viernes, 8 de abril de 2016

La ley del menor, Ian McEwan


La ley del menor / The Children Act

 [2015]

Ian McEwan

[1948] 



Cuando un tribunal se pronuncia sobre cualquier cuestión relativa a [...] la educación de un niño [...] el bienestar del menor será la consideración primordial del juez.

Sección I (a), Ley del Menor (1989)






Editorial Anagrama, Barcelona


He leído varias buenas novelas del escritor inglés Ian McEwan, nacido el 21 de junio de 1948, en un condado al sur de Inglaterra, Hampshire. 



Photograph by Joost van den Broek, The New Yorker



Expiación / Atonement [2001], Sábado / Saturday [2005] y Solar [2010] son las tres que leí y recomiendo. También la excelente película, muy buena adaptación de la primera mencionada, llamada en Argentina, Expiación, deseo y pecado [2007], dirigida por Joe Wright y protagonizada por James McAvory, Saoirse Ronana, Vanessa Redgrave y Keira Knightley.



Ian McEwan´s Facebook page


Ahora le llegó el turno a La ley del menor, publicada como The Children Act en 2014, y en 2015 por Anagrama, con la traducción de Jaime Zulaika. Es mi última y una vez más disfrutada lectura de Ian McEwan.


*     *     *


La historia comienza con Fiona Maye y está contada en tercera persona. La protagonista de la novela es una magistrada del Tribunal Superior de Justicia... muy «tranquila» en su hermoso departamento, mirando a su alrededor sin mirar, dejando ir sus pensamientos, las hojas del borrador de una sentencia en la que estaba trabajando desparramadas en el suelo, sin muchas ganas de retomarlas. Dos whiskies y quizá un tercero, para tratar de sobreponerse a algo más que un malestar.

Debía estar bien para la audiencia del día siguiente...

Había discutido con su marido. Aún sentía la indignación, la bronca de tener que responder a su proposición. Como ocurre casi siempre, no tuvo la respuesta justa, fue una más bien pobre, vaga, imprecisa.

El trabajo esperaba...

Ella, tan acostumbrada como estaba a manejar verbalmente tantos casos en el Tribunal de Familia, habituada a las medias verdades, a las discrepancias de pareja, a las acusaciones,... tenía experiencia en asimilar rápidamente las circunstancias particulares y en reaccionar con eficacia. Sin embargo había respondido una zoncera. 

Al día siguiente debía atender uno de los casos que veremos en esta historia. El trabajo ocupaba su tiempo y energía, después de tantos años de ejercer, seguía fascinada por él, cada caso era el caso. Creía en su aporte a la sociedad. Estaba convencida que las necesidades de los niños prevalecían en las leyes.

Lo cierto es que había siempre niños aguardando entre bastidores, designados por su nombre de pila, atribulados, acurrucados juntos mientras los dioses por encima de ellos luchaban hasta el final, desde el juzgado de Familia hasta el Tribunal Superior y el Tribunal de Apelación.

Entonces, ustedes se estarán ya preguntando pero, ¿qué fue lo que debía haber respondido a su marido y «no le salió», y lo más importante, la «otra pata», ¿cuál fue la proposición de Jack? así se llama el marido, un hombre de cincuenta y nueve años para él, sesenta para ella.

Aunque la mayorá de las reseñas lo digan, no voy a cometer esa infidencia. Dejo que cada lector lo averigue y le llegue —muy al principio del libro por otra parte. No sería tan desastroso saberlo. 

Solo me asomaré al tema diciendo: los matrimonio que llevan muchos años casados, ¿a qué aspiran en cuanto a «enamoramientos»? ¿piensan en algún momento en «ciertas emociones perdidas»?



Fiona debía atender importantes casos del Tribunal de Familia —el bienestar de los chicos primero— sin embargo, la absurda propuesta de su marido era lo que ocupaba su pensamiento. Pintura «The Sophist», Richard T. Scott [1980].


No se impacienten, la respuesta de Fiona va a llegar, ¿precisa?, ¿inteligente? Seguramente que recuperará la compostura, «el eje», como se dice ahora, entonces ya estaremos sumergidos de lleno en estas cuestiones, en los riesgos, en la balanza. 
En ese momento no lo lograba y se imaginaba a los doctos amigos chismorreando sobre su guapo marido, profesor universitario de historia antigua, y la colega afectada.

Le avergonzaba la compasión que otros sentían por ellos mismos, y ahora no iba a sucumbir a ella.


Los casos que iremos viendo,... el padre musulmán queriéndose llevar a su hijita de cinco años a una nueva vida en Rabat, lejos de su mamá inglesa; las dos colegialas judías luchando para que se les permitiera recibir una educación; los gemelos siameses unidos y separados, todos nos irán haciendo conocer su desempeño como jueza, elogiada por sus colegas magistrados. Impecable en sus prosa y discernimiento.


Ahora ella estaba ahí abajo con los demás, nadando con la lúgubre marea.

Seguramente sus escritos serían, si ya no eran, citados, referentes de casos difíciles. Y, sin embargo, no escapaba a lo que la mayoría de los mortales, por más letrados que fuesen, estaban expuestos: a las reacciones inesperadas de la persona que más conocemos, la que comparte nuestra vida, la que es parte nuestra.
¿Qué es estar satisfecho? Una vida sexual satisfactoria, regular, con una concupiscencia nada complicada, regular, a primera hora, a última hora, regular, los días laborables, los fines de semana, regular, el leve e imperceptible declive de lo imprevisible, del deseo y erotismo.


Era pasión, no devoción lo que le faltaba.


¡Hay que ser divertido, no perder el «arte» del juego!... burdas afirmaciones.

¿Cómo nos vemos uno a otro a medida que la edad avanza? los pequeños deterioros que van apareciendo gradualmente, los gestos que vamos descubriendo. Ciertas profesiones no ayudan, es casi una regla que no se puede escapar del ceño fruncido y concentrado, las comisuras de la boca descendiendo y ciertos tonos mandones y sabelotodo.

Fiona y Jack se quieren. Se encuentran en una situación, un estadio en el que muchos se sentirán identificados. Y está su trabajo, demandante, competente, intereses y sentimientos interactuando. Es imposible escapar de influencias tan fuertes cuando la decisión está en tus manos. 

Y hay un caso que será nudo y desenlace de esta trama tan bien desarrollada. Es el caso de una familia testigos de Jehová, Kevin y Naomi Henry, ellos se niegan a que su hijo Adam, de diecisiete años y con leucemia, reciba una transfusión indispensable para salvar su vida. Fiona va a involucrarse

Tanto será la afinidad mutua entre la impecable profesional y el joven con una inteligencia y sensibilidad fuera de lo común, intelectualmente precoz,... la iremos descubriendo con gran placer lector, al tiempo que Fiona, de casi sesenta años, descubre una inocencia nueva y excitable en Adam, y que Adam descubre una alegría que no conocía, un independizarse del fanatismo, una inspiración a través de la música y la poesía con Fiona. Desde el mismo momento en que interpretan juntos, ella cantando, él con su violín de principiante, Down by the Salley Gardens, el poema de William B. Yeats, en una triste habitación de hospital.

Un viaje a Newcastle de dos semanas, un circuito de cuatro ciudades del norte administrando justicia, será una revisión personal [más allá de que el motivo fuese profesional], con todos los matices resumidos, y un encuentro.

Recomiendo esta novela, los temas que trata: la difícil y exigente profesión [muchas veces decepcionante], la pareja con años de estar juntos, los procesos íntimos imposibles de transmitir, el sinceramiento, las cicatrices y marcas que van quedando, las decisiones erróneas, maternidad frustrada, las pérdidas y humillaciones, el desprecio puritano por los hombres y mujeres que destrozan a su familia y se convencen a sí mismos, mientras buscan «la novedad», de que lo hacen por el bien de todos, también la esperanza. Los detalles más insignificantes a los que prestamos atención en momentos difíciles, de crisis, que todos más o menos afrontamos, lo trata Ian McEwan con una maestría que nos permite relajarnos y disfrutar tanto sus libros. La música sobrevolando de Guy Barker, Bach, Mahler, Schubert, Poulenc, Berlioz, Thelonious Monk, maravilloso acompañamiento de jazz y música clásica a los movimientos imperceptibles de los personajes principales.
Hasta la próxima lectura, espero que lo disfruten tanto como yo,

C. G.


Mis notas, lecturas, información, links y sitios de interés


- Unas frases elegida: «Tuvo la esperanza de verle como si fuera la primera vez, de verle como un desconocido, como muchos años antes, cuando se enamoró de él. No era fácil».
«Y finalmente empezó a llorar, de pie junto al fuego, con los brazos colgando inertes a los lados, mientras él la observaba, conmocionado por ver a su mujer, siempre tan reservada, desvastada por la congoja más extrema».
«Sin la fe, que abierto y hermoso y aterrador debió de parecerle el mundo».
«Adam había ido a buscarla y ella no le había ofrecido nada en lugar de la religión, ninguna protección, aún cuando la Ley era clara, su consideración prioritaria era el bienestar del menor».


- Ian McEwan Facebook Page:
 https://www.facebook.com/Ian-McEwan-305499726425/?fref=ts


- Competencia Gillick:
 https://books.google.com.ar/books?id=x3ynbU8rIh0C&pg=PA359&lpg=PA359&dq=competencia+Gillick&source=bl&ots=ZszxptpwrC&sig=vxk-CaZf15UCPZmqig3OYfSkVpo&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwi7nJOfh__LAhULFJAKHaaLBoUQ6AEIJTAB#v=onepage&q=competencia%20Gillick&f=false


- Un testigo de Jehová muere tras negarse a una transfusión de sangre:
http://www.noticiacristiana.com/sociedad/policialjudicial/2010/05/un-testigo-de-jehova-muere-tras-negarse-una-transfusion-de-sangre.html


- Down by the Sally Gardens, poema de William B. Yeats, versión de Benjamin Britten: uno de los tantos y hermosos temas musicales nombrados en la novela. Es la pieza que interpretan juntos Fiona y Adam.
















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