly: [1808-1889] Escritor y periodista francés. Un personaje imprescindible del mundo literario de su época. Miembro de Romanticismo.
Escribió relatos y colabora como crítico literario en el periódico Constitucionnel, desde donde defiende a Balzac y a Baudelaire, pero ataca Los miserables, de Victor Hugo.
Su obra más conocida es Las Diabólicas / Les diaboliques [1874], colección de seis relatos, historias de pasiones y crímenes, en los que las mujeres tienen un papel central. Sus novelas melodramáticas, con tramas demoniacas, fueron, según su parecer, el mejor camino hacia el conocimiento de Dios.

- Horacio Quiroga: [Uruguay, 1878-1937, Argentina] Cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo. Maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista.
Sus relatos se caracterizan por retratar a la naturaleza bajo rasgos temibles y horrorosos, enemiga del ser humano. 
Comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe, a quien consideraba su maestro. Admirador también de Guy de Maupassant, se percibe la influencia del británico Rudyard Kipling [Libro de las tierras vírgenes], sobre todo en Cuentos de la selva.
Entre su valorada obra, por su estilo particular y realista, fascinación con la muerte, los accidentes y la enfermedad, se destacan: Diario de un viaje a París [1900]; su primer libro: Los arrecifes de coral [1901], poemas, cuentos y prosa lírica dedicado a Lugones; El crimen de otro [1904], notable libro de relatos; Los perseguidos [1905], novela breve, producto de un viaje con Lugones por la selva misionera; su soberbio y horroroso El almohadón de pluma [1905]; Historia de un amor turbio [1908], novela dedicada al amor por una de sus alumnas adolescentes, con la que se casaría y tendría dos hijos, niña y niño educados en el rigor, aprendiendo a desenvolverse en el monte y la selva; Cuentos de amor de locura y de muerte [1917]; Cuentos de la selva [1918], colección de relatos infantiles protagonizados por animales y ambientados en la selva misionera, dedicado a sus hijos; Pasado amor [1929], inspirado en un nuevo amor, otra joven de 17 años y Los desterrados [1926], quizá su mejor libro de cuentos. Obras terribles y brillantes, imprescindibles.

- Ramón Gómez de la Serna: [Madrid, 1888-1963, Buenos Aires] Prolífico escritor y periodista y vanguardista español, adscrito a la generación de 1914 o novecentismo. Impulsor del género literario conocido como greguería, piruetas conceptuales, metáforas insólitas, chistes, juegos de palabras, hasta apuntes filosóficos.
Su obra literaria abarca ensayo costumbrista, biografías, novela y teatro, un centenar de libros traducidos a varios idiomas.

*

- El Spleen de París, Charles Baudelaire: [1869] Pequeños poemas en prosa. Libro completo.
http://www.dominiopublico.es/libros/B/Charles_Baudelaire/Charles%20Baudelaire%20-%20El%20Spleen%20de%20Par%C3%ADs.pdf

- Ilustración: de Verónica Fradkin
https://www.quipu.com.ar/es/60__veronica-fradkin
http://veronicafradkin.blogspot.com.ar/

2 comentarios:

  1. Me encanto tu relato de este libro.
    Es curioso siempre me pregunte lo mismo,que historia tiene cada ventana iluminada cuando se llenan los edificios en nuestra ciudad ,de esas luces que ya no se prenden, cuando termina la temporada de vacaciones y cada luz , vuelve a prenderse en otro lugar , se muda .... para iluminar en otro lugar con su historia.

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    1. Gracias Fabiana, qué lindo lo que contás. Me encanta saber que te llega esta experiencia y que la vivís personalmente, asociada a nuestra querida Mar del Plata, ¡lo hacés muy bien!
      Besos, Cecilia

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Conversar de libros, y de los caminos a donde ellos nos llevan, dar una opinión, contar impresiones, describir una escena, personaje favorito, nunca contarlo todo, aunque a veces, elijamos ir un poco más allá, y no está mal, no a todos les molesta.
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