lunes, 26 de junio de 2017

George Orwell, en el día de su nacimiento, 25 de junio de 1903


George Orwell

25 de junio 1903, Motihari, India

aniversario de su nacimiento, hoy 114 años



Un escritor brillante

George Orwell [1903-1950]


Autor de las famosas «Rebelión en la granja» y «1984»

 

Animal Farm, Longman Fiction. Rebelión en la granja, Ediciones Destino



1984, Penguin Readers


Y además de novelista excelente, fue uno de los grandes críticos sociales


          En sus ficciones describió sociedades controladas por métodos burocráticos y políticos con un enorme talento crítico y analítico. Fue un adelantado en el concepto de ser vigilado en la cotidianidad: el «gran hermano», —Big Brother is watching you!
Este concepto bien puede ser utilizado en la actualidad, en otro contexto, donde la tecnología cobra un valor significativo.

Sus experiencias personales, de lucha y rebeldía, su origen anglo-indio, su compromiso, le otorgan la garantía de credulidad a sus lectores, del ser auténtico. Se opuso al imperialismo británico en Birmania —hoy ya no es Birmania, es Myanmar— [Los días de Birmania (1934)], luchó por mejorar las nefastas condiciones de trabajo en París y Londres [El camino a Wigan Pier, 1937], participó en la Guerra Civil Española [Mi guerra civil española (1939), Homenaje a Cataluña (1938), Diario de Guerra 1940-1942] y se declaró totalmente en contra de los totalitarismos —nazi y stalinista.

La intimidad de sus protagonistas luchadores nos acercan a lo que anhela todo ser humano, a cierta conciencia que no se conforma con la ineptitud política que nos gobierna ni con la ignorancia social, con algunas de sus actitudes de superioridad xenofóbica o clasista y displicencia ante los actos de corrupción.


 *     *     *


Nació en el Raj británico Motihari un día como hoy, 25 de junio, hace 114 años.
Era la India Británica.


India británica: incluyó los actuales países de Paquistán, India y Bangladesh. En 1886 incorporó Birmania, hasta 1937. Nunca territorios tan disímiles habían estado bajo una sola soberanía como sucedió bajo el Gobierno británico [The British Raj].

En el año 1903, y se llamó Eric Arthur Blair, aunque nadie lo conoce por su verdadero nombre, sino por su seudónimo George Orwell. Lo empieza a usar en 1933, cuando regresa sin dinero y enfermo a su casa familiar en Suffolk. Lo hizo en parte para no avergonzar a sus padres con su primera novela: Sin blanca en París y Londres [1933]. «George» [Jorge], por el santo patrón de Inglaterra, y «Orwell» por el famoso río en Suffolk.

Falleció muy joven, a los 46 años, víctima de tuberculosis, en Londres el 21 de enero de 1950.
Antes y durante dos años, entre 1941 y 1943, George Orwell fue parte del staff de la BBC Radio, contratado por los Servicios del Este, para escribir sobre lo que era considerado propaganda difundida en la India.



George Orwell at the BBC


Famoso, reconocido, premiado por sus novelas [Sin blanca en París y Londres, Que no muera la aspidistra, La hija del clérigo], ensayos [Un ahorcamiento, Disparando a un elefante], trabajos periodísticos y su rica y comprometida vida. Su apellido es adjetivo, usamos «orwelliano» para calificar mundos distópicos no tan lejanos, lamentablemente.

Escribió sobre lo que vivió y lo que denunció, por lo que luchó y sufrió: apremios económicos y enfermedad, ser vigilado,... Ensució sus zapatos y arruinó sus manos, se expuso y fracasó, adoptó un niño, luchó por sus ideales y pudo capitalizar su extensa experiencia en una vida corta. Nos dejó obras memorables.
Hoy y siempre lo recordamos, leamos o volvamos a leer a George Orwell.

C. G.


Mis notas:

- George Orwell Official Website: 
 http://4umi.com/orwell/

- Rebelión en la Granja, George Orwell:
  http://mimosa.pntic.mec.es/~sferna18/EJERCICIOS/2013-14/ORWELL_G_Rebelion_En_La_Granja.pdf

. Audio libro, iVoox:
https://ar.ivoox.com/es/rebelion-granja-1-10-george-orwell-audios-mp3_rf_1417740_1.html?v=1&utm_expid=113438436-41.XwSbWAIXSCCDvn5myOP5Yw.1&autoplay=true&utm_referrer=https%3A%2F%2Far.ivoox.com%2Fes%2Fpodcast-rebelion-granja-george-orwell-voz_sq_f146696_1.html


- 1984, George Orwell:
 http://antroposmoderno.com/word/George_Orwell-1984.pdf

. Audio libro, iVoox:
https://ar.ivoox.com/es/1984-george-orwell-parte1-capitulos-1-2-mp3-audios-mp3_rf_18166332_1.html?v=1&utm_expid=113438436-41.XwSbWAIXSCCDvn5myOP5Yw.1&autoplay=true&utm_referrer=https%3A%2F%2Far.ivoox.com%2Fes%2Fpodcast-1984-george-orwell-audiolibro-voz-humana_sq_f1409292_1.html

  

viernes, 23 de junio de 2017

Richard Bach

Un 23 de junio de 1936 nacía

Richard Bach



Hubo una gaviota que trató de volar más alto y fue expulsada por su clan. 


Agregar leyenda

          Autor del famoso libro Juan Salvador Gaviota [1970] y de Ningún lugar está lejos [1976]. En ellos, en sus historias, escritas con un lenguaje de depurada prosa y recursos poéticos motivadores, despliega una filosofía de vida, donde los aparentes, visibles límites físicos son solo eso, apariencias, nunca tope ni techo.
Una vida rica unida a la aviación, «volar es mi religión», dijo. Casi todos sus libros: El don de volar [1974], Al otro lado del tiempo [1993], Alas para vivir [1995], Vuela conmigo [2009] y tantos más, están relacionados con esa pasión y con la espiritualidad.

Sus frases son famosas y dan la vuelta al mundo, todos habremos atesorado alguna, ¿porqué no?:

No pierdas tu pasión por el cielo y te prometo: 
lo que amas hallará el modo de alzarte de la tierra, muy alto, hasta darte respuestas 
a todas tus preguntas.


Un diminuto cambio hoy nos lleva a un mañana distinto.
Hay valiosas recompensas para quienes escogen las rutas altas y difíciles,
aunque... por mucho tiempo, esas recompensas permanezcan ocultas.


Muchos lo podrán asociar a lo que en estos tiempos se llama coaching, y a lo que mucha gente o empresas acuden, en ámbitos muy diferentes. Inteligencia emocional al servicio de la capacitación y entrenamiento de cómo motivar para sacar el mejor provecho en el plano individual o profesional.
Aprender en definitiva.


Editorial Zeta Bolsillo


No podemos dejar de asociar esto con la visión mágica que nos provocaron sus lecturas, esas aves transmitiendo tal sensación de luminosa libertad. Y el personaje «Juan» —todos somos un poco Juan—, mientras todas las gaviotas se contentaban con encontrar comida en las playas, para Juan lo más importante era perfeccionar su vuelo mejorando acrobacias, corriéndose de la bandada. Aun a riesgo de comprometer su vida, de caerse para volver a levantarse, y de causarle desagrado a sus padres, lo hacía. Aprendía descubriéndose a sí mismo. Salía de su zona de confort —volviendo a otro concepto tan usado actualmente. 

El esfuerzo y la valentía, la decisión que requiere todo aprendizaje es transmitido en sus libros. El camino para llevar una vida en plenitud, superando las limitaciones que están en nuestro pensamiento. Encontrar la libertad interior y darle un sentido a nuestras vidas.

Sus libros son un sitio para aquellos que anhelan volar a su manera, vivir intensamente por sí mismos y ser pilotos de la propia vida.

Descubrir lo ilimitado de nuestro pensamiento, de eso se trata, de eso hablan los escritores y poetas, en este caso, Richard Bach, inspirándonos, ayudándonos a adivinar qué hay más allá de lo que ven nuestros ojos o alcanzan nuestras manos y piernas.
En el día de su cumpleaños y en todos los que sigan.
Hasta el próximo recuerdo, con el primer párrafo y la lectura o el audio completo.

C. G.


«Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. 

 Chapoteaba un pesquero a un kilometro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos. Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más... Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó.

Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor. 

Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión - parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera». 




Juan Salvador Gaviota [extracto]
Richard Bach


    Notas

    - Richard Bach Official Website:
    http://richardbach.com/

    - Juan Salvador Gaviota, Richard Bach: Audio libro completo, Ivoox:
    https://ar.ivoox.com/es/juan-salvador-gaviota-audio-completo-audios-mp3_rf_873790_1.html?v=1&utm_expid=113438436-41.XwSbWAIXSCCDvn5myOP5Yw.1&utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com.ar%2F

    Juan Salvador Gaviota, Richard Bach:
    https://www.forodeliteratura.com/biblioteca/datos/bachrichard/gaviota.pdf
    http://courseware.url.edu.gt/Facultades/Facultad%20de%20Teolog%C3%ADa/Magis%20Landivariano%20Material/Libros/Juan%20Salvador%20Gaviota%20en%20pdf.pdf

    jueves, 8 de junio de 2017

    «Memorias de Adriano», Marguerite Yourcenar

    Marguerite Yourcenar

    [Bélgica, 1903 - EE. UU., 1987]

    Nacía un día como hoy, 8 de junio en Bruselas


    Marguerite Yourcenar en su casa de Mount Desert Island, «Petite Plaisance»,
    en la costa de Maine [EE. UU]. 

    El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primera patrias fueron los libros.

    Memoria de Adriano, M. Y. 


    Una novela para leer y releer:

    Memorias de Adriano

    [1951]





    «Querido Marco: He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia». 


    Compañía de teatro La Tarasca, Bologna, 2015


    «El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día. Me tendí sobre un lecho luego de despojarme del manto y la túnica. Te evito detalles que te resultarían tan desagradables como a mí mismo, y la descripción del cuerpo de un hombre que envejece y se prepara a ...».

    «Es difícil seguir siendo emperador ante un médico, y también es difícil guardar la calidad de hombre».

    «Esta mañana pensé por primera vez en mi cuerpo, ese compañero fiel, ese amigo más seguro y mejor conocido que mi alma, no es más que un monstruo solapado que acabará por devorar a su amo. Haya paz... Amo mi cuerpo; me ha servido bien, y de todos modos no le escatimo los cuidados necesarios». 

    Es el emperador Adriano, en primera persona, quien nos cuenta su historia, en estas «falsas memorias». Su voz es convincente, sus palabras, sabias y conmovedoras. Creemos que se siente viejo y enfermo, tiene sesenta años. Cada párrafo, cada frase hace que nos detengamos. Es que Adriano pone en orden sus cosas, ordena y nos ordena, dándole el justo valor a los hechos y a las personas. De tal manera es así, que el haber sido emperador no es lo esencial.

    Se observa a sí mismo, y convengamos en que la observación de uno mismo es un cometido arduo y difícil. Puede ser hasta peligroso. La existencia humana puede ser evaluada por historiadores, filósofos, poetas o narradores. Unos cometen errores en la perspectiva, otros la agobian con aflicciones, algunos la aligeran idílicamente, otros la sobrecargan con dignidades que no posee. 

    «No te llames sin embargo a engaño: aún no estoy tan débil como para ceder a las imaginaciones del miedo, casi tan absurda como las de la esperanza, y sin duda mucho más penosas. De engañarme, preferiría el camino de la confianza; no perdería más por ello, y sufriría menos».

    «Como el viajero que navega entre las islas del Archipiélago ve alzarse al anochecer la bruma luminosa y descubre poco a poco la línea de la costa, así empiezo a percibir el perfil de mi muerte».


    Tíbur [actual Tívoli, Lacio, Italia]
    «He renunciado a la caza; [...] el compañero de mis últimas cacerías murió joven, y mi gusto por esos violentos placeres disminuyó mucho después de la partida. Pero aún aquí, en Tíbur, el súbito resoplar de un ciervo entre el follaje basta para que se agite en mí un instinto más antiguo que todos los demás, gracias al cual me siento tanto onza como emperador».

    «En verdad el recuerdo del día de mi adopción tiene su encanto, pero el de los leones cazados en Mauretania no está mal». [Tras el fallecimiento de After, su padre, fue adopatado por Trajano y Publio Atiano]. 

    «La renuncia a montar a caballo es un sacrificio aún más penoso: una fiera no pasa de ser un adversario, pero el caballo era un amigo. Si hubiera podido elegir mi condición, habría elegido la de centauro».
    «Mi caballo reemplazaba las mil nociones... Participaba de mis impulsos; sabía exactamente, y quizá mejor que yo, el punto donde mi voluntad se divorciaba de mi fuerza... todas mis antiguas experiencias con la velocidad me permiten compartir el placer del jinete y el de la cabalgadura, valorar las sensaciones del hombre a galope... Cuando Celer, desmonta siento que vuelvo a tomar contacto con el suelo. Lo mismo ocurre con la natación». [Celer es el ayuda de campo del emperador Adriano].

    En los capítulos siguientes viviremos los hechos históricos ocurridos bajo su poderoso imperio. Durante su reinado [117-138] el Imperio alcanzó la mayor extensión territorial de su historia. Los personajes que formaron parte de su vida irán apareciendo gradualmente, junto a los viajes, cacerías, estudios de filosofía estoica y epicúrea, y guerras.
    Un lugar especial ocupa Antínoo, su joven y apuesto amante.
    Veremos cómo se debilita su salud y cómo prepara su sucesión al frente del Imperio.

    Al final del libro hay un Cuaderno de Notas, donde la autora explica el largo proceso que le supuso la composición de esta historia tan rica como entretenida y edificante, toda una vida. Aunque es una novela [ficción], se encontrarán con una amplísima biografía que corrobora el profundo estudio del personaje protagonista y los otros que acompañan, como también los hechos políticos y sociales que se narran. El Adriano de Yourcenar es un emperador romano profundamente helenizado, y adicto a cultos orientales [por su profundo escepticismo religioso], o también un típico caballero francés de la Corte de Luis XIV, como dicen algunos de sus críticos. Ustedes podrán agregar algo de sus reacciones, ambigüedades, erotismo y pequeños rencores, alguien que se impacienta frente a la pedantería. Un mundo interior rico, privado y emocional al que Yourcenar nos permite asomarnos.

    Es una novela histórica con un gran valor literario, como habrán apreciado en las frases que fui seleccionando. Refinamiento, cuidada estética y hondura conjugan en cada una de ellas.

    Espero que disfruten mucho de esta excelente novela de Marguerite Yourcenar, una de las mejores, una de las que más me gusta junto con Opus nigrum [1968]. También me gustaron Alexis o el tratado del inútil combate [1934] y El denario del sueño [1934]. Pero estas dos las considero superiores.

    En el día que recuerdo su nacimiento y vuelvo a disfrutar de su obra, una recomendación: lean esta novela o escúchenla en el audio libro, y anoten muchas de las reflexiones, ¡no se la pierdan!
    Hasta la próxima lectura,

    C. G. 

    Notas

    - Ivoox, audio libro:
    https://ar.ivoox.com/es/memorias-adriano-marguerite-yourcenar-capitulo-1-animula-audios-mp3_rf_1677747_1.html?autoplay=true


    - Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar:


    Debolsillo



    - «El esplendor en Memorias de Adriano, de Yourcenar», El País:
    http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2011/08/la-felicidad-dorada-de-adriano-de-yourcenar.html

    - «Amor, deseo y belleza en "Memorias de Adriano"», José F. Velásquez:
    http://virtualia.eol.org.ar/022/Lo-que-la-sublimacion-ensena/pdf/Amor-deseo-y-belleza-en-Memorias-de-Adriano.pdf




    jueves, 25 de mayo de 2017

    25 de Mayo de 1810, entre la historia y la poesía


    25 de Mayo de 1810,

    entre la historia y la poesía


    Nacimiento de la patria.
    Ideales de Mayo: independencia, libertad e igualdad. 
    Sentimiento nacional para recordar en un contexto poético, otro lugar en la memoria. 



    La intención artística y la acción cívica unidas. 
    La poesía lírica comentó y celebró los pasos de la Independencia. Fue una poesía militante, comprometida con su tiempo, una expresión elegida en esa época como digna voz de homenaje. Esteban de Luca [1786-1824], Bartolomé Hidalgo [1788-1822], Esteban Echeverría [1805-1851], Juan Cruz Varela [1794-1839], son solo algunos ejemplos, almas apasionadas poseídas de espíritu nacional.

    «Lavad vuestra mancha, valientes porteños,
    y mostrad al mundo que no tiene dueños
    el pueblo que en Mayo gritó Libertad».

    [Extracto de un poema de Juan Cruz Varela]

    Hoy nos puede parecer una poesía afectada, pomposa, y seguramente lo es. Pero este fervor cívico encendido fue una expresión de júbilo auténtico, fue lo que los hechos de esos días provocaban en los poetas y escritores, hombres de letras. 

    «La hermosa Buenos Aires, destinada
    A dar un alto ejemplo
    De justicia y poder, a abrir el templo
    Del honor en su seno, atribulada
    Se verá y confundida, si sus hijos
    El juramento olvidan,
    Que a la virtud hicieron
    El día en que emprendieron
    Dar a la Patria libertad y gloria;
    Si olvidan que debieron
    al denuedo y trabajo la victoria».

    [Oda al pueblo de Buenos Aires,
    extracto, Esteban de Luca]

              Los poetas de la revolución debían comunicar lo que sucedía, con un sentimiento inédito, que conmoviera y entusiasmara. Comenzaba una etapa de cambio en la sociedad rioplatense, más allá de la literatura. Sus creaciones se movían acompañadas de las influencias españolas pseudoclásicas y Virgilio. Por medio de la lengua poética heredada de la España que se independizaban y debían distanciarse, de los poetas que los habían formado, como Quintana [1772-1857], Cienfuegos [1764-1809] o Jovellanos [1744-1811], buscaban encontrar su propio tono para expresar las luchas ennoblecidas. 

    Los escritores no pudieron establecer esas distancias lingüísticas ni literarias, que quizá se propusieron, entre el enemigo político y la poesía de la patria. Sí acentuaron el juego de oposiciones: súbditos y ciudadanos, opresión y libertad, rey y pueblo libre, gauchos y maturrangos. 

    Aquí un diálogo que me encantó, entre el capataz Jacinto Chano, recién llegado a la Guardia del Monte, y el paisano Ramón Contreras. Es del poeta uruguayo Bartolomé Hidalgo. Ustedes, lectores, podrán imaginar el hecho histórico que se recuerda, vivir lo que fue el 25 de mayo de 1810 a través del tiempo [el de ellos y el nuestro] y estas dos voces. Uno de los gauchos lo vivió, para los dos tiene una gran significación.
    Con ella me despido y los saludo en este Día de la Patria.


    «Diálogo patriótico interesante»

    Entre Jacinto Chano, capataz de una estancia en las islas
    del Tordillo, y el gaucho de la guardia del Monte* 


    El gaucho cantor [1865], León Pallière [1823-1887]

    CONTRERAS

    Conque, amigo, ¿diaónde 
    diablos sale?
    Meta el redomón*, 
    desensille, votoalante...
    ¡Ah pingo que da calor!


    CHANO

    De las islas de Tordillo
    salí en este mancarrón*:
    ¡pero si es trabuco*, Cristo!
    ¿Cómo está señó Ramón?


    CONTRERAS
    Lindamente a su servicio...
    ¿Y se vino del tirón?


    CHANO
    Sí, amigo, estaba de balde,
    y le dije a Salvador:
    andá traeme el azulejo*,
    apretamelé el cinchón*
    porque voy a platicar
    con el paisano Ramón,
    [...]


    CONTRERAS 

    ¡Ah, Chano... [...]
    ¿qué novedades se corren?


    CHANO

    Novedades... que sé yo;
    hay tantas que uno no acierta
    a qué lao caerá el dos*
    [...]
    Todo el pago es sabedor
     que yo siempre por la causa*
    anduve al frío y calor.
    Cuando la primera Patria*,
    al grito se presentó
    Chano con todos sus hijos.
    ¡Ah tiempo aquel ya pasó!
    Si jue en la Patria del medio
    lo mesmo me sucedió,
    pero amigo en esa Patria...
    Alcancemé un cimarrón*.


    CONTRERAS

    No se corte,
    dele guasca*, 
    siga la
    conversación, [...]


    CHANO
    Pues bajo de ese entender
    empriestemé su atención,
    y le diré cuanto siente 
    este pobre corazón, [...]
    En diez años que llevamos
    de nuestra revolución 
    por sacudir las cadena
    de Fernando* el balandrón*:
    ¿qué ventaja hemos sacado?
    Las diré con su perdón.
    Robarnos unos a otros,
    aumentar la desunión,
    querer todos gobernar,
    y de faición* en faición
    andar sin saber que andamos:
    resultando en conclusión
    que hasta el nombre de paisano
    parece de mal sabor,
    y en su lugar yo no veo
    sino un eterno rencor
    y una tropilla de pobres,
    que metida en un rincón
    [...]


    CONTRERAS
    ¿Y no se sabe en qué diasques*
    este enriedo consistió?
    ¡La pujanza en los paisanos
    que son de mala intención!
    Usté que es hombre escrebido
    por su madre digaló,
    que aunque yo compongo
    cielos y soy medio payador, 
    a usté le rindo las armas
    porque sabe más que yo.


    CHANO

    Desde el principio, Contreras
    esto ya se equivocó;
    de todas nuestras Provincias
    se empezó a hacer distinción.
    Como si todas no juecen
    alumbradas por un sol;
    entraron a desconfiar
    unas de otras con tesón
    y al instante la discordia
    el palenque nos ganó.
    Y cuando nos discuidamos
    al grito nos revolcó. 
    ¿Por qué naides sobre naides 
    ha de ser más superior? 
    El mérito es quien decide, 
    oiga una comparaición: 
    [...]
     Pues oiga la aplicación, 
    la lay es una no más, 
    y ella da su proteición 
    a todo el que la respeta.
    El que la lay agravió 
    que la desagravie al punto: 
    esto es lo que manda Dios, 
    lo que pide la justicia 
    y que clama la razón; 
    sin preguntar si es porteño 
    el que la ley ofendió, 
    ni si es salteño o puntano, 
    ni si tiene mal color; 
    ella es igual contra el crimen 
    y nunca hace distinción 
    de arroyos ni de lagunas, 
    de rico ni pobretón: 
    para ella es lo mesmo 
    el poncho 
    que casaca y pantalón: 
    pero es platicar de balde, 
    y mientras no vea yo 
    que se castiga el delito 
    sin mirar la condición: 
    digo, que hemos de ser libres 
    cuando hable mi mancarrón. 


    CONTRERAS

    Es cierto cuanto me ha dicho, 
    y mire que es un dolor 
    ver estas rivalidades, 
    perdiendo el tiempo mejor 
    solo en disputar derechos 
    hasta que ¡no quiera Dios! 
    se aproveche algún cualquiera 
    de todo nuestro sudor.


    CHANO

     Todos disputan derechos; 
    pero, amigo, sabe Dios 
    si conocen sus deberes: 
    de aquí nace nuestro error, 
    nuestras desgracias y penas: 
    yo lo digo, sí señor, 
    ¡qué derechos ni que diablos!
    Primero es la obligación, 
    cada uno cumpla la suya, 
    y después será razón 
    que reclame sus derechos: 
    ansí en la revolución 
    hemos ido reculando, 
    disputando con tesón 
    el empleo y la vedera, 
    el rango y la adulación, 
    y en cuanto a los ocho pesos... 
    ¡El diablo es este Ramón! 


    CONTRERAS

    Lo que a mí me causa espanto 
    es ver que ya se acabó 
    tanto dinero, por Cristo; 
    ¡mire que daba temor 
    tantísima pesería! 
    ¡Yo no sé en qué se gastó! 
    Cuando el general Belgrano 
    (que esté gozando de Dios) 
    entró en Tucumán, mi hermano 
    por fortuna lo topó, 
    y hasta entregar el rosquete 
    ya no lo desamparó. 
    Pero, ¡ah contar de miserias!, 
    de la mesma formación 
    sacaban la soldadesca 
    delgada que era un dolor, 
    con la ropa hecha miñangos 
    y el que comía mejor 
    era algún trigo cocido 
    que por fortuna encontró. 
    Los otros, cuál más cuál menos, 
    sufren el mesmo rigor. 
    Si es algún güen oficial 
    que al fin se inutilizó, 
    da cuatrocientos mil pasos 
    pidiendo por concluisión 
    un socorro: no hay dinero, 
    vuelva... todavía no...
    [...]


     CHANO 

    Eso es querer saber mucho.
    Si se hiciera una razón 
    de toda la plata y oro 
    que en Buenos Aires entró 
    desde el día memorable 
    de nuestra revulución, 
    y después de güena fe 
    se hiciera una relación 
    de los gastos que han hablao, 
    el pescuezo apuesto yo 
    a que sobraba dinero 
    para formar un cordón 
    dende aquí a Guasupicúa, 
    pero en tanto que al rigor 
    del hambre perece el pobre, 
    el soldao de valor, 
    el oficial de servicios, 
    y que la prostitución 
    se acerca a la infeliz viuda 
    que mira con cruel dolor 
    padecer a sus hijuelos; 
    entre tanto, el adulón, 
    el que de nada nos sirve 
    y vive en toda faición, 
    disfruta gran abundancia, 
    y como no le costó 
    nada el andar remediao 
    gasta más pesos que arroz. 
    Y, amigo, de esta manera, 
    en medio del pericón 
    el que tiene es don Julano, 
    y el que perdió se amoló: 
    sin que todos los servicios 
    que a la Patria le emprestó, 
    lo libren de una roncada 
    que le largue algún pintor. 


    CONTRERAS 
    Pues yo siempre oí decir 
    que ante la lay era yo 
    igual a todos los hombres. 


    CHANO 

    Mesmamente, así pasó, 
    y en papeletas de molde 
    por todo se publicó; 
    pero hay sus dificultades 
    en cuanto a la ejecución. 
    Roba un gaucho unas espuelas, 
    o quitó algún mancarrón, 
    o del peso de unos medios 
    a algún paisano alivió; 
    lo prienden, me lo enchalecan, 
    y en cuanto se descuidó 
    le limpiaron la caracha, 
    y de malo y saltiador 
    me lo tratan, y a un presidio 
    lo mandan con calzador; 
    aquí la lay cumplió, es cierto, 
    y de esto me alegro yo; 
    quien tal hizo que tal pague. 
    Vamos pues a un Señorón; 
    tiene una casualidá... 
    ya se ve... se remedió .. . 
    Un descuido que a un cualquiera 
    le sucede, si señor, 
    al principio mucha bulla, 
    embargo, causa, prisión, 
    van y vienen, van y vienen, 
    secretos, almiración, 
    ¿qué declara? que es mentira, 
    que él es un hombre de honor, 
    ¿Y la mosca? No se sabe, 
    el Estao la perdió, 
    el preso sale a la calle 
    y se acaba la función. 
    ¿Y esto se llama igualdá? 
    ¡La perra que me parió!.. 
    En fin, dejemos, amigo, 
    tan triste conversación, 
    pues no pierdo la esperanza 
    de ver la reformación. 
    Paisanos de todas las layas, 
    perdonad mi relación: 
    ella es hija de un deseo 
    puro y de güena intención. 
    Valerosos generales
    de nuestra revulución, 
    gobierno a quien le tributo 
    toda mi veneración; 
    que en todas vuestras aiciones 
    os dé su gracia el Señor, 
    para que enmendéis la plana 
    que tantos años erró; 
    que brille en güestros decretos 
    la justicia y la razón, 
    que el que la hizo la pague, 
    premio al que lo mereció, 
    guerra eterna a la discordia, 
    y entonces sí creo yo 
    que seremos hombres libres 
    y gozaremos el don
     más precioso de la tierra: 
    Americanos, unión, 
    os lo pide humildemente 
    un gaucho con ronca voz 
    que no espera de la Patria 
    ni premio ni galardón, 
    pues desprecia las riquezas 
    porque no tiene ambición. 
    Y con esto hasta otro día, 
    mande usté, amigo Ramón, 
    a quien desea servirle 
    con la vida y corazón. 
    Esto dijo el viejo Chano 
    y a su Pago se marchó, 
    Ramón se largó al rodeo 
    y el diálogo se acabó.

    [«Diálogo patriótico interesante», Bartolomé Hidalgo]

    *     *     *

    Una poesía atravesada por la idea de libertad e igualdad, justicia y unión entre los pueblos hermanos, y algo que pedimos muchos: «que el que las hizo las pague, y premio al que lo mereció». Ojalá que Angel Rama, el famoso ensayista y crítico uruguayo, no tenga razón cuando afirma que estos versos son los que empiezan a contar «las ilusiones perdidas».

    Estos autores, los aquí nombrados y algunos más que no menciono, ya que esto no pretende ser un estudio sino un recuerdo de lectora, los podrán seguir profundizando. Ellos tienen el valor de haber iniciado un camino hacia nuestra expresión literaria en cuanto nación libre. No en vano, Echeverría, el poeta argentino que introdujo el romanticismo y comprendió el aporte de los poetas de Mayo, cuando partió a Europa llevó consigo un ejemplar de La Lira argentina.
    Hasta la próxima lectura, 

    C. G. 

    Notas


    - Vocablos, modismos criollos, explicaciones:
    • Se supone recién llegado a la Guardia del Monte el capataz Chano y el diálogo en casa del paisano Ramón Contreras [que es el gaucho de la Guardia]: Nota de Autor.
    • trabuco: equivocación
    • azulejo: caballo con muchas manchas blancas y negras
    • cinchón: cincha angosta
    • el dos: carta favorita de la suerte
    • la causa: los principios de 1810
    • mancarrón: caballo viejo
    • redomón: potro en amansamiento
    • la primera Patria:periódo inicial de la lucha de Artigas contra los españoles [1811-1814].
    • cimarrón: mate amargo
    • guasca: lonja de cuero
    • Fernando: Fernando VII, rey de España
    • balandrón: fanfarrón
    • faición: facción, bando político
    • diasques: intrigas

    - Cielitos y diálogos patrióticos, Bartolomé J. Hidalgo:
    http://10millibrosparadescargar.com/bibliotecavirtual/libros/LETRA%20H/Hidalgo,%20Bartolome%20Jos%E9%20-%20Cielitos%20y%20di%E1logos%20patri%F3ticos.pdf

    - La Lira argentina: Antología. Colección de piezas poéticas, dadas a la luz en Buenos Aires durante la guerra de su Independencia.
    http://biblioteca.org.ar/libros/131462.pdf

    - Mayo de 1810, entre la historia y la ficción discursivas, Nelda Pila de Assunção, Aurora Ravina Larranaga:
    https://books.google.com.ar/books?id=0BgLV-_cQHsC&pg=PA82&lpg=PA82&dq=25+de+mayo,+literatura&source=bl&ots=tak0QbQIZb&sig=wNGjWqs8d-oSC3d-a1jLW8wg370&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwj0sNq19IrUAhVFDJAKHcJ-C7o4FBDoAQghMAA#v=onepage&q=25%20de%20mayo%2C%20literatura&f=falsehttp://biblioteca.org.ar/libros/131462.pdf

    Revolución y patria. La poesía gauchesca:
    http://servicios2.abc.gov.ar/lainstitucion/revistacomponents/revista/archivos/textos-escolares2007/CLL-ES6-1P/archivosparadescargar/CLL_ES6_1P_liu1.pdf

    jueves, 11 de mayo de 2017

    Booktubers en la 43.ª Feria Internacional del Libro, Buenos Aires, 2017

    Sebastián García Mouret

    1996, Oviedo, España

    Booktuber 

    43.ª Feria Internacional del Libro Buenos Aires, 2017


    Nuevos escritores, nuevos lectores 


    Sebastián García Mouret  y Andrea Maceiras, booktubers de España
    [Foto personal, Sala Alfonsina Storni, 9-5-17]
      
              Una cámara, un cuarto y un libro leído en la mano, es todo lo que Sebas, como lo llaman sus miles de seguidores, necesita para comentar una lectura y llegar a miles y miles de seguidores de todo el mundo desde un canal de youtube. 
    Sus reseñas son descontracturadas, siempre con algo de humor, usando un lenguaje coloquial y relajado. La selección de libros que recomienda varía, va desde novelas juveniles a clásicos, les muestra una literatura que los acerque al lenguaje y otra «más elevada»,... para ir perdiéndoles el miedo y sobre todo, que el aborde de esos clásicos sea una libre elección y no para rendir un examen.


    Sebastián García Mouret  y Andrea Maceiras, booktubers de España
    [Foto personal, Sala Alfonsina Storni, 9-5-17]

         Comenzó hablando del prejuicio hacia la así llamada literatura juvenil que tienen muchos adultos, desvalorizándola, tratándola como una literatura menor, ... «todo lo que tenga la etiqueta "juvenil", automáticamente están diciendo que es un tema banal, algo que en todo caso, si fuera un problema, se solucionaría con el tiempo. Si hablas de un cine juvenil, están diciendo que es un cine comercial, que nunca va a ser de culto y su interés no pasa del entretenimiento. Y a los escritores de literatura juvenil les dicen: "bueno, esto que has hecho está muy bien, ya darás el salto". Hablando con la escritora Care Santos [Cataluña, 1970], Premio Nadal 2017 con su novela Media vida, le contaba algo parecido que suelen decirle: "por fin, ¿eh?, ya estás en la literatura adulta, ¿te has divertido?, bueno, ¡venga! ahora no vuelvas".

    Jóvenes para jóvenes


    Una concurrida y entusiasta audiencia.
     [Foto personal, Sala Alfonsina Storni, 9-5-17]

         Asomarme a las últimas tendencias de jóvenes con ganas de escuchar comentarios de libros, autores y todo lo relacionado con medios de comunicación y acceso a la lectura, ver su entusiasmo y alegría, fue un enorme placer. Hablan el mismo idioma, sienten las mismas desatenciones por parte de los adultos, comparten ritmos generacionales. No temen a las categorías, pueden leer algo que esté mal considerado por la crítica, eligen sus lecturas con mucha libertad, y así lo cuentan, con desenfado y gracia.
    Critican cómo se intenta fomentar la lectura. Con ellos, nunca va a funcionar la frase: «Los jóvenes no leen porque están todo el día con sus celulares»; «¡yo leo en mi celular!», gritó una chica del público y todos rieron y aplaudieron.
    No es que la literatura ha perdido frente a otros entretenimientos visuales y electrónicos, la literatura se ha retroalimentado, dice Sebastián.


    Sentarse en el piso y tiempo dedicado a cada uno: el contacto


    Aquí estoy sentada, como uno más de ellos, y aunque estoy tan lejos en edad,
    me acerca el entusiasmo por leer y saber.



    Largas colas para verlo, obtener una firma y unas palabras de Sebas.


    A cada uno de ellos les dedicó tiempo y atención.



    Una muy buena experiencia, acercarme a los jóvenes lectores y palpitar su afecto y sinceridad,
    rompiendo tabúes y estereotipos.


         En el año 2012, a los dieciséis años, Sebastián quería hablar de libros, compartir su pasión, sus lecturas con otros chicos de su edad, no era fácil, entonces usó un medio tan popular y práctico hoy en día como es internet, y creó su primer canal de literatura. Han pasado cinco años y aquí está, en Argentina, lejos de su España natal, y demostrándonos que los límites que los adultos nos trazamos, ellos inteligentemente lo desdibujan. 

    C. G. 


    Notas

    - Web oficial de Sebastián García Mouret:
    http://sebasgmouret.com/biografia/

    - El coleccionista de mundos, Canal de Literatura de Sebas G. Mouret:
    https://www.youtube.com/user/channelcoleccionista

    - Web oficial de la Feria del Libro:
    https://www.el-libro.org.ar/


    miércoles, 26 de abril de 2017

    Luisa Valenzuela en «Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, 2017

    Luisa Valenzuela en la 

    Feria Internacional del Libro

    Buenos Aires, 2017





              Luisa Valenzuela, la reconocida escritora y periodista argentina, será la encargada del discurso inaugural en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
    Nació un 26 de noviembre en Buenos Aires, pero vivió en muchos otros lugares de Argentina y del mundo.
    Hija de la también famosa escritora Luisa Mercedes Levinson [A la sombra del búho, 1932], su casa era frecuentada por Borges, Bioy Casares y Sábato.
    De larguísima y reconocida trayectoria, admirada por Susan Sontag, Cortázar y Carlos Fuentes, es autora de excelentes novelas como El mañana [2010], donde combina suspenso, aventura, humor y un muy inteligente y original argumento.


    Luisa Valenzuela

         También se destacan sus cuentos, aquí traigo uno de mis elegidos entre los muchos que he ido seleccionando a lo largo de estos años de lectura. En este momento lo reelijo por lo oportuno del título y su vigencia. Ahora seguramente con otras lecturas, otras miradas diferentes de las que tuvieron en aquellos años de tragedia y persecución.
    Al releerlo noto que me sigue gustando, su humor... amargo, su ironía en la nostalgia y la paranoia de esos dos personajes: Mario y Pedro. Ellos hoy me dicen muchísimo. Con sus maneras de llamar las cosas, en inocentes diminutivos contrastando con las excesivas contingencias de la ciudad, reales o imaginarias.
    Disfruto de sus largas frases, verborragia con pocas pausas o en un tempo propio y original. Me sumerjo en un clima familiar, de amenaza urbana y situación de peligro inminente. Hasta sospechamos del pobre hombre que llora por falta de trabajo, y él a su vez sospecha de los que se le acercan —y son tan miserables como él.
    Alusiones, personificaciones, una voz narradora que a veces se dirige directamente a nosotros, frases que nos inquietan, en un tono porteño, sin embargo todo esto crea un clima de intranquilidad que trasciende Buenos Aires, aunque es ahí donde tiene lugar la historia.
    Sorprende. Espero que lo disfruten tanto como yo, ¡buena lectura, o relectura!!!


    «Aquí pasan cosas raras»

    [1975]

    Luisa Valenzuela


    En su camino florecieron un portafolios (fea palabra) y un saco sport...
    A man with a briefcase, Jonathan Borofsky

         En el café de la esquina —todo café que se precie está en esquina, todo sitio de encuentro es un cruce entre dos vías (dos vidas)— Mario y Pedro piden sendos cortados y les ponen mucha azúcar porque el azúcar es gratis y alimenta. Mario y Pedro están sin un mango desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolios abandonado y tan solo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Propio ahí, muchachos, en el café de la esquina, uno de tantos.
    Está solito el portafolios sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo.

    Entran y salen los chochamus del barrio, comentan cosas que Mario y Pedro no escuchan: Cada vez hay más y tienen tonadita, vienen de tierra adentro... me pregunto qué hacen, para qué han venido. Mario y Pedro se preguntan en cambio si alguien va a sentarse a la mesa del fondo, va a descorrer esa silla y encontrar ese portafolios, que ya casi aman, casi acarician y huelen y lamen y besan. Uno por fin llega y se sienta, solitario (y pensar que el portafolios estará repleto de billetes y el otro lo va a ligar al módico precio de un batido de Gancia que es lo que finalmente pide después de dudar un rato). Le traen el batido con buena tanda de ingredientes. ¿Al llevarse a la boca qué aceituna, qué pedacito de queso va a notar el portafolios esperándolo sobre la silla al lado de la suya? Pedro y Mario no quieren ni pensarlo y no piensan otra cosa... Al fin y al cabo el tipo tiene tanto o tan poco derecho al portafolios como ellos, al fin y al cabo es solo cuestión de azar, una mesa mejor elegida y listo. El tipo sorbe su bebida con desgano, traga uno que otro ingrediente; ellos ni pueden pedir otro café porque están en la mala, como puede ocurrirle a usted o a mí, más quizá a mí que a usted, pero eso no viene a cuento ahora que Pedro y Mario viven supeditados a un tipo que se saca pedacitos de salame de entre los dientes con la uña mientras termina de tomar su trago y no ve nada, no oye los comentarios de la muchachada: Se los ve en las esquinas. Hasta Elba el otro día me lo comentaba, fijate, ella que es tan chicata. Ni qué ciencia ficción, aterrizados de otro planeta aunque parecen tipos del interior pero tan peinaditos, atildaditos te digo y yo a uno le pedí la hora pero minga, claro, no tienen reloj. Para qué van a querer reloj, me podés decir, si viven en un tiempo que no es el de nosotros. No. Yo también los vi, salen de debajo de los adoquines en esas calles donde todavía quedan y ahora vaya uno a saber qué buscan, aunque sabemos que dejan agujeros en las calles, esos baches enormes por donde salieron y que no se pueden cerrar más.

    Ni el tipo del batido de Gancia los escucha ni los escuchan Mario y Pedro pendientes de un portafolios olvidado sobre una silla que seguro contiene algo de valor porque si no no hubiera sido olvidado así para ellos, tan solo para ellos, si el tipo del batido no. El tipo del batido de Gancia, copa terminada, dientes escarbados, platitos casi sin tocar, se levanta de la mesa, paga de pie, mozo retira todo mete propina en bolsa pasa el trapo húmedo sobre la mesa se aleja y listo, ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

    Portafolios bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver el saco de hombre abandonado sobre un coche, contra la vereda. Contra la vereda el coche, y por ende el saco abandonado sobre el techo del mismo. Un saco espléndido de estupenda calidad. También Pedro lo ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría un saco nuevo y además con los bolsillos llenos de guita. Mario no se anima a agarrarlo. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece, casi estalla al ver acercarse a dos canas que vienen hacia ellos con intenciones de

    —Encontramos este coche sobre un saco. Este saco sobre un coche. No sabemos qué hacer con él. El saco, digo.

    —Entonces déjelo donde lo encontró. No nos moleste con menudencias, estamos para cosas más importantes. Cosas más trascendentes. Persecución del hombre por el hombre si me está permitido el eufemismo. Gracias a lo cual el célebre saco queda en las manos azoradas de Pedro que lo ha tomado con tanto cariño. Cuánta falta le hacía un saco como este, sport y seguro bien forradito, ya dijimos, forrado de guita no de seda qué importa la seda. Con el botín bien sujeto enfilan a pie hacia su casa. No se deciden a sacar uno de esos billetes crocantitos que Mario creyó vislumbrar al abrir apenas el portafolios, plata para tomar un taxi o un mísero colectivo.

    Por las calles prestan atención por si las cosas raras que están pasando, esas que oyeron de refilón en el café, tienen algo que ver con los hallazgos. Los extraños personajes o no aparecen por esas zonas o han sido reemplazados: dos vigilantes por esquina son muchos vigilantes porque hay muchas esquinas. Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolios (fea palabra) y un saco sport. (Un saco no tan nuevo como parecía mas bien algo raído y con los bordes gastados pero digno.) Como tarde no es una tarde fácil, esta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas, cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolios lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

    Podría deshacerse de él en cualquier rincón y no, ¿cómo largar la fortuna que ha llegado sin pedirla a manos de uno, aunque la fortuna tenga carga de dinamita? Toma el portafolios con más naturalidad, con más cariño, no como si estuviera a punto de estallar. En ese mismo momento Pedro decide ponerse el saco que le queda un poco grande pero no ridículo ni nada de eso. Holgado, si, pero no ridículo; cómodo, abrigado, cariñoso, gastadito en los bordes, sobado. Pedro mete las manos en los bolsillos del saco (sus bolsillos) y encuentra unos cuantos boletos de colectivo, un pañuelo usado, unos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Chifla entre dientes con cara de tipo que toda su vida ha estado cargando un ridículo portafolios negro como ese. La situación no tiene aire tan brillante como en un principio. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolios y el saco con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: No entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo.

    Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolios se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la tentación de abandonarlo a su suerte.
    ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.
    Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son un saco y un portafolio convertidos en personajes. Avanzan y por fin el saco decide: Entremos en un bar a tomar algo, me muero de sed.


    Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible...
    Jonathan Borofsky, 1982 [No title]


    —¿Con todo esto? ¿Sin siquiera saber de qué se trata?

    —Y, si. Tengo unos pesos en el bolsillo.
    Saca la mano azorada con dos billetes. Mil y mil de los viejos, no se anima a volver a hurgar, pero cree —huele— que hay más. Buena falta les hacen unos sandwiches, pueden pedirlos en ese café que parece tranquilo.
    Un tipo dice y la otra se llama los sábados no hay pan; cualquier cosa, me pregunto cuál es el lavado de cerebro... En épocas turbulentas no hay como parar la oreja aunque lo malo de los cafés es el ruido de voces que tapa las voces. Lo bueno de los cafés son los tostados mixtos.
    Escuha bien, vos que sos inteligente.

    Ellos se dejan distraer por un ratito, también se preguntan cuál será el lavado de cerebro, y si el que fue llamado inteligente se lo cree. Creer por creer, los hay dispuestos hasta a creerse lo de los sábados sin pan, como si alguien pudiera ignorar que los sábados se necesita pan para fabricar las hostias del domingo y el domingo se necesita vino para poder atravesar el páramo feroz de los días hábiles.

    Cuando se anda por el mundo —los cafés— con las antenas aguzadas se pescan todo tipo de confesiones y se hacen los razonamientos más abstrusos (absurdos), absolutamente necesarios por necesidad de alerta y por culpa de esos dos elementos tan ajenos a ellos que los poseen a ellos, los envuelven sobre todo ahora que esos muchachos entran jadeantes al café y se sientan a una mesa con cara de aquí no ha pasado nada y sacan carpetas, abren libros pero ya es tarde: traen a la policía pegada a los talones y como se sabe los libros no engañan a los sagaces guardianes de la ley, más bien los estimulan. Han llegado tras los estudiantes para poner orden y lo ponen, a empujones: documentos, vamos, vamos, derechito al celular que espera afuera con la boca abierta, Pedro y Mario no saben cómo salir de allí, cómo abrirse paso entre la masa humana que va abandonando el café a su tranquilidad inicial, convaleciente ahora. Al salir, uno de los muchachos deja caer un paquetito a los pies de Mario que, en un gesto irreflexivo, atrae el paquete con el pie y lo oculta tras el célebre portafolios apoyado contra la silla. De golpe se asusta: cree haber entrado en la locura apropiatoria de todo lo que cae a su alcance. Después se asusta más aún: sabe que lo ha hecho para proteger al pibe pero ¿y si a la cana se le diera por registrarlo a él? Le encontrarín un portafolios que vaya uno a saber qué tiene adentro, un paquete inexplicable (de golpe le da risa, alucina que el paquete es una bomba y ve su pierna volando por los aires simpáticamente acompañada por el portafolios, ya despanzurrado y escupiendo billetes de los gordos, falsos). Todo esto en brevísimo instante de disimular el paquetito y después nada. Más vale dejar la mente en blanco, guarda con los canas telépatas y esas cosas.


    —Más vale dejar la mente en blanco, guarda con...
    Pinting with Light Bulb Eyes, 1980, Jonathan Borofsky

    ¿Y qué estaba diciendo hace mil años cuando reinaba la calma?: un lavado de cerebro; necesario sería un autolavado de cerebro para no delatar lo que hay dentro de esa cabecita loca —la procesión va por dentro, muchachos. Los muchachos se alejan, llevados un poquito a las patadas por los azules, el paquete queda allí a los pies de estos dos señores dignos, señores de sacos y portafolios (uno de cada para cada). Dignos señores o muy solos en el calmo café, señores a los que ni un tostado mixto podrá ya consolar.

    Se ponen de pie. Mario sabe que si deja el paquetito el mozo lo va a llamar y todo puede ser descubierto. Se lo lleva, sumándolo así al botín del día pero por poco rato; lo abandona en una calle solitaria dentro de un tacho de basura como quien no quiere la cosa y temblando. Pedro a su lado no entiende nada pero por suerte no logra reunir las fuerzas para preguntar.

    En épocas de claridad puede hacerse todo tipo de preguntas, pero en momentos como este el solo hecho de seguir vivo ya condensa todo lo preguntable y lo desvirtúa. Solo se puede caminar, con uno que otro alto en el camino, eso sí, para ver por ejemplo por qué llora este hombre. Y el hombre llora de manera tan mansa, tan incontrolada, que es casi sacrílego no detenerse a su lado y hasta preocuparse. Es la hora de cierre de las tiendas y las vendedoras que enfilan a sus casas quieren saber de qué se trata: el instinto maternal siempre está al acecho en ellas, y el hombre llora sin desconsuelo. Por fin logra articular Ya no puedo más, y el corrillo de gente que se ha formado a su alrededor pone cara de entender pero no entiende. Cuando sacude el diario y grita No puedo más, algunos creen que ha leído las noticias y el peso del mundo le resulta excesivo. Ya están por irse y dejarlo abandonado a su flojera. Por fin entre hipos logra explicar que busca trabajo desde hace meses y ya no le queda un peso para el colectivo ni un gramo de fuerza para seguir buscando.


    No puedo más, 
    algunos creen que ha leído las noticias y el peso del mundo le resulta excesivo.

    Man in a Trilby, 1960, L. S. Lowry

    —Trabajo, le dice Pedro a Mario. Vamos, no tenemos nada que hacer acá.

    —Al menos, no tenemos nada que ofrecerle. Ojalá tuviéramos.

    Trabajo, trabajo, corean los otros y se conmueven porque esa sí es palabra inteligible y no las lágrimas. Las lágrimas del hombre siguen horadando el asfalto y vaya uno a saber que encuentran pero nadie se lo pregunta aunque quizá él sí, quizá él se esté diciendo mis lágrimas están perforando la tierra y el llanto puede descubrir petróleo. Si me muero acá mismo quizá pueda colarme por los agujeritos que hacen las lágrimas en el asfalto y al cabo de mil años convertirme en petróleo para que otro como yo, en estas mismas circunstancias...
    Una idea bonita pero el corrillo no lo deja sumirse en sus pensamientos que de alguna manera —intuye— son pensamientos de muerte (el corrillo se espanta: pensar en muerte así en plena calle, qué atentado contra la paz del ciudadano medio a quien solo le llega la muerte por los diarios). Falta de trabajo sí, todos entienden la falta de trabajo y están dispuestos a ayudarlo. Es mejor que la muerte. Y las buenas vendedoras de las casas de artefactos electrodomésticos abren sus carteras y sacan algunos billetes por demás estrujados, de inmediato se organiza la colecta, las más decididas toman el dinero de los otros y los instan a aflojar más. Mario está tentado de abrir el portafolios ¿qué tesoros habrá ahí dentro para compartir con ese tipo? Pedro piensa que debería haber recuperado el paquete que Mario abandonó en un tacho de basura. Quizá eran herramientas de trabajo, pinturas en aerosol, o el perfecto equipito para armar una bomba, cualquier cosa para darle a este tipo y que la inactividad no lo liquide.

    Las chicas están ahora pujando para que el tipo acepte el dinero juntado. El tipo chilla y chilla que no quiere limosnas. Alguna le explica que solo se trata de una contribución espontánea para sacar del paso a su familia mientras él sigue buscando trabajo con más ánimo y el estómago lleno. El cocodrilo llora ahora de emoción. Las vendedoras se sienten buenas, redimidas, y pedro y Mario deciden que este es un tipo de suerte.
    Quizá junto a este tipo Mario se decida a abrir el portafolios, Pedro pueda revisar a fondo el secreto contenido de los bolsillos del saco.

    Entonces cuando el tipo queda solo, lo toman del brazo y lo invitan a comer con ellos. El tipo al principio se resiste, tiene miedo de estos dos: pueden querer sacarle la guita que acaba de recibir. Ya no se sabe si es cierto o si es mentira que no encuentra trabajo o si ese es su trabajo, simular la desesperación para que la gente de los barrios se conmueva. Reflexiona rápidamente: Si es cierto que soy un desesperado y todos fueron tan buenos conmigo no hay motivo para que estos dos no lo sean. Si he simulado la desesperación quiere decir que mal actor no soy y voy a poder sacarles algo a estos dos también. Decide que tienen una mirada extraña pero parecen honestos, y juntos se van a un boliche para darse el lujo de unos buenos chorizos y bastante vino.
    Tres, piensa alguno de ellos, es un número de suerte. Vamos a ver si de acá sale algo bueno.

    ¿Por qué se les ha hecho tan tarde contándose sus vidas que quizá sean ciertas? Los tres se descubren una idéntica necesidad de poner orden y relatan minuciosamente desde que eran chicos hasta estos días aciagos en que tantas cosas raras están pasando. El boliche queda cerca del Once y ellos por momentos sueñan con irse o con descarrilar un tren o algo con tal de aflojar la tensión que los infla por dentro. Ya es la hora de las imaginaciones y ninguno de los tres quiere pedir la cuenta. Ni Pedro ni Mario han hablado de sus sorpresivos hallazgos. Y el tipo ni sueña con pagarles la comida a estos dos vagos que para colmo lo han invitado.

    La tensión se vuelve insoportable y solo hay que decidirse. Han pasado horas. Alrededor de ellos los mozos van apilando las sillas sobre las mesas, como un andamiaje que poco a poco se va cerrando, amenaza con engullirlos porque los mozos en un insensible ardor de construcción siguen apilando sillas sobre sillas, mesas sobre mesas y sillas y más sillas. Van a quedar aprisionados en una red de patas de madera, tumbas de silla y una que otra mesa. Buen final para estos tres cobardes que no se animaron a pedir la cuenta. Aquí yacen: pagaron con sus vidas siete sandwiches de chorizo y dos jarras de vino de la casa. Fue un precio equitativo.

    Pedro por fin —el arrojado Pedro— pide la cuenta y reza para que la plata de los bolsillos exteriores alcance. Los bolsillos internos son un mundo inescrutable aun allí, escudado por las sillas; los bolsillos internos conforman un laberinto demasiado intrincado para él. Tendría que recorrer vidas ajenas al meterse en los bolsillos interiores del saco, meterse en lo que no le pertenece, perderse de sí mismo entrando a paso firme en la locura.
    La plata alcanza. Y los tres salen del restaurant aliviados y amigos. Como quien se olvida, Mario ha dejado el portafolios —demasiado pesado, ya— entre la intrincada construcción de sillas y mesas encimadas, seguro de que no lo van a encontrar hasta el día siguiente. A las pocas cuadras se despiden del tipo y siguen camino al departamento que comparten.

    Cuando están por llegar, Pedro se da cuenta de que Mario ya no tiene el portafolios. Entonces se quita el saco, lo estira con cariño y lo deja sobre un auto estacionado, su lugar de origen. Por fin abren la puerta del departamento sin miedo, y se acuestan sin miedo, sin plata y sin ilusiones. Duermen profundamente, hasta el punto que Mario, en un sobresalto, no logra saber si el estruendo que lo acaba de despertar ha sido real o soñado.

    *     *     *

    Notas

    - Aquí pasan cosas raras, Luisa Valenzuela:
    file:///Users/Cecilia/Downloads/Dialnet-LiteraturaYRepresion-2577586.pdf




    - Luisa Valenzuela, sitio oficial: [Buenos Aires, 1938] Escritora y periodista argentina. De larguísima y reconocida trayectoria, admirada por Susan Sontag, Cortázar y Carlos Fuentes. Hija de la escritora Luisa Mercedes Levinson. Frecuentaban la casa de su niñez Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, entre otros importantes escritores y artistas. Comenzó a publicar a los 17 años. A los 20 años se radica en París; se relaciona con el grupo Tel Quel [publicación literaria] y con el «Nouveau Roman». Escribe su primera novela Hay que sonreír [1966-2004] con Clara como protagonista.

    De vuelta en Argentina, se desempeña como periodista de La Nación y de la revista Crisis. En 1969 va becada a la Universidad de Iowa, y allí escribe El gato eficaz [1972-1991-2001]. Desde 1972 a 1974 vive en México, París y Barcelona, y una breve temporada en Nueva York, donde estudia la literatura marginal estadounidense.

    Escribe Como en la guerra [1977-2001, censurada], y a partir de 1979 vive diez años en Estados Unidos. Allí publica el libro de cuentos Cambio de armas y la novela Cola de lagartija [1983-1992-1998] y dicta clases y talleres de escritura en universidades de Nueva York y Columbia.
    Obtuvo la beca Guggenheim en 1983 y en 1989 vuelve definitivamente a Buenos Aires, donde termina sus novelas Realidad nacional desde la cama [1990-1993] y Novela negra con argentinos [1990-1991].

    Además de las obras mencionadas, agrego las novelas: La travesía [1967], El mañana [2010], Cuidado con el tigre [2011] y La máscara sarda, el profundo secreto de Perón [2012].

    Los libros de cuentos y relatos: Los heréticos [1967], Aquí pasan cosas raras [1975-1991], Libro que no muerde [1980], Donde viven las águilas [1983], Simetrías [1993-1997], Antología personal [1998], Cuentos completos y uno más [1999-2001], El placer rebelde [2003], BREVS. Microrrelatos completos hasta hoy [2004], Acerca de Dios (o aleja), [2007], Generosos inconvenientes [escritos entre 1967-1993], Tres por cinco [2010] y Juego de villanos [2008].

    Y los ensayos: Peligrosas palabras [2002], Escritura y secreto [2003], Los deseos oscuros y los otros [2002] y Taller de escritura breve [2007].

    Recibió numerosos premios y reconocimientos tanto en Argentina como en países extranjeros y su obra ha sido traducida a otros idiomas.

    Su página oficial: https://www.luisavalenzuela.com/

    - Imágenes de elección personal para ilustrar este relato:

    1. Jonathan Borofsky [Boston 1942], pintor y escultor estadounidense. Su primera exposición individual fue en 1973 en el Artistics Space de Nueva York, seguida por la de la galería de Paula Cooper, con quien trabaja hasta la actualidad.

    En 1975 empieza con las grandes instalaciones que lo hicieron famoso en todo el mundo. Influido por las pinturas all-over de Pollock, por la escultura minimalista de Carl Andre, por Sol LeWitt y en general por las ideas anticomerciales del Arte Conceptual.
    Sus grandes instalaciones incluye vídeos, sonido y proyecciones, en combinación con dibujos y esculturas. Se lo asocia con el Neo-expresionismo. Sus fuentes de inspiración son sus sueños, fotografías y anuncios publicitarios.
    Una de sus esculturas más conocidas y populares son Los hombres martilleo, que se han instalado en varias ciudades del mundo.
    • A man with a briefcase, 1980
    • No title, 1982 [Hombres desarticulados]
    • Pinting with Light Bulb Eyes, 1980
         2. L. S. Lowry [1887-1976] Artista plástico inglés, famoso por pintar escenas de la vida en los distritos industriales del Noroeste de Inglaterra a mediados del siglo XX. Desarrolló un estilo distintivo de la pintura, donde destacan los paisajes urbanos y despoblados al mismo tiempo, y figuras humanas estilizadas y melancólicas. Como si el paso del tiempo no existiera, muchas de sus obras tienen un aire de tiempo detenido.
    • Man in a Trilby, 1960
    - Feria Internacional del Libro, Buenos Aires, 2017:
    https://www.el-libro.org.ar/