sábado, 4 de abril de 2015

Marguerite Duras, nació un día como hoy, 4 de abril


Marguerite Duras

nacía un 4 de abril de 1914

un cuento, una novela, una película

seducción, el sugestivo encanto de la literatura

 

Marguerite Duras en 1930. Collection Jean Mascolo/Sygma/Corbis

 

Marguerite Germaine Marie Donnadieu, conocida por todos como la escritora francesa                        Marguerite Duras, nació cerca de la antigua Saigón —hoy: Ciudad Ho Chi Minh—, Vietnam, el 4 de abril de 1914.

Saigón [así la siguen llamando muchos], había sido la capital de la colonia francesa de Cochinchina, luego pasaría a ser capital de Vietnam del Sur, después de la independencia, entre 1954 y 1975.

Por esa razón, sus padres franceses, un profesor de matemáticas y una maestra, se habían trasladado a este lejano y exótico rincón del mundo, por separado a probar suerte.
Aquí se conocieron, se casaron y tuvieron tres hijos: Marguerite, Pierre y Paul. Su padre ya tenía dos: Jean y Jacques.
Única mujer entre cuatro varones.

Allí pasó su infancia y adolescencia, en su patria de agua, como le decía, viviendo en distintos lugares de la Indochina francesa y pasando situaciones económicas difíciles al morir su padre cuando apenas tenía cuatro años.
Marguerite y sus hermanos vivían en plein air, un poco vagabundeando.

Sin embargo, ella tenía une allure que la distinguía. Era particularmente linda y muy personal en la ropa que usaba y actitud con que se mostraba ante los demás.
Su madre, Marie Legrand, lo percibía, a pesar de estar tan ocupada en su lucha constante por conservar lo que tenían, luchando contra una naturaleza que amenazaba siempre y trabajando como directora de varios colegios.

Sus lectores crecen en número, son muchos los que renuevan las ganas de volver a la obra de Duras, que además de escritora fue cineasta, dramaturga y periodista.
Marcó una época con sus comentarios polémicos y su escritura poética, abordando temas como la soledad, el amor, la muerte y la política. Siempre directa y cruda, dotando a sus personajes de una evolución y superación en el sufrimiento. Con una actitud visionaria muestra la esperanza y compasión en ellos.

No creo que en esta época, con tanta sombra dando vueltas, vaya a escandalizar a algún lector con sus escenas eróticas tan bien narradas. Puede que desconcierte a veces, pero casi siempre fascina.

En la obra de Marguerite Duras la realidad de ser mujer es la esencia, y no porque sea una «literatura feminista», sino por lo femeninamente erótico de ese universo que se completa con el hombre. Logra expresar un rapport que va más allá de lo físico. Una intimidad en los encuentros dificilmente igualados por otro autor.

Basta con leer este cuento, donde la intensidad de un encuentro y el erotismo están tan bien expresados, cadencia y ritmo, todo va sucediendo, simplemente:


El tren a Burdeos



Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930.

                                                                                   Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba.

                                                         Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño.

Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia.

                                                                                                 Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos.

                    Hablar así bajo, con el hombre a solas, había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada.

En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados.

Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos.

                            Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: «Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío».

                                                             Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los cogió. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, el abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado.

Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer.

El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida.

Volvió.

Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder, ardiente de nuevo.

                                                                            Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.


*     *     *




Su vida fue, sin lugar a dudas, muy cinematográfica, o ¿fue ella que así la plasmó? Ya que además de escritora fue guionista y directora de diferentes películas.

Puede decirse sin lugar a equívocos que sus experiencias están en la mayor parte de su producción artística, ya sea novelesca, cinematográfica o teatral.

Conoció a su amante chino y supo mucho, que no quería ser pobre nunca más, entre otras cosas. Los que leyeron el libro o vieron la película reconocerán muchos datos biografícos al leer de su vida.

Los recuerdo ahora, la película y el libro, después de tantos años... esa escena del barco —época de barcos recorriendo el mundo entero—  partiendo de Indochina hacia Francia.
Era ella la que partía, ella había sido la fuerte en esa relación, nunca exteriorizando un dolor o pena, no se lo hubiese permitido a sí misma.

En los últimos encuentros, él ya no quería saber nada con ese cuerpo adolescente, faussement fragile, con una sonrisa triste muy dulce le decía que ya no podía, que quizá ya nunca se repondría.
Pero no hablaba de dolor, apretaba los dientes para no hacerlo.

Ahora el barco decía adiós, y ella sabía que él, escondido, la estaba mirando. Pasaron algunos días irreales, pretendidos como eran los de la navegación y ella escuchó ese vals de Chopin que conocía de modo secreto, y lloró sabiendo cuánto lo había amado.


 El amante, película franco-británica-vietnamita, dirijida por Jean-Jacques Annaud, 1991.
Basada en la novela semi-autobiográfica de Marguerite Duras.

Jane March y Tony Leung Ka Fai, protagonistas de El amante, película dirigida por Jean-Jacques Annaud, sobre el libro de Marguerite Duras

*     *     *






Marguerite Duras regresó a Francia en 1932, los años vividos en la Indochina francesa junto a su madre y hermanos la marcaron profundamente, y fueron inspiración para muchas de sus obras.

Comprometida siempre políticamente, entró en la resistencia en 1943. La gestapo detiene a su marido y en ese momento, frente a tanto dolor, decide dejar de escribir temporalmente.

Fallece su queridísimo hermano Paul, que se había quedado en Saigón con su madre. Esta etapa está reflejada en la novela, La vida tranquila [La vie tranquille, 1944]. Drama familiar, incesto, duelo, ausencia y el tiempo que pasa,... temas tratados con gran emoción y climas interiores, retomados en obras posteriores. 

Su novela, Un dique contra el Pacífico [1950] fue su primer éxito literario, muchos años después la reescribiría en obra de teatro con el nombre de, El cine Edén.

Los caballitos de Tarquinia [Les petits chevaux de Tarquinia, 1953] cuenta la experiencia de dos parejas y unas vacaciones en Italia, Días enteros en las ramas [Des journées entières dans les arbres, 1954] está entre las novelas cortas, sutil e intensa, muy recomendada.

Y tantas obras más...

Pronto se convertiría en una de las figuras emblemáticas del Nouveau Roman y de la literatura del siglo XX, con más de cincuenta libros, entre novelas y obras de teatro, todos escritos con el nervio de una mujer de coraje, con diálogos escuetos que sustentan ricas tramas.

El amante [L´amant, 1984] fue la que más éxito alcanzó, Premio Goncourt y traducida a más de 40 idiomas. Retoma el mismo tema de recuerdos de adolescencia en, El amante de la China del norte [L´amant de la Chine du Nord, 1991].

Junto a la novela corta, Moderato cantabile [1958], llevada también al cine y actuada por Jean-Paul Belmondo y Jeanne Moreau, y El dolor [La douleur, 1985], descarnado y complejo relato de los últimos días de la ocupación alemana y resistencia, integran quizá el trío más famoso.

Un trío que tiene un cierre de oro: Hiroshima mon amour [1960], llevada al cine con guión de la propia Marguerite y dirigida por Alain Resnais. Multipremiada e icono de la Nouvelle Vague.

Los textos intimistas posteriores se escribirán sobre esta inmensa base.
No voy a nombrarlos todos, mejor es ir descubriéndolos y elegirlos según el gusto de cada uno.
Recomiendo su lectura como también la entrevista del famoso programa de la televisión francesa, Apostrophes, presentado y dirigido por Bernard Pivot.



*     *     *



Mi libro en francés, leído hace muchos años y recordado siempre, con uno de los finales más hermosos...



L´Amant, Marguerite Duras. Les Éditions de Minuit




Des annés après la guerre, après le mariages, les enfants, les divorces, les livres, il était venu à Paris avec sa femme.
Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer.

Il lui avait téléphoné. C´est moi. Elle l´avait reconnu dès la voix.
Él le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz.

Il avait dit: je voulais seulement entendre votre voix.
Él dijo: solo quería oír tu voz.

Elle avait dit: c´est moi, bonjour.
Ella dijo: soy yo, ¡hola!

Il était intimidé, il avait peur comme avant. Sa voix tremblait tout à coup.
Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba.

Et avec le tremblement, tout à coup, elle avait retrouvé l´accent de la Chine.
Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China.

Il savait qu´elle avait commencé à écrire des livres, il l´avait su par la mère qu´il avait revue à Saigon. Et aussi pour le petit frère, qu´il avait été triste pour elle.
Sabía que había comenzado a escribir libros, lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella.
Et puis il n´avait plus su quoi dire. Et puis il le lui avait dit. Il lui avait dit que c´etait comme avant, qu´il l´amait encore, qu´il ne pourrait jamais cesser de l´aimer, qu´il l´aimerait jusqu´à sa mort.
Y después ya no supo qué decirle. Y después le dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte.


*     *     *
 
Este es mi recuerdo a la mujer y escritora que nos regala la aventura fantástica de su vida: el amor y el erotismo, el cuerpo y el deseo, la soledad y la muerte, la relación con su madre y hermanos, el hijo perdido y la tierra perdida, su luchas políticas y sociales que la enaltecieron y la hicieron sufrir, la literatura y el cine para encontrarse.

Directa, a veces feroz, y sin embargo tan sincrónica con los movimientos en su escritura, con las palabras suyas y la lectura nuestra... que nada molesta, nada perturba.
Acompañada con Chopin, su secreto, hasta la próxima,






C. G.




Mis notas, citas, lecturas y referencias


- Société International Marguerite Duras:
http://societeduras.com/


- Entrevista a Marguerite Duras en el famoso programa de tv, Apostrophes. Bernard Pivot: su «redescubrimiento» gracias al éxito mundial de El amante.
 https://www.youtube.com/watch?v=IVqxmOHmKZo


- Frédéric Chopin: Op. 69, No. 2 (Valse)
 https://www.youtube.com/watch?v=1ZMwlUnGrWc


- Cuentos de Marguerite Duras:
 http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/duras/md.htm

jueves, 2 de abril de 2015

2 de abril, Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil




Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

 [International Board on Books for Young People]

2 de abril

conmemorando la fecha de nacimiento del escritor danés,

Hans Christian Andersen 

[1805-1875] 

 

Andersen es la literatura infantil,... todo era maravilloso y perfecto en el fondo del mar, un mundo acuático la quería y adulaba, pero la sirenita quiso ver el color del cielo, escuchar a los hombres, oler las flores..., ¡cuac, cuac! ¡oh, qué grande era el mundo para los patitos lindos! ¡pip, pip! se atrevió a salir el patito feo,...

                                                                                es la fantasía y la imaginación.

Como tantos y tan buenos escritores para niños y jóvenes, aunque a decir verdad, esta categoría es sumamente movediza, y... juguetona.

La afición a la lectura se transmite de un modo directo y personal, por eso esta pintura de Elisabeth Jerichau-Baumann, donde vemos al propio Andersen leyendo a un niño enfermo.

Y es que el niño necesita de nuestra ayuda para ese impulso inicial, y después cierto tiempo [que podrá ser mucho o no] de guía, acompañamiento y consejo.
¡Con qué cálido recuerdo guardamos el nombre de la persona que nos entusiasmó con un libro!



Hans Christian Andersen leyendo a los niños, pintura de Elisabeth Jerichau-Baumann. Odensee Bys Museer


En sus libros, la fantasía se hace realidad. La ficción es la vida y los juguetes y animales hablan. 
Lectores y autores, ¡cuánto le debemos! Lewis Carroll, Oscar Wilde, tantos otros,... J. K. Rowling, adelantándonos en el tiempo.

Sus temas son de una gran profundidad, lo apreciamos ahora, en la lectura en voz alta a nuestros niños.

Sus cuentos se hicieron famosos en el mundo entero.
Seguimos leyéndolos y regalando: El patito feo, La sirenita, La Reina de las Nieves, muchos llevados al cine por Disney, son los más conocidos, pero hay muchísimas más películas para ver¹, excelentes todas.
La literatura al cine y el cine a la literatura.

Su vida personal [pobreza, abandono de la escuela, gran lector de Goethe, Schiller y Hoffmann] seguramente le habrá ayudado a desarrollar esa inmensa y prodigiosa imaginación.

«Mi vida es una historia hermosa, feliz y llena de incidentes».

Pudo haber sido un buen estudiante, un cantante de ópera o bailarín clásico, pero no. Fue un gran viajero, eso sí, «viajar es vivir», decía antes de ponerlo en boca de sus personajes.

Escribió poemas, obras de teatro, argumentos de ópera, una novela, y... llegaría entonces  Historias de aventuras para niños, sin mucho éxito, era el principio de una larga etapa.

Su prestigio fue en ascenso, las novelas lo harían famoso, los cuentos, inmortal, sus cuentos de hadas se hacían conocidos, aparecía Cuentos nuevos.
E irían llegando El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor, La sirenita, El ave Fénix, La sombra, La princesa y el guisante, tantos más, adaptados al cine, ballets, películas, dibujos animados, juegos de computadora, también en la plástica, expresiones artísticas que lo consolidaron.



-¡Oh! ¡Cuánto me gustaría salir a la superficie para ver por fin el cielo que todos dicen que es tan bonito, y escuchar la voz de los hombres y oler el perfume de las flores!


Amó los viajes, sin embargo dos ciudades marcaron su vida y obra: Odense, donde nació un 2 de abril de 1805, y Copenhague, donde vivió y trabajó la mayor parte de su vida. Allí falleció un 4 de agosto de 1875.

Su libro de viajes, para muchos el mejor en esta categoría, El bazar de un poeta [1842] narra su experiencia recorriendo Alemania, Italia, Malta, Grecia, Constantinopla,... con los famosos capítulos sobre el ferrocarril y sobre un concierto de Franz Liszt.
Andersen, fue y es un danés universal, de repente se sentía como en casa en cualquier lugar de Europa, «Italia, en particular, le dejó impresiones decisivas de la naturaleza, la vida cotidiana y el arte».


*     *     *




Libros guante, libro colgador, libros para el baño, se tocan y se mojan,... libros para bebés lectores.








Ya comen, ¡no quiero chupete! juegan con los abuelos, hermanos que llegan, aprenden a compartir... libros que reflejan rutinas y emociones.








Libros que muestran números, colores, actividades, ¡aventuras! ... libros que enseñan a descubrir y descubrirnos.







Los héroes aparecen, fábulas y mitos, clásicos de la literatura, ¡el mundo se extiende! opciones para chicos inquietos.







Nuestros pasos por los caminos de la lectura, esos que mostramos, deben ser cortos como decía Andersen, y no con demasiada prisa, muchos de los que caminan detrás son niños.

Dicen que los primeros años de lectura, son los que más huella dejan, debe ser así, pertenecen a la rica infancia después de todo.

La de Andersen fue muy humilde, entre los pocos libros que tenía su padre, estaban la Biblia, las comedias de Holberg y Las mil y una noches. No era una biblioteca con los títulos imprescindibles, no. Sin embargo, ellos y los cuentos populares que le contaron fueron suficientes para un punto de partida. Luego sería un gran lector autodidacta y pudo leer todas las obras que le interesaron.

¿Se acuerdan de El tesoro de la juventud? ¡cuánto asombro e interés despertaba! También los de Julio Verne o Heidi, la niña de los Alpes. Kipling y su Libro de la selva, ese mundo de elefantes y las poesías de Rubén Darío.

Crecemos, viajamos, disfrutamos de la vida ... y los libros forman parte de ese crecimiento, de esos viajes y del disfrute.
También sufrimos, pero la naturaleza siempre arregla las cosas, decía el escritor danés en estos casos.
Aunque él también supo mirar y buscar dentro suyo.

Lo mejor es que volvemos al punto de partida, convencidos que la vida es, fue, un maravilloso cuento, después de todo.
Por algo Andersen tituló su autobiografía, El cuento de mi vida [1855].
Sus obras tienen nuevas lecturas, cruzan fronteras y épocas.

Y aparecen nuevos y maravillosos libros, tendencias actuales, la digitalización de los textos, eReaders, algunos resumidos a pocos caracteres, twitteratura, hiperenlaces,... hay que conocer, requisito imprescindible para opinar, y adapatarse.

Gracias a todos los autores e ilustradores, bibliotecas con actividades, horas del cuento y abuelos narradores que los divulgan, maestros y profesores que entusiasman, padres y amigos, por dedicarles este tiempo precioso, de respeto y atención, a este grupo tan querido de nuestra sociedad.
¡Feliz Día jóvenes y niños lectores!!

C. G. 





Mis notas, referencias, lecturas, links sitios de interés

- Adhesiones a la celebración del Día Internacional del libro infantil:
 http://www.oepli.org/pag/cas/dia.php


 - Cuentos infantiles, textos electrónicos completos, Hans Christian Anderse [Dinamarca, 1805-1875]:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/hca.htm


- H. C. Andersen: Centro de Documentación e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Con la colaboración de Johan de Mylius, Doctor en Filosofía y Director
de Hans Christian Andersen Center, de la Universidad de Southern Denmark en Odense.

http://www.fundaciongsr.com/pdfs/Andersen.pdf

                                                
¹ - Películas: de EE. UU., Reino Unido, Checoslovaquia, Argentina, Rusia, Japón, España, Francia, Irlanda, Canadá y Dinamarca.

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/literaturaandersen.htm
 

martes, 31 de marzo de 2015

Charles Bukowski, dos poemas y una carta





Charles Bukowski, Hank

Andernach, 16 de agosto de 1920-

Los Ángeles, 9 de marzo de 1994

 

 

 «no soy un hombre muy agradable, no conozco esa palabra»
                                                                                                           «la clave consiste en resitir»

 «existen cosas peores que estar solo/ pero a menudo lleva décadas darse cuenta»
                                           «por primera vez en mi vida voy a tener el lugar/ y el tiempo para/ crear»

Charles Bukowski



«¿dónde han ido a parar las audiencias/ que eran capaces de elegir y/ discriminar?»

                                                                  «ella ya no es/ la hermosa mujer/ que fue./ ella regala/  fotos en la que está/ sentada sobre una roca/ en el oceáno»

«me gustan los colores/ de sus ropas,/ su manera de andar,/ 
la crueldad de algunos rostros/ de vez en cuando/ la belleza casi pura de una cara/ total y encantadoramente femenina»


*     *     *



Nacía en una de las ciudades más antiguas de Alemania, a orillas del Rin [conocerán la zona los que recorrieron el «Rin Romántico»], Andernach. Un 16 de agosto de 1920.
Con el nombre Heinrich Karl Bukowski, luego sería Charles y lo llamarían Hank.

Las secuelas de la guerra hicieron que fueran años de gran recesión y desajustes económicos, hiperinflación y desempleo.
La familia Bukowski, como tantas otras en el periódo entre guerras, emigró a EE. UU. tres años después de su nacimiento y se instalaban en Baltimore, una de las ciudades del Este preferida por los inmigrantes sajones.

Pronto se marcharían a la otra costa y se instalarían en Los Ángeles, donde Charles viviría la mayor parte de su vida y llegaría a ser uno de los poetas y escritores más admirados —también incomprendido y despreciado— , símbolo del «realismo sucio». Provocador y underground, icono de nuevas generaciones, su atmósfera fue la ciudad.

¿Andernach?, no creo. ¿Los Ángeles? ¿New Orleans, Philadelphia, many cities...? nos lo dice el poeta, Hunk.



Un poema es una ciudad


un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez,
llena de lluvia y truenos y períodos
de ahogo, un poema es una ciudad en guerra,
un poema es una ciudad preguntando a un reloj por qué,
un poema es una ciudad ardiendo,
un poema es una ciudad bajo las armas
sus barberías llenas de borrachos cínicos,
un poema es una ciudad donde Dios cabalga desnudo
por las calles como Lady Godiva,
donde los perros ladran en la noche y persiguen 
la bandera; un poema es una ciudad de poetas,
muchos de ellos muy similares
y envidiosos y amargados...
un poema es una ciudad ahora,
a 50 millas de ninguna parte
a las 9:09 de la mañana,
el sabor a licor y a cigarrillos,
sin policía, sin amantes, caminando por las calles,
este poema, esta ciudad, cerrando sus puertas,
fortificada, casi vacía,



Hopper, «Entrando en la ciudad», 1946



 enlutada sin lágrimas, envejecida sin pena,
las montañas rocosas,
el oceáno como una llama de lavanda,
una luna carente de grandeza,
una leve música de ventanas rotas...
un poema es una ciudad, un poema es una nación,
un poema es el mundo...

y ahora pongo esto bajo cristal
para el loco escrutinio del editor
y la noche está en cualquier lado



«Nightwalks», Hopper, 1942



y lánguidas damas grises se alinean 
el perro sigue al perro al estuario
las trompetas anuncian los patíbulos 
mientras los hombrecillos deliran sobre cosas
que no pueden hacer.



Los días corren como caballos salvajes por las montañas, 1969



Es la ciudad de cualquier parte, en un tiempo preciso, paradigma vigente.



*     *     *








   
Charles Bukowski fue un escritor prolífico, además de poeta, autor de obras atemporales y prosa desgarradora.

                                                               Desde su famosa primera novela con el protagonista Henry Chinaski —álter ego de Bukowski—, Post Office / Cartero, —con la increíble anécdota que lo acompañará siempre con John Martin...

          Como muchos autores célebres, alguna vez tuvo un trabajo común, esos del montón. Fue cartero alrededor de los treinta años. Pasaron diez años y más, seguía en el Servicio Postal. Escribía solo en sus ratos libres, una columna en la revista Open City y en otra revista literaria de corta duración. En 1969, un año antes de cumplir 50, llamó la atención del editor de Black Sparrow Press, John Martin, quien le dijo que le pagaría 100 USD al mes [una cuarta parte de su propio sueldo] si dejaba su trabajo y se dedicaba a escribir a tiempo completo. Buk aceptó encantado. 
No habían pasado dos años y Black Sparrow Press publicaba su primera novela, apropiadamente titulada Post Office / Cartero.
Buk la escribió en un mes.

John Martin junto a su mujer, Barbara, fue responsable de la publicación de todos los libros de Bukowski

Pasaron diecisiete años, ¡dicisiete!, y en agosto de 1986 Bukowski envió a su primer patrocinador una carta de agradecimiento, tardía, hermosa.

Con sus características, mezcla de jococidad y desazón, incorrección y profunda sensibilidad, esta carta se puede leer en Reach for the Sun: Selected Letters 1978-1994, la traduzco:

 

«August 12, 1986

Hello John:

Thanks for the good letter. I don´t think it hurts, sometimes, to remember where you came from. You know the places where I came from. Even the people who try to write about that or make films about
it, they don´t get it right. They call it "9 to 5". It´s never 9 to 5, there´s no free lunch break at those places, in fact, at many of them in order to keep your job you don´t take lunch. Then there´s overtime and the books never seem to get the overtime right an if you complain about that, there´s another sucker to take your place.


Hola, John:

Gracias por la amable carta. No creo que duela recordar a veces de dónde venimos. Vos conocés los lugares de donde yo vengo. Todavía las personas que intentan escribir o hacer películas al respecto, no lo entienden bien. Lo llaman "de 9 a 5". Nunca es de 9 a 5, no hay un descanso para almorzar en esos lugares; es más,en la mayoría, si querés conservar tu trabajo ni siquiera almorzás. Luego, están las horas extras, pero nunca se contabilizan, y si te quejás, siempre habrá otro papanatas dispuesto a tomar tu lugar.


You know my old saying, "Slavery was never abolished, it was only extended to include all the colors".
And what hurts is the steadily diminishing humanity of those fighting to hold jobs they don’t want but fear the alternative worse. People simply empty out. They are bodies with fearful and obedient minds. The color leaves the eye. The voice becomes ugly. And the body. The hair. The fingernails. The shoes. Everything does.


Ya conocés mi viejo dicho: "La esclavitud nunca fue abolida, solo se extendió para abarcar todos los colores".
Y lo que duele es la pérdida constante de humanidad en aquellos que pelean para mantener trabajos que no quieren pero temen una peor alternativa. La gente simplemente se vacía. Son cuerpos con mentes temerosas y obedientes. El color abandona sus ojos. La voz se afea. Y el cuerpo. El cabello. Las uñas. Los zapatos. Todo.

As a young man I could not believe that people could give their lives over to those conditions. As an old man, I still can’t believe it. What do they do it for? Sex? TV? An automobile on monthly payments? Or children? Children who are just going to do the same things that they did?


Cuando era joven no podía creer que la gente pudiese entregar sus vidas en dichas condiciones. Ahora, como un hombre grande que soy, todavía sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen así? ¿por sexo? ¿por un televisor? ¿por un auto financiado mensualmente? ¿o por los chicos? ¿chicos que estarán haciendo lo mismo que ellos hicieron?


Early on, when I was quite young and going from job to job I was foolish enough to sometimes speak to my fellow workers: “Hey, the boss can come in here at any moment and lay all of us off, just like that, don’t you realize that?”

They would just look at me. I was posing something that they didn’t want to enter their minds.


Antes, cuando era bastante joven e iba de trabajo en trabajo, era lo bastante tonto como para decirles a veces, a mis compañeros: "¡eh! el jefe puede entrar en cualquier momento y ponernos de patitas en la calle, así como así, ¿no se dan cuenta?"

Ellos solo me miraban. Yo estaba planteando algo algo que ellos no querían registrar.


Now in industry, there are vast layoffs (steel mills dead, technical changes in other factors of the work place). They are layed off by the hundreds of thousands and their faces are stunned:
“I put in 35 years…”
“It ain’t right…”
“I don’t know what to do…”

 Ahora, en la industria, hay muchísimos despidos (plantas siderúrgicas apagadas, cambios técnicos en otros factores del lugar de trabajo). Ellos son despedidos por cientos de miles y sus rostros están estupefactos.
"Laburé acá 35 años...".
"No es justo...".
"No sé qué hacer...".


They never pay the slaves enough so they can get free, just enough so they can stay alive and come back to work. I could see all this. Why couldn’t they? I figured the park bench was just as good or being a barfly was just as good. Why not get there first before they put me there? Why wait?

I just wrote in disgust against it all, it was a relief to get the shit out of my system. And now that I’m here, a so-called professional writer, after giving the first 50 years away, I’ve found out that there are other disgusts beyond the system.

Ellos (los patrones) nunca pagan lo necesario como para que los esclavos se liberen, apenas lo suficiente para sobrevivir y tener que volver al trabajo. Yo podía ver todo eso. ¿Por qué ellos no? Suponía que el banco del parque era tan bueno como andar por los bares. ¿Por qué no ir allí primero antes que me manden ellos? ¿Por qué esperar?

Pronto escribí indignado contra todo eso, fue un alivio sacar esa mierda de mi cuerpo. Y ahora que estoy acá, siendo un supuesto escritor profesional, después de haber donado los primeros cincuenta años, descubrí que hay otras repugnancias más allá del sistema.


I remember once, working as a packer in this lighting fixture company, one of the packers suddenly said: “I’ll never be free!”
One of the bosses was walking by (his name was Morrie) and he let out this delicious cackle of a laugh, enjoying the fact that this fellow was trapped for life.

Recuerdo una vez, trabajando como empaquetador en esa compañía de artefactos de iluminación, uno de los empaquetadores dijo repentinamente: "¡Nunca seré libre!".
Uno de los jefes que pasaba por ahí (su nombre era Morrie) soltó esa deliciosa risotada, gozando del hecho de que ese tipo estuviese atrapado de por vida. 


So, the luck I finally had in getting out of those places, no matter how long it took, has given me a kind of joy, the jolly joy of the miracle. I now write from an old mind and an old body, long beyond the time when most men would ever think of continuing such a thing, but since I started so late I owe it to myself to continue, and when the words begin to falter and I must be helped up stairways and I can no longer tell a bluebird from a paperclip, I still feel that something in me is going to remember (no matter how far I’m gone) how I’ve come through the murder and the mess and the moil, to at least a generous way to die.
To not to have entirely wasted one’s life seems to be a worthy accomplishment, if only for myself.
yr boy,
Hank

Así que la suerte que finalmente tuve en haber podido salir de esos lugares, no importa cuanto tiempo me llevó, me ha dado un tipo de dicha, la dicha alegre del milagro. Ahora escribo con una mente vieja y un cuerpo viejo, mucho tiempo después de que la mayoría de los hombres pensaba en que ni siquiera iba a continuar, pero dado que empecé tan tarde, me lo debo a mí mismo, continuar. Y cuando las palabras empiecen a flaquear y deba ser ayudado a subir las escaleras y no pueda distinguir más un azulejo de un clip, todavía sentiré que algo dentro mío va a recordarme (no importa cuan lejos me habré ido) como sobreviví a lo jodidamente difícil y al cuartucho y al trabajo monótono, y llegué hasta acá, hasta al menos esta generosa manera de morir.
No haber desperdiciado mi vida completamente parece ser un logro que valió la pena, auque sólo sea para mí mismo.
Tu chico,
Hank»



*     *     *


Completo esta carta, tan emotiva y reveladora... es que nos damos cuenta del rol importantísimo que tuvo John Martin en el desarrollo de su talento literario... con el poema «So you want to be a writer», en la misma línea, con la esencia de esta invitación, de como encontrar tu meta o tu camino, y tratar de hacerlo con este fuego, lo que uno ama y elige, más allá de la literatura.

Este poema, pasado de mano en mano, lema de Bukowski y cita en su lápida: «No lo intentes», podría parecer en un principio un mensaje contra la pereza y la falta de ambición, pero realmente no lo es, no lo creo. Lo que quiere significar es que mientras escribes, no debería ser algo difícil en el sentido de  afanoso y arduo, algo estresante para INTENTAR cumplir, sino solamente suceder con esa intensidad y vocación, trabajo que no pesa.

Muestra cuán apasionado era Bukowski, en su escritura y en lo que le molestaba de otros escritores, de las demás personas.
Creo que la mayoría esté de acuerdo o no con esta filosofía, aún escribiendo o haciendo «cosas menores», o dedicándose a otra profesión, reconocerá el sentido.




¿Así que quieres ser escritor?


Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.



Théo Van Rysselbergue. Émile Verhaeren. Grand Palais, Musée d´Orsay


Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte 
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.

Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.

Las bibliotecas del mundo 
bostezan hasta dormirse
con esa gente.

No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.


*     *     *


Bukowski. Born Into This [subtítulos en español]


Irreverente y directo, sin tapujos, los que se asusten facilmente y sean muy pudorosos, abstenerse.





*     *     *


¿Lo escucharon?
Como habrán observado no es para lectores susceptibles a ciertas «indecencias». La sordidez no es para cualquiera, aunque aceptemos convivir con «la suciedad» y ciertas inmoralidades que son moneda común.

Podemos ir más allá y ver a al hombre que escribió lo que valoramos, tarde según él. Luego, la notoriedad, la adulación y toda esa m... que no soportaba, es anécdota.
Reconoce y agradece en alguna entrevista, eso sí, haberse encontrado en el lugar y momento exactos.

Ya sea en una de sus lecturas frente 20 o 30 personas en Los Ángeles o en alguna de sus presentaciones para más de 700 admiradores enfervorizados, auditorios que se venían abajo, festejándoles todas sus extravagancias, o su columna «Escritos de un viejo indecente», ... era siempre el mismo: «Hey baby, cuando escribo yo soy el héroe de mi m...». Cada uno con su película.

Él siempre en contra de los «necios héroes ricos», irónico y escéptico, diciéndonos «no extiendas tus dedos hacia un Dios que no responde», y «encontrarás el silencio más bello nunca oído», encontrarás lo que buscas, sí.

Pensador decadentista, vale la pena descubrir sus ideas y estética, dejando de lado el estereotipo.




SyntheticChild



Es autor de una amplia obra, me gusta su poesía. La prefiero a sus novelas —algunas son tan duras—, pero me gustaría dedicarles más tiempo [Factótum, Pulp, Cartero, Mujeres, Shakespeare nunca lo hizo]. En una hasta se ocupa de la «escritura basura», se burla literalmente.

Pero en su poética [no es que me guste absolutamente todo] logra transmitir su mensaje a la perfección, su idea, su sentimiento. Con su brutalidad sí, ese famoso «realismo sucio»... algunos poemas son un deleite. Un talento muy particular el suyo, sacude al lector, le dice de la miseria y acto seguido, te ayuda a descubrir ese rincón escondido y mágico. Pero, repito, no es para todos los gustos, sin pelos en la lengua ni «corrector» que pula, subversivo y transgresor, necesita violentar el lenguaje con que se recrea ante la vida.


Después de leerlo,

                                                                                ¿qué les parece? ¿quizá no sea una lectura amable?


Siempre nos piden 
que entendamos
el punto de vista de los demás
no importa cuán 
estúpido
o aburrido sea.

Te piden que veas
su fatal error
sus vidas malgastadas
con amabilidad,
especialmente si son
viejos.

Pero la vejez es el total
de nuestros actos
ellos envejecieron mal
porque vivieron
mal,
rehusaron ver. 

¿No es su responsabilidad?
¿De quién es?
¿mía?

Me piden que no les diga
lo que pienso
por miedo de su 
miedo. 

La vejez no es un crimen.
Pero la vergüenza
de una vida
deliberadamente
malgastada
entre tantas
vidas
deliberadamente
malgastadas.
Sí lo es.

«Se amable», Charles Bukowski




Y con este poema me despido.

C. G.



Mis notas, lecturas, referencias, fuentes


- Hank [La vida de Charles Bukowski]: Neeli Cherkowski


- Poetry Foundation: Charles Bukowski
 http://www.poetryfoundation.org/bio/charles-bukowski


- Charles Bukowski website:
http://bukowski.net/ 


- Bukowski timeline:
 http://bukowski.net/timeline/


- Entrevista a John Martin, editor de Bukowski: una de las personas que mejor lo conoció.
http://www.vice.com/es_mx/read/platicamos-con-el-editor-de-bukowski


 - «So You Want to be a Writer», by Charles Bukowski: Escucharlo y leerlo en inglés.

 https://www.awesomestories.com/asset/view/So-You-Want-to-be-a-Writer-by-Charles-Bukowski



Pinturas

 - Exposición de Edward Hopper en el Thyssen: [1882-1967] célebre pintor estadounidense, famoso por los retratos de la soledad en la sociedad contemporánea. Escuela Ashcan, quienes representaban la vida urbana cotidiana.

http://arelarte.blogspot.com.ar/2012/08/exposicion-de-hopper-en-el-thyssen.html
http://arelarte.blogspot.com.ar/2011/11/la-ciudad-en-la-pintura-de-edward.html


Edward Hopper at the National Gallery of Art:
http://www.nga.gov/exhibitions/2007/hopper/introduction/index.shtm




- Théo [Théophile] van Rysselberghe: [1862-1926] pintor belga, movimientos artísticos de finales del siglo XIX [impresionismo, puntillismo, postimpresionismo, modernismo]. Asociado al movimiento denominado «luminismo belga».
En la pintura elegida para acompañar el poema, aparece Émile Verhaeren [1855-1916], poeta en lengua francesa de origen flamenco, uno de los principales fundadores del modernismo.




























viernes, 27 de marzo de 2015

¿Qué te hace un buen lector? , Vladimir Nabócov, «Curso de literatura europea» y más



¿Qué te hace un buen lector?

 

Un buen lector siempre: 
se compromete con la lectura en el momento y reflexiona después sobre lo que ha leído.







Analiza y evalúa:
se forma una opinión propia, utiliza sus lecturas previas y aprende.







Antes o después se abstrae, se deja llevar por las emociones que le produce.
Luego, las discute y expresa oralmente.
Encuentra la magia y la comparte.








Hay un escritor por todos los lectores conocido, fundamentalmente por su novela escrita en idioma inglés a pesar de haber nacido en San Petersburgo, llevada al cine por Stanley Kubrick [1962] y Adrian Lyne [1997].

                        La famosa novela es Lolita [1955] y el escritor ruso, Vladimir Nabocov [1899-1977].




Vladimir Nabókov, entomólogo famoso, coleccionista de mariposas



Además de ser leyenda por la «inmoral», escandalosamente célebre historia, lo fue por sus clases en el Wellesley College y en la Universidad de Cornell en EE. UU. Su exilio de Rusia tras la Revolución, lo había llevado a vivir en Inglaterra, Alemania, Francia y finalmente, por la guerra de 1940 [huyendo de los nazis con su esposa Vera], en el país del norte, donde pasaría 20 años.



Vladimir Nabokov y su esposa Vera Slónim [editora y traductora]



Nadie quería perderse esas clases algo extravagantes, aunque exigía de una manera descomunal a quienes asistían. Cuentan que en uno de los primeros encuentros con sus alumnos, pidió que leyeran Ana Karenina [León Tolstói] y les dió dos semanas [800 páginas], así «tendrían tiempo de volver a leerla dos veces más antes de terminar el curso».

El resultado de estas famosas clases son tres libros: Curso de literatura europea, Curso de literatura rusa [Universidades Wellesley y Cornell] y Curso sobre El Quijote [Universidad Harvard, 1951-52], ahora reeditados juntos.

De él podemos tomar algunos conceptos, sabiendo de antemano que es alguien que le da un valor alto a «la gran literatura» y a los «elegidos» que saben apreciarla.

De familia rica y aristocrática, estudió literatura rusa y francesa en Cambridge y Berlín. Dio clases de idiomas [inglés, francés y ruso] y de literatura rusa. Su esposa fue su mano derecha, asistente, crítica y gran lectora.
Aunque estos datos no vendrían al caso si estuviéramos leyendo alguna de sus ficciones [Lolita, Pnin, Pálido fuego, Ada o el ardor]. Según su teoría: «El buen lector sabe que no tiene sentido buscar la vida real, la gente real y demás, cuando se trata de novelas».

Por supuesto no está de más conocer su aversión a notables autores como Dostoievski, Faulkner, André Gide, Gorki y Mann, [tampoco le gustaba Freud] y su negación a las teorías literarias. Sobre todo en este caso que vamos a considerar sus consejos para el lector.



Nabókov enseña a leer las grandes novelas  
                                                                              y admira sobre todo a Pushkin, Shakespeare y Joyce. También a Dickens, Flaubert, Proust, Kafka; con Jane Austen tuvo que hacer un esfuerzo para que le gustara. Ellos y él mismo están entre sus preferidos.

Sobre Ulises, su obra predilecta, dice: «es una divina obra de arte y vivirá a pesar de los insignificantes académicos que la convierten en una colección de símbolos o de mitos griegos».


Es un apasionado, despliega su gran inteligencia y erudición en sus conceptos, a veces cuestionables.

Enseñar a leer no debe ser facil, tampoco aprender, es un arte.
Acercarnos a los libros con amor a las imágenes que nos transmiten es sólo una de las claves, no la última lección.





La lectora de novela, Vincent Van Gogh [Arles, 1888] Óleo sobre tela.



 Vladimir Nabokov enseñó a:
  1. acariciar los detalles.
  2. apasionarse con la lectura de Jane Austen, Dickens, Stevenson, Proust, Flaubert, Joyce, Kafka,...
  3. releer a fondo las grandes novelas de la literatura.




Título origina: Lectures On Literature. Edit.: RBA Libros, 560 págs.





Pasajes elegidos de su Introducción:


No es la cantidad...
 
 «Cómo ser un buen lector», o «Amabilidad para con los autores»; algo así podría servir de subtítulo a estos comentarios sobre diversos autores, ya que mi propósito es hablar afectuosamente, con cariñoso y moroso detalle, de varias obras maestras europeas. Hace cien años, Flaubert, en una carta a su amante, hacía el siguiente comentario:

«Qué sabios seríamos si sólo conociéramos bien cinco o seis libros».



Detenernos en los detalles para crear el nuevo mundo propuesto donde nos sumergiremos. Sólo después levantar la vista...

Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Nada tienen de malo las lunáticas sandeces de la generalización cuando se hacen después de reunir con amor las soleadas insignificancias del libro.

Si uno empieza con una generalización prefabricada, lo que hace es empezar desde el otro extremo, alejándose del libro antes de haber empezado a comprenderlo. 

Nada más molesto e injusto para con el autor que empezar a leer, supongamos, Madame Bovary, con la idea preconcebida de que es una denuncia de la burguesía. Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. Una vez estudiado con atención este mundo nuevo, entonces y sólo entonces estaremos en condiciones de examinar sus relaciones con otros mundos, con otras ramas del saber.



La novela histórica goza de mala fama... [sin embargo, pensemos en Sir Walter Scott, lo digo yo, no V. N., pero no es lo que se ve en el curso]

Otra cuestión: ¿Podemos obtener información de una novela sobre lugares y épocas? ¿Puede ser alguien tan ingenuo como para creer que esos abultados best-sellers difundidos por los clubs del libro bajo el enunciado de «novelas históricas» pueden contribuir al enriquecimiento de nuestros conocimientos sobre el pasado?

                                                   Pero ¿y las obras maestras? ¿Podemos fiarnos del retrato que hace Jane Austen de la Inglaterra terrateniente, con sus baronets y sus jardines paisajistas, cuando todo lo que ella conocía era el salón de un pastor protestante? Y Casa Desolada [agrego: de Chales Dickens], esa fantástica aventura amorosa en un Londres fantástico, ¿podemos considerarla un estudio del Londres de hace cien años? Desde luego que no. Y lo mismo ocurre con las demás novelas de esta serie. La verdad es que las grandes novelas son grandes cuentos de hadas… y las que vamos a estudiar aquí lo son en grado sumo.



El encuentro del lector con el arte del escritor...

El tiempo y el espacio, el color de las estaciones, el movimiento de los músculos y de la mente, 

todas estas cosas no son, para los escritores de genio [por lo que podemos suponer, y confío en que suponemos bien], nociones tradicionales que pueden sacarse de la biblioteca circulante de las verdades públicas, sino una serie de  

sorpresas extraordinarias que los artistas maestros han aprendido a expresar a su manera personal.

La ornamentación del lugar común incumbe a los autores de segunda fila; éstos no se molestan en reinventar el mundo; sólo tratan de sacarle el jugo lo mejor que pueden a un determinado orden de cosas, a los modelos tradicionales de la novelística.

Las diversas combinaciones que un autor de segunda fila es capaz de producir dentro de estos límites fijos pueden ser bastante divertidas, pese a su carácter efímero, porque

a los lectores de segunda les gusta reconocer sus propias ideas vestidas con un disfraz agradable

Pero el verdadero escritor, el hombre que hace girar planetas, que modela a un hombre dormido y manipula ansioso la costilla del durmiente, esa clase de autor no tiene a su disposición ningún valor predeterminado: debe crearlos él.

el arte de escribir... el arte de ver el mundo

El arte de escribir es una actividad fútil si no supone ante todo el arte de ver el mundo como el sustrato potencial de la ficción. Puede que la materia de este mundo sea bastante real [dentro de las limitaciones de la realidad], pero no existe en absoluto como un todo fijo y aceptado: es el caos; y a este caos le dice el autor:

—¡Anda !

                                              dejando que el mundo vibre y se funda. Entonces, los átomos de este mundo, y no sus partes visibles y superficiales, entran en nuevas combinaciones. El escritor es el primero en trazar su mapa y poner nombre a los objetos naturales que contiene. Estas bayas son comestibles. Ese bicho moteado que se ha cruzado veloz en mi camino se puede domesticar. Aquel lago entre los árboles se llamará Lago de Opalo o, más artísticamente, Lago Aguasucia. Esa bruma es una montaña… y aquella montaña tiene que ser conquistada. El artista maestro asciende por una ladera sin caminos trazados; y una vez arriba, en la cumbre batida por el viento, ¿con quién diréis que se encuentra?

Con el lector jadeante y feliz. 

Y allí, con un gesto espontáneo, se abrazan y, si el libro es eterno, se unen eternamente.


*     *     *


Póngamosnos a prueba.

Simple encuesta para saber si somos «un buen lector»:

Selecciona cuatro respuestas a la pregunta «¿qué cualidades debe tener uno para ser un buen lector?»:

1. Debe pertenecer a un club de lectores.
2. Debe identificarse con el héroe o la heroína.
3. Debe concentrarse en el aspecto socioeconómico.
4. Debe preferir un relato con acción y diálogo a uno sin ellos.
5. Debe haber visto la novela en película.
6. Debe ser un autor embrionario.
7. Debe tener imaginación.
8. Debe tener memoria.
9. Debe tener un diccionario.
10. Debe tener cierto sentido artístico.


La mayoría se inclina por la identificación emocional, la acción y el aspecto socioeconómico o histórico. Naturalmente, como habrán adivinado,

el buen lector 
es aquel que tiene imaginación, memoria, un diccionario y cierto sentido artístico.



El valor de la relectura...

A propósito, utilizo la palabra lector en un sentido muy amplio. Aunque parezca extraño, 

los libros no se deben leer: se deben releer. 

Un buen lector, un lector de primera, un lector activo y creador, es un «relector». 

¿Por qué? Cuando leemos un libro por primera vez, la operación de mover laboriosamente los ojos de izquierda a derecha, línea tras línea, página tras página, actividad que supone un complicado trabajo físico con el libro, el proceso mismo de averiguar en el espacio y en el tiempo de qué trata, todo esto se interpone entre nosotros y la apreciación artística

                                                                                          Cuando miramos un cuadro, no movemos los ojos de manera especial; ni siquiera cuando, como en el caso del libro, el cuadro contiene ciertos elementos de profundidad y desarrollo. El factor tiempo no interviene realmente en un primer contacto con el cuadro. Al leer un libro, en cambio, necesitamos tiempo para familiarizarnos con él. 

No poseemos ningún órgano físico [como los ojos respecto a la pintura] que abarque el conjunto entero y pueda apreciar luego los detalles. Pero en una segunda, o tercera, o cuarta lectura, nos comportamos con respecto al libro, en cierto modo, de la misma manera que ante un cuadro. 

                                                   Sin embargo, no debemos confundir el ojo físico, esa prodigiosa obra maestra de la evolución, con la mente, consecución más prodigiosa aún. Un libro, sea el que sea —ya se trate de una obra literaria o de una obra científica [la línea divisoria entre una y otra no es tan clara como generalmente se cree]—, un libro, digo, atrae en primer lugar a la mente

                                 La mente, el cerebro, el coronamiento del espinazo es, o debe ser, el único instrumento que debemos utilizar al enfrentarnos con un libro.


Autor y lector aliados...

Sentado esto, veamos cómo funciona la mente cuando el melancólico lector se enfrenta con el libro risueño. Primero, se le disipa la melancolía, y para bien o para mal, el lector participa en el espíritu del juego. El esfuerzo de empezar un libro, sobre todo si es elogiado por personas a las que el lector joven considera en su fuero interno demasiado anticuadas o demasiado serias, es a menudo difícil de realizar; pero una vez hecho, las compensaciones son numerosas y variadas. 

 Puesto que el artista maestro ha utilizado su imaginación para crear su libro, es natural y lícito que el consumidor del libro también utilice la suya.



La imaginación del lector...

Sin embargo, hay al menos dos clases de imaginación en el caso del lector. Veamos, pues, cuál de las dos es la más idónea para leer un libro. En primer lugar está el tipo, bastante modesto por cierto, que busca apoyo en emociones sencillas y es de naturaleza netamente personal [hay diversas subespecies en este primer apartado de lectura emocional]. Sentimos con gran intensidad la situación expuesta en el libro porque nos recuerda algo que nos ha sucedido a nosotros o a alguien a quien conocemos o hemos conocido.

                              O el lector aprecia el libro sobre todo porque evoca un país, un paisaje, un modo de vivir que él recuerda con nostalgia como parte de su propio pasado. O bien, y esto es lo peor que puede hacer el lector, se identifica con uno de los personajes.

                              No es este tipo modesto de imaginación el que yo quisiera que utilizasen los lectores. Así que ¿cuál es el auténtico instrumento que el lector debe emplear?

 La imaginación impersonal y la fruición artística. 

Tiene que establecerse, creo, un equilibrio armonioso y artístico entre la mente de los lectores y la del autor. Debemos mantenernos un poco distantes y gozar de este distanciamiento a la vez que gozamos intensamente —apasionadamente, con lágrimas y estremecimientos— de la textura interna de una determinada obra maestra.



Moderación en nuestras representaciones...

Por supuesto, es imposible ser completamente objetivo en estas cuestiones. Todo lo que vale la pena es en cierto modo subjetivo. Por ejemplo, puede que vosotros allí sentados no seáis más que un sueño mío, y puede que yo sea una de vuestras pesadillas. Lo que quiero decir es que...

el lector debe saber cuándo y dónde refrenar su imaginación; 

lo hará tratando de dilucidar el mundo específico que el autor pone a su disposición. Tenemos que ver cosas y oír cosas: visualizar las habitaciones, las ropas, los modales de los personajes de un autor. El color de los ojos de Fanny Price, protagonista de Mansfield Park, y el mobiliario de su pequeña y fría habitación, son importantes.


Abstraer el verdadero sentido con justo entusiasmo y perseverancia...

Cada cual tiene su propio temperamento; pero desde ahora os digo que el mejor temperamento que un lector puede tener, o desarrollar, es el que resulta de la

combinación del sentido artístico con el científico. 

El artista entusiasta propende a ser demasiado subjetivo en su actitud respecto al libro; por tanto, cierta frialdad científica en el juicio templará el calor intuitivo. En cambio, si el aspirante a lector carece por completo de pasión y de paciencia —pasión de artista y paciencia de científico—, difícilmente gozará con la gran literatura.


Reconocer el arte en la literatura...

La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle neanderthal gritando «el lobo, el lobo», con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que un chico llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que le persiguiera ningún lobo. El que el pobre chaval acabara siendo devorado por un animal de verdad por haber mentido tantas veces es un mero accidente. Entre el lobo de la espesura y el lobo de la historia increíble hay un centelleante término medio. Ese término medio, ese prisma, es el arte de la literatura.


No equivocarnos con la adjetivación de «verdadero»...

La literatura es invención. La ficción es ficción. Calificar un relato de historia verídica es un insulto al arte y a la verdad. Todo gran escritor es un gran embaucador, como lo es la architramposa Naturaleza. La Naturaleza siempre nos engaña. Desde el engaño sencillo de la propagación de la luz a la ilusión prodigiosa y compleja de los colores protectores de las mariposas o de los pájaros, hay en la Naturaleza todo un sistema maravilloso de engaños y sortilegios. El autor literario no hace más que seguir el ejemplo de la Naturaleza.


Génesis de la historia...

Volviendo un momento al muchacho cubierto con pieles de cordero que grita «el lobo, el lobo», podemos exponer la cuestión de la siguiente manera: la magia del arte estaba en el espectro del lobo que él inventa deliberadamente, en su sueño del lobo; más tarde, la historia de sus bromas se convirtió en un buen relato. Cuando pereció finalmente, su historia llegó a ser un relato didáctico, narrado por las noches alrededor de las hogueras. Pero él fue el pequeño mago. Fue el inventor.



Captar la magia del escritor, distinguir su estilo, descubrir los andamios sobre los que se paró para volar...

Hay tres puntos de vista desde los que podemos considerar a un escritor: 
  1. como narrador, 
  2. como maestro, 
  3. y como encantador. 
Un buen escritor combina las tres facetas; pero es la de encantador la que predomina y la que le hace ser un gran escritor.

Al narrador acudimos en busca del entretenimiento, de la excitación mental pura y simple, de la participación emocional, del placer de viajar a alguna región remota del espacio o del tiempo. Una mentalidad algo distinta, aunque no necesariamente más elevada, busca al maestro en el escritor. 

Propagandista, moralista, profeta: ésta es la secuencia ascendente. Podemos acudir al maestro no sólo en busca de una formación moral sino también de conocimientos directos, de simples datos. ¡Ay!, he conocido a personas cuyo propósito al leer a los novelistas franceses y rusos era aprender algo sobre la vida del alegre París o de la triste Rusia. Por último, y sobre todo, un gran escritor es siempre un gran encantador, y aquí es donde llegamos a la parte verdaderamente emocionante: cuando tratamos de captar la magia individual de su genio, y estudiar el estilo, las imágenes, y el esquema de sus novelas o de sus poemas.


Placer sensual e intelectual...

Las tres facetas del gran escritor —magia, narración, lección— tienden a mezclarse en una impresión de único y unificado resplandor, ya que la magia del arte puede estar presente en el mismo esqueleto del relato, en el tuétano del pensamiento.

                                                                 Hay obras maestras con un pensamiento seco, limpio, organizado, que provocan en nosotros un estremecimiento artístico tan fuerte como puede provocarlo una novela como Mansfield Park o cualquier torrente dickensiano de imaginación sensual.

                                       Creo que una buena fórmula para comprobar la calidad de una novela es, en el fondo, una combinación de precisión poética y de intuición científica.

                                                                 Para gozar de esa magia, el lector inteligente lee el libro genial no tanto con el corazón, no tanto con el cerebro, sino más bien con la espina dorsal. Aquí donde tiene lugar el estremecimiento revelador, aun cuando al leer debamos mantenernos un poco distantes, un poco despegados. Entonces observamos, con un placer a la vez sensual e intelectual, cómo el artista construye su castillo de naipes, y cómo ese castillo se va convirtiendo en un castillo de hermoso acero y cristal.


*     *     *


En una entrevista concedida a Bernard Pivot en 1975, coincidiendo con la publicación de Ada o el ardor, en el famoso programa de contenido literario —uno de los más famosos e influyentes de la televisión francesa—, Apostrophes [1975 a 1990], lo habrán visto o escuchado nombrar, dijo Vladimir Nabócov, entre otras interesantes revelaciones que recomiendo¹:

«En aquellos años de exilio me veo a mí y a miles de rusos blancos llevando una vida extraña pero nada desagradable en la indigencia material y el lujo intelectual».

«La historia de mi vida, pues, se parece menos a una biografía que a una bibliografía: 10 novelas en ruso entre los 25 y los 40 años, y 8 novelas en inglés entre los 40 y ahora. En 1940 salí de Europa para ir a América y hacer de profesor de literatura rusa. De pronto me descubro una incapacidad total de hablar en público. Por tanto, decido escribir por adelantado más de cien conferencias anuales».

[Había acudido a la entrevista con todas las respuestas, a las preguntas anteriormente pactadas, escritas cuidadosamente en fichas].


Hablando de lo interesantes que suelen ser las historias inventadas, más que las de la propia vida: «La historia verdadera de una vida también ha tenido que ser contada por alguien, y si es una autobiografía escrita con pluma pudibunda por un personaje sin talento puede parecer muy sosa al lado de una invención maravillosa como el Ulises de Joyce».

«¿Es su libro favorito? Sí, mi gran modelo».

«Muchas veces me preguntan quién me gusta y quién no, entre los novelistas, comprometidos o no, de mi siglo maravilloso. Primero, no aprecio al escritor que no ve las maravillas de este siglo, las pequeñas cosas, la ropa masculina informal, el cuarto de baño que substituye al lavabo inmundo. Las grandes cosas como la sublime libertad de pensamiento en nuestro doble occidente. ¡Y la luna!

Recuerdo con qué escalofrío delicioso, envidia y angustia, miraba yo en la televisión los primeros pasos flotantes del hombre sobre el talco de nuestro satélite y cómo despreciaba a quienes decían que no valía la pena gastar tantos dólares para pisar el polvo de un mundo muerto. Detesto pues a los divulgadores comprometidos, a los escritores sin misterio, a los infelices que se alimentan con los elixires del charlatán vienés. Aquellos que aprecio saben que sólo el verbo es el valor real de la obra maestra. Principio tan viejo como verdadero, y eso no ocurre a menudo. No es preciso dar nombres, nos reconocemos por un lenguaje de signos, a través de los signos del lenguaje, o bien, al contrario, todo nos irrita en el estilo de un contemporáneo detestable, incluso sus puntos suspensivos».


*     *     *



Comentario final

Este libro que propongo, Curso de literatura europea, del que ya leímos parte de la introducción, es,  en las propias palabras del autor, «entre otras cosas, una especie de investigación detectivesca en torno al misterio de las estructuras literarias».

La primera edición es de setiembre de 1983, Editorial Bruguera, Barcelona, España.

Consta de una biografía de Nabokov en la introducción, escrita por John Updike [de él son algunos de los conceptos] y traducción de Francisco Torres Oliver.

Los que tengan ganas de leerlo, creo que será una manera de «presenciar» las maravillosas conferencias, «todavía con olor a clases», dice Updike, ya que la revisión y edición se cuidó de no eliminar los ánimos, asombros y «envolvente calor pedagógico».

Dijo Nabocov de esta experienia: «El trabajo con este grupo ha supuesto una asociación especialmente agradable entre la fuente de mi voz y un jardín de oídos: unos abiertos, otros cerrados, muchos de ellos muy receptivos, unos pocos meramente ornamentales, pero todos humanos y divinos».

Nos lo imaginaremos leyendo los largos párrafos de famosas novelas con el placer contagioso, ¿por qué no? con la locución teatral y apasionada de este profesor ruso que hizo honor al prestigio de la tradición oral de su país.

Seremos de alguna manera afortunados estudiantes que se topan con un buen maestro que ayudará a comprender y analizar grandes libros, lo hace con un lenguaje fácil y hurgando en detalles que uno podría haber dejado pasar. Para deleitarse leyéndolo junto a una re-lectura de los títulos que explica [ofrezco abajo los links].

La primera escritora que aborda es la novelista británica Jane Austen [1775-1817] y su novela, Mansfield Park. Luego sigue con Charles Dickens [1812-1870], eligiendo Casa desolada. Dejamos Inglaterra y nos trasladamos a Francia con Gustave Flaubert [1821-1880] y su famosa y escandalosa para la época, Madame Bovary, [se habrá sentido unido, por haber sido acusados, ambos, de «inmorales»]. Volverá al Reino Unido, pero esta vez a Escocia con Robert Louis Stevenson [1850-1894] y El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hide.

A Franz Kafka [Praga, 1883-Austria 1924], a quien mucho admira, lo presenta, como no podía ser de otra manera, con La metamorfosis.

Nos queda el último, y quizá el más admirado de todos: James Joyce [Irlanda, 1882-Zúrich, Suiza, 1941] y, acá tampoco quedaba duda, con el famoso y poco leido por el común de los lectores, Ulises.
La gran obra maestra del siglo XX.

Y con esta mención llego a mi punto de partida. Ya que en este momento estoy leyendo Ulises, de una manera dedicada y con la guía inapreciable de una excelente profesora.
Me considero una lectora puntillosa, de esas que, como dice Nabocov, «acaricia los detalles».

Corroboro ahora que debo leerlo como quien observa una obra de arte, dejando de lado los datos y referencias, una vez dilucidados. Ahí me puedo entregar con libertad a la belleza de las palabras en la creación artística, en una relectura.

Nabokov nos advierte: «Ulises es una estructura sólida y espléndida, pero un poco sobrestimada por esa clase de críticos más interesados por las ideas, las generalidades y los aspectos humanos que por la obra de arte en sí».
No niega el eco homérico de la novela —vago y general—, ni las numerosas alusiones clásicas, entre muchas otras, pero no nos quedemos en eso.
Nabocov se enoja con los «pelmas eruditos, o lo que es peor, con los seudoeruditos» que nos detienen en buscar paralelos y alegorías.

— ¿En qué nos debemos detener entonces, profesor?

— Muy sencillo, en el pasado irremediable. El presente y el futuro con la figura central de Bloom y todos los personajes que lo rodean, en círculos siguiendo la marcha del destino, que se presenta a veces con una pequeña cortesía.

Podríamos también, agrego, trazarnos un propio mapa a mano a la manera de Nabokov¹, de los encuentros y desencuentros de los principales personajes. Ese mapa de Dublín preciso y meticuloso que trazó Joyce, tenerlo siempre a la vista mientras leemos la novela, desde ya.


*     *     *



Elegir un libro al que le vamos a dedicar tiempo y, a veces esfuerzo, no es fácil. No hay tiempo para leer todo lo que quisiéramos, elegimos unos y dejamos otros.

Me ha pasado que iba a empezar un libro, entonces tomé otro, imparcialmente, y habiendo tenido quizá la elección acertada... como dice Frost en el hermoso poema, yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia.

C. G.






Los libros no se deben leer: se deben releer.
Sapientia: ningún poder, un poco de prudente saber y el máximo posible de sabor.
Roland Barthes [El placer del texto y lección inaugural]








Mis notas, lecturas, fuentes, referencias


- ¹ Entrevista a Vladimir Nabokov:
http://www.enfocarte.com/1.11/entrevista.html 

 http://aletheiamuip.com/escritores/vladimir-nabokov/
 

- ² Hand-Drawn Map of Jame Joyce´s Ulysses, by Vladimir Nabokov: 
  http://www.openculture.com/2013/08/vladimir-nabokov-creates-a-hand-drawn-map-of-james-joyces-ulysses.html


- Poema «El camino no elegido», Robert Frost: mencionado en mi frase final.


- Nabokov, En las postrimerías de la modernidad: Íñigo F. Lomana.

Borges y Nabokov, dos escritores de la «modernidad tardía». Borges, entre los pocos admirados por Nabokov. La postmodernidad y la pérdida de la creencia del escritor asociado a la figura del genio.

«Nabokov participa del concepto tradicional de genio a través del cual se piensa al autor como un alquimista dispuesto a convertir el vulgar lenguaje cotidiano, en luminoso lenguaje poético».

También Borges compartirá esta idea, como demuestra, por ejemplo, el prólogo a Los conjurados [1985] en el que proclama lo siguiente:
«Escribir un poema es ensayar una magia menor. El instrumento de esta magia, el lenguaje, es asaz misterioso».
La inspiración sigue siendo, para Nabokov, el impulso que explica el alumbramiento de la obra de arte. Considera a la labor literaria como algo próximo a la experiencia mística.

                                                                              Nabokov persiste en ese espíritu elitista propio de la modernidad que pretende evitar la contaminación de la «alta cultura». Ada o el ardor [1969], la más importante de las obras de Nabokov, y su tiempo detenido, uno que fija el devenir, ... Entonces no lo vemos como a un autor moderno en el sentido pleno, sino ubicado en una modernidad liminal.

Nobokov anticipa. El sujeto instalado en la postmodernidad se concibe como un centro vacío atravesado por las miradas que lo construyen. Es un individuo que depende de la capacidad simbólica de las miradas ajenas.
A este drama postcontemporáneo están dedicadas algunas de las mejores obras de Vladimir Nabokov.

Todo lo que uno cree ser, representar o proyectar, puede quedar absolutamente por el veredicto de la mirada ajena, única autoridad capacitada para decidir la conformación de las identidades [Desesperación, 1936].

Obras como la citada, o El ojo [1930], así como buena parte de la producción de Borges y que podemos adscribir a esa modernidad tardía o liminal, nos presentan la fragmentación de un sujeto que carece de una esencia más allá de las miradas que lo crean.

La aparición de «la literatura del agotamiento» [John Barth, 1930] trae como consecuencia la instalación de un planteamiento según el cual toda ficción debe convertirse en metaficción, y todo texto en palimpsesto.

Si todo está escrito, escribamos sobre lo escrito, así, Pierre Menard [..., autor del Quijote, 1944] y Charles Kinbote [ Pálido fuego, 1962, para muchos «la novela perfecta»]... habitantes de un mundo autoreferencial.

Con respecto a su obra más famosa, Lolita [1955], Nabokov nos ofrece la visión de ese momento privilegiado, al que él asiste desde su condición liminal, en el que se produce la apertura de la alta cultura a la cultura de masas, «la hospitalidad hacia lo popular».

 Leer el estudio completo:
https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero13/lomana.html



Las excelentes novelas expuestas por Nabokov , para leer:


- Mansfield Park, Jane Austen: novela completa
http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/a/Austen,%20Jane%20-%20Mansfield%20Park.pdf


- Casa desolada, Charles Dickens: novela completa
http://www2.ayto-sanfernando.com/biblioteca/files/Casa-Desolada.-Vol.I.pdf


- Madame Bovary, Gustave Flaubert: nevela completa
 http://www.battaletras.com/docs/madamebovary.pdf


- El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hide, Robert Louis Stevenson: novela completa
http://www.cva.itesm.mx/biblioteca/Files/Robert_Louis_Stevenson_-_El_extrano_caso_del_Dr_Jekyll_y_Mr_Hyde.pdf


- La metamorfosis, Franz Kafka: novela completa
http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/K/Kafka%20-%20La%20metamorfosis.pdf


- Ulises, James Joyce: novela completa
http://www.google.com.ar/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CBwQFjAA&url=http%3A%2F%2Fxa.yimg.com%2Fkq%2Fgroups%2F16873480%2F1593632473%2Fname%2FJames%2BJoyce%2B-%2BUlises%2B%2528espanhol%2529.pdf.pdf&ei=bz4VVcPIAae1sATqwIJY&usg=AFQjCNFS3eM-s5fyQ6YKg7v0uLKcxmkV8A&sig2=NT9_X5b0HpWiQjOdUtkHHw&bvm=bv.89381419,d.cWc