viernes, 21 de marzo de 2014

Día Mundial de la Poesía



Día Mundial de la Poesía

21 de marzo

 

Jorge Luis Borges, Buenos Aires, 24 de agosto de 1899- Ginebra, 14 de junio de 1986

 

 Poema de los dones

  

A María Esther Vázquez


Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en la biblioteca de los sueños
Los incensatos párrafos que ceden

Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines; 
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esa alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inutilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
Si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.

El Otro, el mismo, Buenos Aires, 1969

 

 

 

 

 

 

Este poema es uno de mis preferidos, escucharlo o leerlo me produce una sensación de emotiva comprensión, empatía ...  y también admiración: hacia una intelectualidad superior, hacia un refinamiento y lo más cercano de la perfección estética, hacia una sensibilidad no remilgada o pretenciosa,  ... me lleva simplemente al interior de mi pensamiento y de mi alma.

Lo que encuentro de autobiográfico con las sobrecogedoras confesiones personales, las coincidencias con un gran poeta del pasado, menciones de Dios y del Paraíso en "la religión de Borges" ... ¿o quién dirime, en todo caso, el anatema?

He ido cambiando los significados a medida que el tiempo pasa (y lo digo no con poco "estupor"), y ahora, ya más en contacto con limitaciones_propias o ajenas_ y prestando atención a los "azares" (¿es realmente un azar?, ya se había preguntado Benedetti), ahora mi emoción se intensifica y comrpuebo, una vez más, el valor de la relectura.

Acompañando este día, desde el lugar de lectora buscando siempre una manera mejor de sentir la vida,

C. G.
Mis Notas:

-El otro el mismo fue el libro preferido de Borges. Allí están: El poema conjetural, Una rosa y Milton, El otro tigre, Límites y Junín ... además, claro, el Poema de los dones.
"Ahí están mis hábitos: Buenos Aires, el culto de los mayores, la germanística, la contradicción del tiempo que pasa y de la identidad que perdura, mi estupor de que el tiempo, nuestra substancia, pueda ser compartido". J. L. B.
El Poema de los dones, escrito a finales de 1958 o principios de 1959, fue considerado, desde su primera publicación, como un poema insustituible, como uno de los más bellos del autor.

-Métrica: diez cuartetos en perfectos endecasílabos.

 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Pequeños hombres blancos, Patricia Ratto



Pequeños hombres blancos

Patricia Ratto

 

Adriana Hidalgo Editora, 2006
Diseño de cubierta e interiores: E. Stupía y G. Di Giuseppe



Rumbo al sur

Cuando la joven profesora de Matemáticas aceptó el puesto en José de San Martín, no se imaginó desde un paisaje de lomadas verdes, sierras con diversidad de formas y colores, chalecitos blancos con tejas y ladrillos..., desde su Tandil armónico y cálido, un lugar tan ríspido, con casas de colores discordantes y plazas con juegos despintados, sin canteros.
En lugar de jardines: yuyos y pajonales... «si pudiera saldría ya mismo corriendo a cualquier parte», pensó Gabriela.

Gabriela llega en esos horarios en que casi todo nos resulta feo, desapacible. Horas cercanas al amanecer, todavía oscuras en lejanos territorios patagónicos, donde todo es un poco ininteligible, sobre todo al despertar sobresaltada después de demasiadas horas de un viaje en ómnibus. 

Ese pequeño instante de confusión, donde ascendemos torpemente de los sueños*, se aclara con el frío intenso y el viento desordenando su pelo. Sí, cuando baja del autobús se despierta definitavamente y ve lo que ve. 
Desazón de encontrarse sola, parada en medio de la ruta, en medio de lo que parecía la nada misma. «Vas a ver cuando aclare, seis cuadras por seis cuadras y después unos ranchitos y el campo, eso es todo el pueblo», le va a decir Adela dentro de unos minutos.
Y el pueblo va a atravesar toda la novela. Es necesario adentrarse en José de San Martín.

Adela es alguien que se apiada de ella. La persona menos pensada le ofrece pasar unas horas en el Pichi Huinca,... hasta la "hora prudencial" de las diez de la mañana, donde parece que la vida se decide a comenzar en este lugar.

Con inocente desconocimiento, Gabriela escucha hablar por primera vez del Escuadrón de Gendarmería, y sabrá con el correr de los días de su presencia vigilante. Casi como un personaje superlativo en un pueblo de menor importancia.
Estos dos elementos van a interrelacionarse, y van a ser la columna vertebral de esta novela que logra desde su perfecto inicio que comprendamos lo que siente y lo que hace la joven protagonista: desolación de llegar a vivir a un lugar desconocido e irse adaptando a una realidad aún impalpable.

Por fin Gabriela logra encontrarse con el director de la escuela, el señor Esteban Helder, quien la recibirá muy cálidamente. Él y su señora Marta, que cumple la función de secretaria del colegio, la ayudan a alojarse en la casita que compartirá con Mónica, profesora de Lengua.

Ya tenemos a los primeros personajes, el resto: los alumnos, chicos y mayores, civiles y militares  compartiendo las clases del secundario, todos irán apareciendo y encontrando un lugar en la vida de Gabriela, «la profe de Matemática», como ya todos la conocen en el pueblo, donde las noticias vuelan.

A pesar de no haber salido del país, son otros los mecanismos y otras las leyes que acá comandan. Desde los bailes en el Salón Comunitario, cita obligada de todo el pueblo, hasta los gendarmes galanteando; las idas a Esquel o a Costa, donde pueden darse el lujo de ver un programa de tv o hacer un trámite bancario; todo es un adaptarse a un entorno desconocido y ajeno: de iglesia sin cura, de frutería sin frutas, de telefónica sin teléfonos.

Nuestra mente de lector se va llenando de hipótesis escuchando lo que la gente común, los civiles, apenas susurran con convicción: «... los milicos, desde lo de Trelew; llevá el documento, por las dudas ...; desde la ventanilla de la guardia siempre alguien observa; no andes diciendo nada de los milicos ..., mirá que estas comunicaciones las escuchan ...acá se revisa todo».

Precisamente en estas frases, intimidatorias algunas, de fatua convicción otras, de las que paradojicamente ellos mismos terminaban siendo voceros, encontramos un tipo de violencia imperceptible y «desconocida» para el que no la quiere conocer. No les pertenece, pero forman parte de sus vidas, y allí reside el complejo revés de la trama.

No nos cuesta entender para los que tenemos cierta edad o conocemos la historia ... (aunque todavía nada más nos dijo la autora, tampoco se los voy a decir si luego lo revela).
Imaginamos el contexto histórico de nuestro país, Argentina, que va a enmarcar esta historia. 
Pero no se atengan a esto. Una sorpresa nos puede deparar la novela: tiempo y espacio podrían salirse de estos límites. Tendríamos que hablar del otro viaje...

Gabriela tiene que ir aprendiendo lo que es estar privada del sentimiento de pertenecia. Amoldarse a un paisaje fútil para pasarla lo mejor posible. Para que una carencia de sentido no regule su vida debe plegarse. 

Y lo va logrando, aparentemente, ...  «Es curioso como la visión se acostumbra a la oscuridad, se adapta, se perfecciona», había dicho significativamente al comienzo, preanunciando su acostumbramiento e inserción: hasta ahí nomás.

Pichi significa pequeño y huinca, hombre blanco en idioma mapuche: Pequeño hombre blanco.
Eso eran ellos, Gabriela, Mónica, Ángel, Javier, ... los que venían «de afuera», insignificantes blancos perdidos en un territorio interminable ... Y ajeno, donde las cosas quedaban claras: no querían a los porteños.

Gabriela se aventura, ¿qué fue a buscar a un pueblo perdido con una única calle asfaltada? ¿de qué estaba escapando? ¿por qué la gente va a esconderse al sur?
No tenemos sus recuerdos, algunos vamos teniendo, muy de a poco; casi no conocemos su historia, salvo la economía de sentimientos que condice con lo frugal de los diálogos y los personajes escuetos;  todo crea un escenario lacónico. En un ánimo y escenas que me gustaron volver a leer, no las voy a develar, solo les menciono el paseo a caballo de Gabriela y el comandante Ángel Blanco. La autora, sin cambiar el ritmo del relato, sí nos muestra una faceta íntima de estos dos protagonistas.

Con tres o cuatro referencias, Patricia Ratto nos ubica habilmente en tiempo y en una cronología histórica, «¡Pinocho controla a los chilenos hasta cuando mean!», por ejemplo.
Las escenas de la novela se van desarrollando placidamente, en el sentido que nada nos sobresalta ni llama demasiado nuestra atención. La autora parece sumergirnos también a nosotros en una disposición de sosegado espíritu de conformidad, donde va plantando delicadamente las semillas.

Observamos pasivamente la dualidad del pueblo: odia a la gendarmería pero está prendida a ella. Es un lugar anodino, y sin embargo tenso. 

Una de los aspectos que más me gustó, a unos días de haberla terminado, días que me doy para pensar en lo que leí, es que todo lo no dicho está ahí, en los muchos diálogos concisos y reveladores. Un recurso inteligentemente empleado que aprecio y valoro.
Al pensar la historia, contada en 3ª persona, por un "narrador observador", descubro con sorpresa dos lecturas: una, teniendo en cuenta tiempo y lugar, otra, saliéndome de estos límites de los que les hablaba antes; observando el viaje de Gabriela en toda su dimensión introspectiva, donde... las líneas se ablandan, los límites se desdibujan. 

También creo descubrir al finalizar la novela, en frases como «la visión se acostumbra a la oscuridad, se adapta, se perfecciona», un significado profundo; la "oscuridad" como metáfora de oscuridad intelectiva o existencial del personaje central.

Gabriela, mimetizada o no con la alienación de su entorno, con sospechas que dan en el blanco o que son equívocos; con la inercia o la comodidad que la va llevando, en un lugar de aparente inacción pero que esconde una trama oculta; descubriéndose en la dualidad de su amante (Ángel, el militar,   también tiene el lado delicado y amoroso, reflejado en la escena sobre los ñandúes, entre otras).

 Gabriela es la que deja un diálogo inconcluso porque se torna peligroso. Es la que ve su imagen reflejada en un espejo que no le gusta. De repente... la vida se revela otra cosa, acaso un negativo de sí misma.
 
Finalmente, es la que debe salir o no del marasmo en el que se había ido sumergiendo; se  había  ido  sumergiendo en un presente demorado... todo lo que acontece parece suceder fuera del mundo.

Por supuesto que mi mirada puede ser acertada o errónea a los ojos de la autora y de otros lectores. Así es como veo a Gabriela, sin contar demasiado, sin ir más allá de lo conveniente, ustedes lo descubrirán por sí mismos.
Así la fui conociendo, y poco a poco todo se me fue revelando.

Al principio, la tomé como un personaje de otro desierto, ese de Buzzati en El desiento de los Tártaros, emprendiendo el viaje inteminable hacia un lugar inóspito; la cotidianidad dominando sus vidas y sintiendo la opresión que ambos, Gabriela y Drogo (personajes de El desierto...), comienzan a sentir... casi que se sorprenden más tarde cuando lo descubren. La cotidianidad es una telaraña que se teje silenciosamente, hasta que algo atraviesa el momento, como dice Patricia Ratto, y ocurre la exhalación del paisaje.

Esta novela tuvo, para mí, el plus de la evocación. Haber vivido en el sur, frecuentado un ambiente donde "el Casino" no es el lugar de juego que todos imaginamos; saber de lo desapasible del clima, ¡el viento! Sabrán de su efecto los que allí viven o vivieron, dejando en los oídos ese zumbido que tanto perturba.
Y muchos detalles más hizo que la viviera de una manera más intensa, y que no deseara que terminara.
Pero insisto, la historia va mucho más allá de lo que pudo haber sucedido en un pueblo chubutense en unos años determinados.

Espero que sean muchos los que lean esta novela, que disfruten de una historia que estoy segura los va a conmover, los va a hacer pensar en esa cosa del espacio ... entre un punto y otro, ese espacio vacío que hace que lo poco que hay cobre otra importancia. Todo contado con un estilo limpio, con estas frases maravillosas que fui intercalando. Frases que permiten una lectura fluída, porque Patricia Ratto, a mi modo de ver, ha desdibujado el entrelazado del texto trabajado de una profesional de las Letras, y nos ha regalado esta naturalidad con textura.
Me encontré con una mirada diferente y, sin embargo, cercana. La recomiendo especialmente.

C. G.



Patricia Ratto



Mis notas y aclaraciones:

-Las frases en cursiva: pertenecen a este libro. Con excepción de "ascendemos torpemente de los sueños", que es del poema «El despertar», de Borges.

-Párrafo elegido: «Cuando todo está cubierto de nieve y el cielo permanece nublado, no hay colores en José de San Martín; solo se percibe una gama de grises de distintas intensidades que van desde el oscuro metálico al claro iridiscente. Las líneas se ablandan, los límites se desdibujan, las superficies se uniforman y es difícil saber dónde termina la calle o el horizonte, dónde comienza la vereda o el cielo.
Además el silencio, como si esas ausencias_la del color, el límite, la forma_vinieran con esta otra_la del sonido_haciendo que todo se vacíe.
Así nada parece real; la vida se revela otra cosa, acaso un negativo de sí misma».
pág. 152 



-Patricia Ratto: escritora y docente de literatura, especialmente capacitada en Didáctica de las Prácticas del Lenguaje.
Ha publicado artículos sobre literatura y escritura literaria, y otros relacionados con la formación de lectores y la escritura en la escuela. Actualmente coordina talleres de lectura y escritura literaria para niños, jóvenes y adultos; también talleres de escritura académica.
Vive y trabaja en Tandil, Provincia de Buenos Aires.

-Novelas publicadas: Pequeños hombres blancos (2006), Nudos (2008) y Trasfondo (2012).

Su página:  http://www.patriciaratto.com/










lunes, 17 de marzo de 2014

Si me puedes mirar, Olga Orozco

Ya lo sabemos ...
Por que es normal tener miedo ante lo inexplicable de una pérdida, pero, cómo atenúa la angustia si uno lo comparte, si uno encuentra cordialialidad y una voz afín del otro lado.

Ya lo sabemos ...
Hay sentimientos intransferibles, entre yo y la vida hay un vidrio tenue* ... pero hay poetas que ...  cómo traducen eso tan profundo y único.

Olga Orozco es una de ellas. Ella miró el reverso de las cosas, señala lo imposible con su riqueza de imágenes y símbolos, lo hace con mucha fuerza y nos invita a su contemplación dinámica.

La iba a acortar, para hacer más facil su lectura ... que no asustara el tamaño o alguna palabra "difícil" (por lo triste), pero eso ... hubiese sido subestimar.
Y así como es inefable el gozo, también lo es la tristeza, y estos momentos.
No es mi intención otra que el acompañamiento y la empatía, con el lenguaje superior de la poesía.
A una amiga.

C. G.


Si me puedes mirar

Olga Orozco

en el día de su nacimiento, hace 94 años

 

 

 

Madre: es tu desamparada criatura quien te llama,
quien derriba la noche con un grito y la tira a tus pies como un telón caído
para que no te quedes allí, del otro lado,
donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme en medio de un muro de fantasmas  
                                                                                                                       hechos de arcilla ciega.

Madre: tampoco yo te veo,
porque ahora te cubren las sombras congeladas del menor tiempo y la mayor distancia,
y yo no sé buscarte,
acaso porque no supe aprender a perderte.
Pero aquí estoy, sobre mi pedestal partido por el rayo,
vuelta estatua de arena,
puñado de cenizas para que tú me inscribas la señal,
los signos con que habremos de volver a entendernos.

Aquí estoy, con los pies enredados por las raíces de mi sangre en duelo,
sin poder avanzar.
Búscame entonces tú, en medio de este bosque alucinado
donde cada crujido es tu lamento,
donde cada aleteo es un reclamo de exilio que no entiendo,
donde cada cristal de nieve es un fragmento de tu eternidad,
y cada resplandor, la lámpara que enciendes para que no me pierda entre las galerías de este mundo.

Y todo se confunde.
Y tu vida y tu muerte se mezclan con las mías como las máscaras de las pesadillas.

Y no sé dónde estás.
En vano te invoco en nombre del amor, de la piedad o del perdón, 
como quien acaricia un talismán,
una piedra que encierra esa gota de sangre coagulada capaz de revivir en lo más imposible de los
                                                                                                                                                    sueños.

Nada. Solamente una garra de atroces pesadumbres que descorre la tela de otros años
descubriendo una mesa donde partes el pan de cada día,
un cuarto donde alisas con manos de paciencia esos pliegues que graban en mi alma la fiebre y el
                                                                                                                                                     terror,
un salón que de pronto se embellece para la ceremonia de mirarte pasar
rodeada por un halo de orgullosa ternura,
un lecho donde vuelves de la muerte sólo por no dolernos demasiado.

No. Yo no quiero mirar.
No quiero aprender otra vez el nombre de la dicha en el momento mismo en que roen tu rostro los 
                                                                                                                                 enormes agujeros,
ni sentir que tu cuerpo detiene una vez más esa desesperada marea que lo lleva,
una vez más aún,
para envolverme como para siempre en consuelo y adiós.

No quiero oír el ruido del cristal trizándose,
ni los perros que aúllan a las vendas sombrías,
ni ver cómo no estás.

Madre, madre, ¿quién separa tu sangre de la mía?,
¿qué es eso que se rompe como una cuerda tensa golpeando las entrañas?,
¿qué gran planeta aciago dejar caer su sombra sobre todos los años de mi vida?

¡Oh, Dios! Tú eras cuanto sabía de ese olvidado país de donde vine, 
eras como el amparo de la lejanía,
como un latido en las tinieblas.

¿Dónde buscar ahora la llave sepultada de mis días?
¿A quién interrogar por el indescifrable misterio de mis huesos?
¿Quién me oirá si no me oyes?
Y nadie me responde. Y tengo miedo.
Los mismos miedos a lo largo de treinta años.
Porque día tras día alguien que se enmascara juega en mí a las alucinaciones y a la muerte.

Yo camino a su lado y empujo con su mano esa última puerta,
esa que no logró cerrar mi nacimiento
y que guardo yo misma vestida con un traje de centinela funerario.
¿Sabes? He llegado muy lejos esta vez.
Pero en el coro de voces que resuenan como un mar sepultado 
no está esa voz de hoja sombría desgarrada siempre por el amor o por la cólera;
en esas procesiones que se encienden de pronto como bujías instantáneas
no veo iluminarse ese color de espuma dorada por el sol;
no hay ninguna ráfaga que haga arder mis ojos con tu olor a resina;
ningún calor me envuelve con esa compasión que infundiste a mis huesos.

Entonces, ¿dónde estás?, ¿quién te impide venir?
Yo sé que si pudieras acariciarías mi cabeza de huérfana.
Y sin embargo sé también que no puedes seguir siendo tú sola,
alguien que persevera en su propia memoria,
la embalsamada a cuyo alrededor giran como los cuervos unos pobres jirones de luto que alimenta.

Y aunque cumplas la terrible condena de no poder estar cuando te llamo,
sin duda en algún lado organizas de nuevo la familia,
o me ordenas las sombras,
o cortas esos ramos de escarcha que bordan tu regazo para dejarlos a mi lado cualquier día,
o tratas de coser con un hilo infinito la gran lastimadura de mi corazón. 

Olga Orozco, Eclipses y Fulgores (1998)


Mis notas

-Olga Orozco: 

 

Nació en Toay, Pcia. de La Pampa, Argentina, el 17 de marzo de 1920 y falleció el 15 de agosto de 1999 en Buenos Aires. Fue una gran poeta, reconocida con importantes premios: Primer Premio Municipal de Poesía (1963), Premio de Honor de la Fundación Argentina (1971), Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1980), Premio Nacional de Poesía (1988), Premio Konex, de Platino y de Honor (1994 y 2004), Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1998), y otros muchos.

Son muchos los que la habrán conocido personalmente o la habrán visto en alguna entrevista. Recordarán sus hermosos ojos claros, cara de fuertes rasgos y voz profunda y sensual.
Su obra abarca un largo periódo de tiempo. Comienza con Desde lejos, en 1946, y termina con Con esta boca, en este mundo, de 1994.
Siendo muy joven perteneció al grupo surrelista Tercera Vanguardia, del que también formaba parte Oliverio Girondo.
Influencia de Rimbaud, Baudelaire y Rilke.
De inteligencia sutil e imaginación pródiga en expresiones, se destacó por el uso frecuente y logrado que hace del oxímoron (usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión).
Pertenecía a la generación del 40, junto a César Fernández Moreno, León Benarós, Vicente Barbieri y unos cuántos ausentes más, como Julio Cortázar y Manuel Mujica Lainez.

Dijo Pere Gimferrer (poeta, prosista, traductor y crítico catalán): Cualquier lector efectivo o potencial de poesía, en efecto, sabría en este caso lo que ante todo importa saber: que Olga Orozco es manifiestamente la mayor poeta y uno de los mayores poetas que escriben en estos momentos en español.... Atendamos esta voz, cuyo poderío resulta tan turbador que casi podría llamársele alarmante... Explora territorios en los que el lenguaje persigue no sólo decirse a sí mismo, y en tal sentido configurar una forma autónoma de conocimiento, sino además obtener de las palabras algo que en cierto modo no es en palabras decible: mas no algo impreciso o "vaporizado", para emplear una expresión de Baudelaire, sino, por el contrario, aquel desvelamiento de la naturaleza última de nuestra experiencia del mundo que otros piden a la filosofía, pues todo verdadero poeta es un poeta filosófico, aunque opere_como, por lo demás hacía Heráclito_antes mediante imágenes que mediante ideas enunciadas de modo explícito... La poesía de Olga Orozco apela a lo esencial: a lo esencial poético, a lo que sólo poesía es, sin duda; mas tambien a lo esencial de nuestra condición. Sus imágenes no sólo nos conmueven o nos sobrecogen: nos dicen qué somos y en qué consiste el ser."
 

Prólogo (extracto) del libro Eclipses y Fulgores, 
Antología, Olga Orozco
1998, Editorial Lumen


- Intervalo doloroso: Fernando Pessoa



miércoles, 12 de marzo de 2014

El inefable gozo, Gabriel D´ Annunzio



 

en el día de su nacimiento

 

El inefable gozo

 

 del autor de L´innocente, Gabriel D´ Annunzio

 

(Pescara, 12 de marzo de 1863- Gardone Riviera, 1 de marzo de

 1938)

 

decadentismo

 

 

 

 Celebrando el día de su nacimiento,

mirando con su vitalidad el entorno, adhiriendo a la vida en todos sus aspectos, disfrutando del arte y del vivir con alegría, como él lo hizo.

En este caso, el deleite de la poesía,

 

El inefable gozo

  

... Celebra el grande, el inefable goce                                          
de vivir, de ser joven, de ser fuerte,                                          
de hincar los dientes ávidos y blancos                                      
en los más dulces frutos terrenales.                                          

De posar las audaces, sabias manos                                          
sobre todo lo más puro y secreto,                                              
y de tender el arco contra todas                                                 
las presas que voraz deseo asecha.                                             

De oír todas las músicas livianas,                                              
y mirar, con pupilas fulgurantes,                                               
la bella faz del mundo, como mira                                             
un amante feliz a su adorada.                                                     

A ti el placer, ¡oh amiga!
¡A ti el ensueño!

¡Yo quiero revestirte la más roja                                                
de las púrpuras regias, siquier tiña                                         
su seda con la sangre de mis venas.                                        
Yo quiero coronarte de albas rosas                                          
para que así, transfigurada, cantes                                      
la divina Alegría, la Alegría,                                                      
la Alegría, magnífica, invencible!    

  El inefable gozo, Gabriele D´Annunzio









Gabriel D´Annuzio dejó en la literatura italiana (y en la del mundo) una huella de relevancia, ligando su nombre, un autor con prolífica obra, a la de un hombre fuerte, capaz de embarcarse en empresas audaces, amante de la vida y de todo lo bello.
Un nombre que fue pseúdonimo, el suyo verdadero era Gaetano Rapagnetta.
Se lo considera el máximo representante del decadentismo* literario en la Italia de fines del siglo XIX y principios del XX. Final de aquella sociedad burguesa propia del siglo XIX.
Un escritor de una extraordinaria fecundidad, con una voz muy personal, tanto en lírica como en dramaturgia, novela y ensayo.

Su escritura es el fiel espejo de la imagen que él mismo forjó, y el Esteticismo, la corriente literaria que más lo representa. 
El arte existe para exaltar la belleza, la que debe ser elevada y priorizada por encima de la moral y de las temáticas sociales y éticas. Similar al Simbolismo en Francia y esp., el Decadentismo. Se origina como oposición al Realismo (Rojo y Negro, de Stendhal, Madame Bovary, de Flauvert, Germinal, de Zola, Guerra y Paz, de Tólstoi, Las aventuras de Oliver Twist, de Dickens, y muchas más, grandes novelas realistas.).

Una especie de neorromanticismo avanza, dejando atrás lo sombrío, las ideas y lo social. Llega  el arte por el arte.

Pero D´Annunzio no era solo un escritor, autor de novelas y obras de teatro. Además de poeta, era un político y militar. Una figura muy controvertida por sus ideas fascistas y cercanía a Benito Mussolini, il Duce. Amado y odiado, tanto por la crítica como por la opinión pública, se embarcó en hazañas militares verdaderamente rocambolescas.

Pero su rica y desbordante imaginación aristocrática había empezado mucho antes, cuando no conforme con los datos corrientes de su nacimiento, se inventó uno acorde a quién quería ser: alguien que se diferenciara del resto de los mortales.

Gozando de una muy buena posición económica y social, y excelentes estudios en Florencia, con apenas dieciséis años publiba su primer libro de poemas: Primo vere (1879).

Cuando va a estudiar a la Univesidad de Roma (1881, estudios superiores de Letras) adhiere al cosmopolitismo (como lo hacía Rubéb Darío, cosmopolita intercultural), y asimila, en los salones romanos, los discursos de la  modernidad. Allí se dedica a la vida literaria y mundana, abandona los estudios y gana protagonismo con sus publicaciones en revistas literarias y romances. Sabe aprovechar el momento interpretando la tendencia cultural: estetizante y decadente. En ese ambiente va a escribir su primera y famosa novela: Il Piacere (El placer, 1889), tenía 26 años.
Pero no me adelanto ...

Fue en uno de esos salones (1882) donde Lou Andreas Salomé (21 años) conoce a Paul Ree. Luego se les uniría Nietzsche y formarían el famoso trío. No me distraigo, esa es otra historia.
Aunque ... no lo es tanto, ya que alrededor de los años noventa D´Annunzio va a conocer a Nietzsche, y escribirá  Le vergini delle rocce (1895), dando una interpretación particular a la teoría del super hombre.

En 1882* publica Canto Novo (volviendo a D´Annunzio), pero es en la edición de 1896 que se incluye el poema que acá publico. Además de estar relacionado con el poeta Carducci (admiración, influencia y gusto compartido por los clásicos), podemos decir de esta primera inspiración dannunziana, que es una ferviente adhesión a la alegría de los sentidos, a la búsqueda de una voluntad sin límites, a la exaltación del instinto vital, al ímpetu juvenil, al ardor exuberante, ... el joven poeta celebra sobre todo l'immensa gioia di vivere, d'esser forte, d'essere giovine, di mordere i frutti terrestri con saldi e bianchi denti voraci...

El sentimiento mismo de lo fugaz de las formas (en la versión it.) no empuja al poeta a un retroceso melancólico, al contrario se convierte en un incentivo para aferrarse y disfrutar más intensamente de l´ora fuggitiva




Canta la gioia 

   Canta la gioia! Io voglio cingerti
di tutti i fiori perché tu celebri
la gioia la gioia la gioia,
questa magnifica donatrice!

Canta l'immensa gioia di vivere,
d'esser forte, d'essere giovine,
di mordere i frutti terrestri
con saldi e bianchi denti voraci,

di por le mani audaci e cupide
su ogni dolce cosa tangibile,
di tendere l'arco su ogni
preda novella che il desìo miri,

e di ascoltare tutte le musiche,
e di guardare con occhi fiammei
il volto divino del mondo
come l'amante guarda l'amata,

e di adorare ogni fuggevole
forma, ogni segno vago, ogni immagine
vanente, ogni grazia caduca,
ogni apparenza ne l'ora breve.
Canta la gioia! Lungi da l'anima
nostro il dolore, veste cinerea.


Canto Novo, 1882




En 1891 huye practicamente a Nápoles. Las deudas no le daban tregua en Roma. También su matrimonio había fracasado. Después de vivir aquí tres años vuelve a su tierra, l´Abbruzzo. Termina y publica Il trionfo della morte (1894).

Su producción literaria abarca también obras de teatro. Escritas para Eleonora Duce, una famosa actriz con la que mantuvo una relación amorosa. La città morta, Francesca da Rimini, La figlia di Iorio, La nave, son algunas de ellas.
En la novela Il fuoco (1900) va a revelar los secretos de esta apasionada relación. También ella inspiraría algunos de los versos recopilados en su mayor obra lírica: Laudi del cielo, dell´amore, della terra e degli eroi, divididos en cuatro libros: Maia, Elettra, Alcycone y Merope.
Considerada por los analistas dentro de la tendencia simbolista, pura música evocadora y una comunión armónica de los sentidos con la naturaleza.

"El poeta consigue conferir sonoridad a la palabra poética, consigue con la simplicidad de las palabras acercarnos a un contenido complejo e impalpable."



Su amigo, con el que vivió en Abbruzzo: el pintor it. Francesco Paolo Michetti (1851-1929): La figlia di Jorio



Tras el éxito de sus poemarios anteriores, publica: Poema Paradisiaco (1893), un retorno a la infancia y a la naturaleza.

En el Lago di Garda, su paraíso privado donde vivió hasta su muerte, publicó el emotivo Notturno (1921), reflexiones sobre la experiencia del dolor por la muerte de su amigo, el recuerdo de su madre, y el balance de su propia vida. Hará acopio de sus última prosas en Le Faville del maglio.

 Pasen ...
Ingresso nei giardini della casa di Gabriele D´Annunzio, Il Vittoriale, a Gardone Riviera, Lago di Garda, Italia



No entrando en detalles de su turbulenta vida amorosa, es preferible leer sus novelas ...
Este fue mi recuerdo a il Vate, al primer divo de las letras modernas, asomarme apenas a su inconfundible universo poético, a algo de su vida y de su obra, largamente estudiada y tomada como referente. A su estilo elegante y de gran cuidado estético. A su gran sensibilidad y entusiasmo en esta primera etapa a la que pertenece el poema. Un canto a la sensualidad, al placer y al estar feliz. Disfruté de su lectura y espero que alguien más lo haga. Que se contagie del vitalismo dannunziano. Aunque reconozco, que según el estado de ánimo, a veces tanta exaltación, desconcierta.
                                                     
 C. G. 



Mis notas:

Su obra: La venganza del elefante (uno de los cuentos más divertidos, la irónica historia de un elefante con muchas cualidades, frente a un hombre soberbio), Crónicas romanas (panorama social y cultural de una Roma fin de siglo; el arte, la cultura y la música de la mano de exponentes de la época), Crónicas literarias y autorretrato (su faceta periodística; los retratos de Dante, Shelley, Tennyson, Zola y Nietzsche le sirven para exponer sus teorías sobre la novela, la filosofía y la música, entre otros temas), El triunfo de la muerte (una novela que se toma como ejemplo insuperable de su talento, una trama de pasión y deseo de posesión) , La hija de Jorio (reconocida como su verdadera obra maestra; belleza de estilo y emoción dramática; la culminación del vitalismo), El placer (una de las novelas más significativas; decadentista, cuenta la historia de un conde y sus dos amores: una mujer sensual y una joven virtuosa), Canto nuevo (libro de poemas, la exaltación del placer y la belleza), Cuentos del río Pescara (Le novelle della Pescara, 18 relatos, acusado de plagiar a Maupassant; personajes del Abruzzo con sus "pequeñas" bajezas" y miserias), Anales de Ana y otros relatos, La ciudad muerta, y Gabriele D´Annunzio: Obras completas.

- Decadentismo: el término nace en Francia (Verlaine), alrededor de los años ochenta del siglo XIX, y lo usó la crítica en tono despreciativo para referirse a los artistas que se caracterizaban por sus "irregularidades" en la vida y en el arte, escandalizando a la sociedad burguesa. Eran los décadents. Ellos aceptaron gustosos la etiqueta y adoptaron el nombre para así llamar a este movimiento que exaltaba el heroísmo, exploraba las regiones del inconsciente y se caracterizaba por un refinamiento exagerado y una mirada excéptica y melancólica.
Pasó a ser la nueva tendencia del arte europeo, ocupando buena parte del Ottocento y primeras décadas del Novecento.

Movimiento que no dura mucho en Francia, ya que es reemplazado por el Simbolismo (o se funde con él).
El Decadentismo se difunde por Europa, encontrando su mejor recepción en Italia.
Ocupó un lugar importantísimo en la historia cultural italiana del Novecento.

Buena parte de la obra poética de  Gabriel D´Annunzio y de Giovanni Pascoli corresponde al Decadentismo-Simbolismo europeo.

-Canto Novo: hay diversos datos en cuanto a las fechas de las publicaciones y ediciones: "stampato nel 1892 dall'editore Angelo Sommaruga", "una seconda edizione, profondamente rivista, uscì nel 1896".

-Vita e Opere di Gabrielle D´Annunzio

-Gabrielle D´Annunzio: Vita e pensiero

-G. D´Annunzio, il contesto storico

-La mia vita carnale (Mondadori), ensayo, Giordano Bruno Guerri (también es presidente de la Fundación Vottoriale).

-D´Annunzio, l´amante guerriero                            "       " 

http://www.gabrieledannunzio.it/

- http://www.vittoriale.it/













jueves, 6 de marzo de 2014

poema & film; Philomena & T. S. Eliot



Philomena & T. S. Eliot 

 

_“El final de la búsqueda será llegar al comienzo y conocer el lugar por primera vez”.
Le dice Martin a Philomena en una de las últimas escenas. Una relación entrañable se origina entre estas dos personas tan distintas, uno de los aspectos que más me gustó.


En la película “Philomena” (Reino Unido), dirigida por Stephen Frears (The Queen, Alta Fidelidad) y protagonizada magníficamente por Judi Dench (Té con Mussolini, Orgullo y prejuicio, Nine) y Steve Coogan, hay también como en “Agosto” una mención a T. S. Eliot.

En “Agosto” era, como ya les había contado, “Life is very long” (La vida es muy larga). Es lo que dice el padre de la flia. Weston y pertenece al poema The Hollow Men* (Los hombres huecos). Es hermoso, aunque duro. Un poema de desesperanza, una frase (en la película) dicha por un hombre perturbado. También podría, en otro contexto, tomarlo como una exhortación.

En “Philomena”, basada en el libro The lost child of Philomena Lee (2009), de Martin Sixsmith*, el periodista británico que encontró en una humilde mujer su historia más reveladora, volvemos a encontrar a Eliot en un poema de intensa espiritualidad, en este caso. Y esto demuestra el interés que el gran poeta sigue despertando.

Gran idea (aunque a algunos les parezca pedante o pretencioso) de incluirlo, y hacerle decir a Martin

“El final de la búsqueda será llegar al comienzo y conocer el lugar por primera vez”.



"El poeta nos muestra que cada momento es siempre, que cada lugar es aquí.", escribió J. J. Folguerá."Si de veras entendemos, los contrarios se anulan, llegar es partir, partir es llegar."
En todo caso, la perspectiva.


Aquí les dejo el poema, bilingüe para los que lo puedan disfrutar en inglés:

  Little Gidding*

4to y último poema de Cuatro Cuartetos

T. S. Eliot


(última parte del verso V)


Con la atracción de este Amor y la voz de esta Llamada
With the drawing of this Love and the voice of this Calling



No dejaremos de explorar/ We shall not cease from exploration

Y el fin de nuestra búsqueda será/ And the end of all our exploring

Llegar a donde comenzamos/ Will be to arrive where we started

Y el lugar conocer por vez primera./ And know the place for the first time

Por la desconocida puerta/ Through the unknown, remembered gate

Que recordamos, cuando lo único/ When the last of earth left to discover

Que en la tierra quede por descubrir/ Is that which was the beginning;

Sea lo que fue el principio; en la fuente/ At the source of the longest river

Del río más largo la voz/ The voice of the hidden waterfall

De la cascada oculta y de los niños/ And the children in the apple-tree

En el manzano, no buscada/ Not known, because not looked for

Y así desconocida, pero oída,/ But Heard, half-heard, in the stillness

Oída a medias, en la calma/

Que reina entre dos olas de la mar. / Between two waves of the sea

Aprisa, aquí, ahora, siempre …./ Quick now, here, now, always_

Estado de perfecta sencillez/ A condition of complete simplicity

(que cuesta todo, nada menos)/ (Costing not less tan everything)

Y todo acabará bien y las cosas/ And all shall be well and

Todas se arreglarán cuando las lenguas/ All manner of thing shall be well

De llama se entrelacen/ When the tongues of flame are in-folded

En el coronado nudo de fuego/ Into the crowned knot of fire

Y sean la rosa y el fuego uno/ And the fire and the rose are one.

T. S. Eliot, traducción: Esteban Pujals Gesalí


*     *     *


Mis notas:

- Website T. S. Eliot of the United Kingdom:     http://www.eliotsociety.org.uk/

- Little Gidding: 1942, es el último de los Cuatro Cuartetos; con enorme cantidad de alusiones, referencias literarias (Dante) y personales. Sin embargo, su riqueza no lo hace complicado de leer, al contrario, encontramos en estas palabras, en este decir, una simpleza y un elevado espíritu.
En cuanto al lugar, el autor, al parecer, lo visitó una vez, era una casa solariega en una pequeña comunidad anglicana en Huntingdonshire.

- Martin Sixsmith: fue corresponsal de la BBC y asesor de Tony Blair. La película se basó en su libro, una investigación que reveló la ola de adopciones irregulares en Irlanda, a fines de la Segunda Guerra Mundial. Una trama abominable que afectó para siempre la vida de miles de mujeres y niños, y que fue avalada por miembros de la Iglesia Católica. “Un negocio” que se extendió por más de veinte años.
Los chicos eran vendidos por entre 2000 y 3000 dólares, una cifra muy elevada para la época. 


Sixsmith se convirtió en el "periodista" personal de Philomena, católica fervorosa, una mujer ... elemental en términos intelectuales, pero con una riqueza humana que sólo adquiere quien ha sobrevivido a la mayor adversidad. 

Juntos emprenden una búsqueda que concluye en EEUU, cuando gracias a sus viejos contactos en Washington, Sixsmith logra descubrir que Anthony había sido adoptado por una familia rica de St. Louis, Missouri, que su nombre había sido cambiado por el de Michael Hess y que luego de estudiar derecho se había convertido en asesor de los gobiernos de Reagan y Bush padre.

También descubre que Michael era homosexual y que había enfermado de sida.

Lo más duro fue saber que Michael también había viajado a Roscrea para preguntar por su madre, pero tampoco le habían dado información, pese a que Philomena jamás había dejado de buscarlo.

Desde la salida del libro y, sobre todo, desde el estreno de la película, cientos de mujeres como Philomena Lee, en todo el Reino Unido se animaron a terminar con un pasado de secretos y mentiras
para poder, por primera vez, contar su historia. (Info. parcial y edit. de lanacion.com)

- Los hombres huecos/ The Holllow Men: 1925, escrito en un momento de crisis personal, más la crisis europea ("Europa era un inmenso matadero."). El tema de la vacuidad se relaciona con su propia psicología o transtorno psíquico: la abulia y apatía.