domingo, 28 de mayo de 2023

«Grown Children» [Hijos grandes], Sharon Olds

«Grown Children» 

[Hijos grandes]

Poema de  

Sharon Olds

[California, 1942] 

Premio Pulitzer de Poesía 2013

The Unswept Room, 2002

[La habitación sin barrer]


Gog y Magog Ediciones
Edición bilingüe
Traducción: Inés Garland


One from one direction, one
from another; one day they come back, together;
and suddenly my body fits
in the air it is standing in, and my brain
fit in my skull again, and my mind
in my brain, and over the anticlines of my
mind light plays. Last week I had seen 
a being on the beach I couldn´t name at first,
a short, upright creature with a round 
head and a swaybacked torso and brief
appendages flashing to the sides and below
like the beams of a star; so it appeared to sparkle,
to twinkle along the sand — it was a tiny
primate, and behind it along came another, 
tiner and more primitive,
a dazzling winking, scintillating
along, it was a baby. And now our daughter
is asleep on the coach, not six pounds
thirteen ounces, but about my size, 
her great, complex, delicate face,
relaxed. And our son, last night, looking closely
at his sweetheart as they whispered for a moment, what a tender
listening look he had. We raised them
daily, I mean hourly — every minute
we were theirs, no hour went by we were not
raising them — carrying them, bearing them, lifting them
up, for the pleasure, and so they could see,
out, away from us.


Nuestros hijos: Albertina [con Julia], Carla, Juan y Franco


Uno desde una dirección, otro
desde otra, un día vuelven, juntos,
y de pronto mi cuerpo cabe
en el aire que ocupa, y mi cerebro
entra en mi cráneo otra vez, y mi mente
en mi cerebro, y sobre los relieves anticlinales de mi
mente juega la luz. La semana pasada había visto
un ser en la playa que al principio no pude nombrar,
una criatura baja, erguida, con una cabeza
redonda y el cuerpo echado hacia atrás y unas 
extremidades cortas que se destellaban a los lados y por debajo
como las puntas de una estrella, tanto que resplandecía,
titilaba en la arena — era un pequeño
primate, y detrás de él venía otro,
más pequeño y más primitivo,
un parpadeo deslumbrante, centelleante,
era un bebe. Y ahora nuestra hija
duerme en el sillón, no siete kilos
seiscientos, sino más o menos de mi tamaño,
su rostro maravilloso, complejo, delicado, 
tranquilo. Y nuestro hijo, anoche, miraba de cerca
a su enamorada mientras susurraban por un instante, qué tierna,
atenta mirada tenía. Los criamos
diariamente, quiero decir a cada hora — cada minuto
éramos de ellos, ninguna hora pasaba en la que no estuviéramos
criándolos — alzándolos, soportándolos, llevándolos
en brazos, por el placer de hacerlo, y para que pudieran ver,
más allá, lejos de nosotros.

*

Sharon Olds

Sharon Olds nació en 1942 en San Francisco, California. Se graduó en la Universidad de Stanford y realizó su doctorado en la de Columbia. Desde hace años imparte clases de creación literaria en la Universidad de Nueva York. 
Publicó entre otros: Satan Says [1980], The One Girl and the Boy´s Party [1983], The Father [1982], The Unswept Room [2002], Strike Sparks: Selected Poems [2004] y Stag´s Leap [2012].
Su obra ha sido traducida a siete idiomas y ha obtenido numerosos premios, como el Pulitzer de Poesía 2013 y el National Book Critics Circle Award. Este año, 2023, le fue otorgado el Joan Margarit, por su escritura «no conformista y genuina».


https://www.youtube.com/watch?v=p_8Q7xxFGKw
FILBA 2020. Entrevista de Inés Garland

Es un placer escucharla. Es luminosa. Ya sea cuando cuenta sobre sus procesos creativos o cuando lee sus poemas, cuando habla de su infancia o cuando confiesa que los mejores poemas son los que le permiten salir de sí misma, «cuando una verdad subyacente, cualquiera sea, musical o moral, sale a la luz».

¿Poeta autobiográfica? Podría ser. La literatura del yo y la autoficción es una discusión que no vale la pena, es rancia dice Ana Wajszczuk en su artículo*, y agrega: Yo es Otro, decía Rimbaud, Je suis autre. Sus padres pueden ser el de todos, su cuerpo que envejece puede ser el de cada uno de nosotros, sus hijos son los hijos que crecen.

Es un gran placer leer a esta poeta estadounidense que, como la mayoría, considera a Walt Whitman el padre de la poesía norteamericana y homenajea a Emily Dickinson, otra de mis favoritas.

El libro La habitación sin barrer, es una excelente edición bilingüe, y cuenta con la traducción de Inés Garland. Una colección de poemas al cual más fresco, llenos de energía de vida y emotividad, de franqueza. La vida y el amor que se transforma a cada paso, en lo emocional, físico y espiritual.
Sharon Olds sabe cómo capturar nuestro interés, cómo sumergirnos en sus imágenes poéticas y temas que nos incluyen a todos.

Espero que hayan disfrutado al leer este poema tan conmovedor. Versos libres [no siguen un esquema de rima ni patrón métrico específico], con la cadencia y traducción impecables. Veintiocho versos en una sola estrofa, alternando líneas terminadas con líneas encabalgadas [corta el verso antes de su parada natural], dándonos un movimiento, un flujo muy particular a los lectores. Nos detiene y nos apura. Hay una comparación con la escena de la playa —vida y paisaje—, y luego nos invita a seguir con la imagen de sus hermosos hijos y la intimidad del hogar.
Nos habla, con gran emoción y profundidad, de la vida y de los saltos: ajenos y propios, hacia los desafíos que se nos presentan. Hacia la sorpresa y el milagro de ver a nuestros hijos ya grandes e independientes. Ya protagonistas absolutos... más allá, lejos de nosotros. 
Hasta la próxima lectura.

Cecilia Olguin Gianelli

Notas

- Sharon Olds Offcial Website:
https://www.sharonolds.net/#:~:text=Home%20%7C%20sharonolds.com

- Poetry Fundation:
https://www.poetryfoundation.org/poets/sharon-olds

- Siete escenas para Sharon Olds. Ana Wajszczuk:
https://laagenda.buenosaires.gob.ar/contenido/29306-siete-escenas-para-sharon-olds

sábado, 29 de abril de 2023

«A los estados», poema de Walt Whitman

«To the States»

To Identify the 16th, 17th, or 18th Presidential

poem

by Walt Whitman

«A los estados»

Para identificar las Presidencias 16.ª, 17.ª o 18ª 


Con la justa indignación, Walt Whitman:




Why reclining interrogating? why myself and all drowsing?
¿Por qué reclinarse, interrogar? ¿Por qué estamos todos adormecidos?

What depending twilight—scum floating atop of the waters,
Qué ocaso cada vez más profundo —escoria flotando sobre las aguas.

Who are they as bats and night-dogs askant in the capitol?
¿Quiénes son esos que andan, como murciélagos y como perros nocturnos, preguntando en el capitolio?

What a filthy Presidentiad! (O South, your torrid suns! O North, your arctic freezings!)
¡Qué sucia Presidencia! (¡Oh Sur, tus tórridos soles! ¡Oh Norte, tus árticas heladas!

Are those really Congressmen? are those the great Judges? is that the President?
¿Estos son, de verdad, los Congresistas?, ¿y aquellos los grandes Jueces?, ¿y ese el Presidente?

Then I will sleep awhile yet, for I see these States sleep, for reasons; 
Entonces, dormiré todavía un rato, ya que veo que estos Estados también duermen, por razones; 

(With gathering murk, with muttering thunder and lambent shoots we all duly awake,
(Todos estamos debidamente despiertos, en la oscuridad creciente, con el murmullo del trueno y con los brotes centelleantes,

South, North, East, West, inland and seaboard, we will surely awake.)
Sur, Norte, Este, Oeste, el interior y el litoral: nos despertaremos, sin duda).

By the Roadside
Al borde del camino


*

«A los estados. Para identificar las Presidencias 16.ª, 17.ª o 18.ª» es un poema de ocho versos, del gran Walt Whitman, fundador de la poesía norteamericana. 
Se encuentra en su famoso libro Hojas de Hierba [Leaves of Grass, 1855], dentro del grupo titulado «al borde del camino [By the Roadside [1881].
Esta obra se considera la gran epopeya americana y la gran epopeya de la literatura universal, donde se canta el nacimiento de Estados Unidos y su desarrollo como nación.
Pero también es el retrato de una persona: Walt Whitman. Con sus pasiones y anhelos, con su poesía y su prosa.


What Whitman


Todos conocen al poeta estadounidense, al autor del portentoso Canto a mí mismo [1855], a su tono optimista, de confianza, el que alaba el cuerpo humano y la naturaleza, el que tan bien expresa el goce de los sentidos. 




Pero acá se aleja de los poemas sentimentales. Y se muestra enojado. 
Con una gran claridad de imágenes escribe este reproche a los políticos que gobiernan —escoria flotando sobre las aguas—los reprende y expresa su descontento. También reprende a los congresistas y a los jueces. 
Denuncia el oportunismo político, la corrupción oficial y la atmósfera que crean —esa densa oscuridad, en una feroz diatriba.
Es «el Whitman político».




Un poeta que leyó los signos de su tiempo, lo dice Betsy Erkkila en su Whitman, The Political Poet [1989], donde repara en este aspecto: el poeta y la historia, la cultura política de su tiempo.

Él, como muchos estadounidenses, estaban hartos de los presidentes Millard Fillmore, Franklin Pierce y James Buchanan, quienes no gobernaron con la firmeza y pericia que los ciudadanos esperaban. 

Entonces Whitman, quien expresó su enojo en un panfleto, sin miramientos, los llamó villanos, superficiales, mediocres, llorones, poco confiables, de falso corazón,... «¡Qué sucia Presidencia!», dice en el poema.

Y luego, volviendo al poema, al finalizar, habla del despertar democrático como esperanza, una especie de atisbo de alegría cuando esa escoria es limpiada por los ciudadanos que despiertan. Y la energía y entusiasmo de Whitman vuelve, with muttering thunder and lambent shoots, esa fuerza imprescindible.

Porque para Whitman [1819-1892], poeta, enfermero voluntario en la Guerra de Secesión [1861-1865], periodista y ensayista, «el hijo de Manhattan», carnal y bebedor, es necesario que todos estén «debidamente despiertos».
Dice de la democracia, «esa forma de ser. Ese estar con los demás. Que los que gobiernan se acerquen a sus semejantes, que los respeten y que defiendan su dignidad». 

Espero que les haya gustado leer este poema en un momento tan especial que estamos viviendo, tan difícil de explicar para mí que parece una fantasía distópica.
Pues bien, quise encontrar algo en la literatura.
Invocar al poeta Whitman y a su apasionada voz sin freno, llena de energía y lucha. Recurrir a ella, ya que también fue de esperanza en tiempos de gran desilusión. 

Es una voz que proviene de Estados Unidos, sí, pero que saluda al mundo, sin tiempo. Y, sobre todo, una que «no tiene cátedra, ni filosofía, ni escuela». Y sí tiene la justa indignación.

Por otro lado, siempre es grato volver al colosal Whitman, «el primer poeta de la democracia». Tan admirado por Emerson [1803-1882], quien elogió en una carta su espíritu libre y valiente, y Tennyson [1809-1892], su contemporáneo británico. 
También por José Martí: «¿Quién es el ignorante que puede prescindir de la poesía?», dijo el poeta cubano, exiliado en Nueva York, quien también pide fervorosamente: «¡Escuchen a Walt Whitman. Hay que estudiarlo!». 




En Hojas de Hierba, con cambios en las diferentes ediciones, Whitman hace muchas referencias a presidentes. Hay cambios en su pensamiento y en su tratamiento poético. Desde el presidente idealizado [odas a Abraham Lincoln] a la decepción por la incapacidad y balbuceos para hacer lo que hay que hacer. Puppets!, dice, en lugar de hombres instruidos, experimentados y  estadistas que necesitamos.
Whitman nació en 1819, diez años después de la presidencia de Thomas Jefferson [1801-1809], y fueron los valores democráticos jeffersonianos con los que creció. Idolatrando a este y a todos los presidentes legendarios, como George Washington y Andrew Jackson, además del nombrado. Apoyó activamente a otros en los que confiaba.

En diferentes tiempos, el poeta se erige como la voz de la «gente común», o cae en la apatía, o comete «errores de juicio» en sus teorías sobre el concepto personalista del poder presidencial y el poder de los hombres de gobierno, el que fuera un ideal para él. Y también nosotros, en todo caso, los cometemos, en querer encontrar algo consistente y lógico, tanto en nuestros presidentes como en los poetas —como dice el excelente estudio de Nathan Faries* [The Pennsylvania State University].
Su visión dicotómica, la idealización y el destronamiento. Todo está en Whitman.

Whitman realizó sus mejores trabajos en tiempos de agitación política —década de 1850—, un Whitman furioso y escéptico. Luego el país se unificaría y llegaría el período de creación literaria en que pierde la poesía y gana la prosa. 
Es un Whitman más suave y amable. Ya no siente la justa indignación.
¿Habrá sentido el poeta nostalgia por ese fuego? Un tema que no concluye.

Ahora me despido, hasta la próxima lectura.

Cecilia Olguin Gianelli

Notas

- Poetry Foundation: To the States, by Walt Whitman:
https://www.poetryfoundation.org/poems/51868/to-the-states

- Hojas de Hierba, Walt Whitman: Pág. 299.
https://www.solidaridadobrera.org/ateneo_nacho/libros/Walt%20Whitman%20-%20Hojas%20de%20hierba%20&%20%20prosas.pdf

Hojas de Hierba, Walt Whitman. Edición completa. Selección de prosas: Edición de Eduardo Moga.
https://mep.janium.net/janium/Documentos/273411.pdf

- El poeta Walt Whitman, José Martí:
https://circulodepoesia.com/2019/05/jose-marti-sobre-walt-whitman/

- Whitman and the Presidency: Nathan Faries.
https://pubs.lib.uiowa.edu/wwqr/article/25851/galley/134219/view/

domingo, 9 de abril de 2023

«Orfanato», Serhiy Zhadan

Orfanato

[2017, edición original ucraniana]

[2022, edición española]

Serhiy Zhadan 

[1974, Starobilsk, Ucrania]


Editorial Galaxia Gutenberg; 320 págs.



Serhiy Zhadan, 
una de las voces más importantes de la literatura ucraniana contemporánea.



Serhiy Zhadan, para quienes no lo conocen, es un escritor, poeta, ensayista, traductor, músico y activista de cuarenta y ocho años. Orfanato es la primera de sus ocho novelas traducida al castellano. 
Muy celebrado en su país y ahora en el mundo lector e interesado en lo que sucede más allá de la ficción. Aunque la creación literaria está presente y vale la pena acercarse a ella. 


Serhiy Zhadan


Serhiy Zhadán nació el 23 de agosto de 1974 en Starobilsk, óblast [provincia] de de Lugansk. Reconocida mayoritariamente por la comunidad internacional como parte integrante de Ucrania, aunque desde el 2022 forma parte de facto de Rusia.




Filólogo y profesor de Literatura, vive y trabaja en Járkov. Tradujo poesía del alemán, inglés, bielorruso y ruso, a poetas tales como Paul Celan y Charles Bukowski entre otros. Sus propias obras han sido traducidas a muchos idiomas. 

En su novela, Anarchy in the UKR, de gran éxito —shortlist del premio «National Bestseller Prize» y candidata a «Book of the Year», habla, en uno de sus capítulos, de su propia infancia y juventud durante la entonces Unión Soviética hasta la Revolución Naranja [2004-2005], de un país que sufre muchas transformaciones. Un retrato fundamental de la Ucrania poscomunista.
Su título y lema para uno de los capítulos deriva del tema musical de la banda punk inglesa Sex Pistols: Anarchy in the U.K.




¿Por qué me interesé en conseguir y leer esta novela de Serhiy Zhadan, Orfanato?

Sucede que desde el trágico 24 de febrero de 2022, con mayor o menor intensidad, todos tenemos los ojos puestos en Ucrania, su país invadido por Rusia. 
Al cumplirse un año, leí muchos artículos periodísticos. También culturales —quería saber cómo se expresaban los intelectuales. 
Y luego supe a quién habían honrado con el Premio de la Paz los Libreros Alemanes en la Feria del Libro de Frankfurt, el 23 de octubre de 2022: a Serhiy Zhadan.


Friedenspreis des Deutschen Buchhandels
[Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán 2022]


Allí, además de elogiar sus creaciones, inspirando desde el punto de vista lingüístico, literario y musical, valoraron en alto grado «su compromiso con la gente de su tierra natal: toca en estaciones de metro, saca a la gente de barrios muy disputados, lee poemas en salas repletas y distribuye suministros de socorro por las ciudades invadidas», dijeron.

Al gustarme todo lo referido al lenguaje, quise saber más de alguien que dijo: «Hay que llamar a las cosas por su nombre: Un criminal es un criminal, la libertad es la libertad y la maldad es la maldad. Mientras tengamos nuestro lenguaje, todavía tenemos la vaga oportunidad de explicarnos, de decir nuestra verdad. Incluso si nos duele la garganta por las palabras. Incluso si te sientes abandonado y vacío por las palabras. La voz le da una oportunidad a la verdad. Y es importante aprovechar esta oportunidad».

Y leí este poema, que es una canción. El autor explica que surgió al conocer a dos chicos que, en el metro de Járkov [segunda ciudad mayor de Ucrania], ayudaban a los adultos, mantenían el orden y organizaban a los «pequeños» porque, ellos mismos pequeños, ya eran adultos.

METRO

Tú, niño de Saltivka, el de la casa en llamas:
Es más profundo el metro que muchos hondos mares.
Por sus entrañas atestadas, tú y tu linterna en el bolsillo
El Señor te acompaña en la estación de metro por la noche




Tú, niña del liceo de Novy Domy,
Nadie podría decirte, y yo tampoco puedo,
Nadie podría explicarte por qué el barrio está en llamas,
Pero tu corazón de niña es más fuerte que el metal.

Niños alegres y enojados del subsuelo de Járkov,
Niños que viven en las profundidades del metro
El mundo ha visto todo esto y está canoso y viejo,
Pero el amor es un trabajo que hay que hacer cada día.

Que se haga la calma, que la ciudad te cubra con su ala.
La ciudad te protegerá, la ciudad te dará su calor.
Te daré té caliente de mi termo.
Y cuando crezcas, tú también podrás dar calor.

Es un saber extraño: distinguir entre las armas
El móvil de mamá, la vieja colchoneta del hermano.
Este metro te da esperanza.
En algún lugar profundo late tu corazón.

Niños alegres y enojados del subsuelo de Járkov,
Niños que viven en las profundidades del metro
El mundo ha visto todo esto y está canoso y viejo,
Pero el amor es un trabajo que hay que hacer cada día.
[Se repite tres veces]

*

Y así está hoy Saltivka, uno de los barrios de Járkov arrasado por la guerra:
https://www.youtube.com/watch?v=zMZdcTrhAdY
13/2/2023


*

Si quieren acercarse, literalmente hablando, a lo que sucede en Ucrania, con una historia muy bien contada y escrita, si quieren ver el día a día de una persona común que debe llevar adelante algo importante para su familia, lean Orfanato, una novela excelente desde todo punto de vista. 
Una historia poderosa, de la que trataré, en mi reseña, de no ir más allá de lo necesario: 

Pasha, un profesor de lengua ucraniana de treinta y cinco años, es el protagonista. Debe ir a buscar a su sobrino de trece, que ha quedado atrapado en un orfanato del otro lado del frente.
«¡Ve a buscarlo!», le dice el padre enérgicamente.
Y tan resuelto está el abuelo del niño, que si Pasha no va, ya que piensa que es la madre —su hermana— la que debe ir, está decidido a hacerlo él mismo. 
El lugar donde está internado es un sitio para niños con mal comportamiento. Sasha es su nombre, y tiene una historia personal que lo hace estar enojado con el mundo.
Estamos en el año 2014 [podría ser el actual], Ucrania, región de Donbas que limita con Rusia.


Guerra en Donbas, 2014

A modo de aclaración, ya que fue importante para mí —no está especificado en la trama de la novela—, para ubicarme en tiempo, espacio y situación política y social: 
Tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética, muchos rusoparlantes quedaron fuera de la órbita moscovita. 
Dentro de la región que Vladimir Putin invadió el 24 de febrero de 2022, y la misma donde se desarrolla la novela, hay una gran diversidad cultural. Personas que hablan, en su día a día, ruso, ucraniano, o una mezcla de ambos.
El tema del lenguaje se convirtió en un motivo de pugna que ninguno de los gobiernos fue capaz de resolver. 
Esta incapacidad o desidia queda muy bien plasmada en la novela, porque Pasha, al ser un profesor de lengua ucraniana lo manifiesta en muchos momentos.
De una muy buena manera, para mí, alude a la cuestión lingüística frente a cada interlocutor que se le va presentando en su difícil travesía. 

Volviendo a los hechos históricos, la independencia de Ucrania en 1991 marca una etapa. 
La guerra de Donbás, que es el marco y tiempo de la novela, comenzó el 6 de abril de 2014. El gobierno interino de Ucrania había iniciado un operativo armado contra los grupos separatistas rusófonos del este de ese país tras la anexión de Crimea por Rusia. 
La política de rusificación fue más intensa en Ucrania que en otras partes de la Unión Soviética, ya que acá existe el grupo más grande de rusófonos —que no son rusos étnicos.
Estos son, a grandes rasgos, los antecedentes históricos y políticos, y el germen de la guerra actual.




Sin detallar el camino que recorrerá Pasha, lo que le pasará, con quienes se encontrará pacíficamente o, a quienes tendrá que enfrentar, sí les diré algo del paisaje, de la «escenografía», del ambiente que lo rodea: uno de los grandes valores literarios de esta obra.
Hablar del frío y la nieve con la ropa húmeda que no protege, del hambre que va gastando las reservas de energía, del silencio sospechoso, del miedo al ver las carreteras llenas de combatientes con ametralladoras al hombro y los cientos de civiles por todos lados conformando una masa carente de expresividad a la que Pasha se une, es meterse de lleno en algo que la mayoría desconocemos.
Como el desconocimiento de Pasha sobre qué es lo que está sucediendo, aunque se diga a sí mismo «algo anda mal por aquí».
Las banderas nacionales destrozadas y el tener que poner cara de tranquilidad para no despertar sospechas, porque así se siente, un sospechoso frente a esos soldados que fuman y lo miran con desdén, en cada retén, en cada puesto de control donde debe demostrar su legalidad, su pasaporte en... ¿su propio país?, ¿una ciudad tomada o a punto de ser tomada?, ¿es que el gobierno de la ciudad está cambiando de signo?
Hay una amenaza latente y ¡el orfanato había quedado del otro lado!

La manera en que describe Zhadan lo hace tan vívido todo, tan bien captura una especie de fatalismo omnipresente que nos sentimos dentro.
Sin relatar en ningún momento combates propiamente dichos, el autor nos sumerge en los estados de ánimo de una persona común, desprevenida, diría.
El desconcierto, otro gran tema.

Son tantas las preguntas... «¿dónde guarecerme?»,  las consignas pintadas en los jeeps, blanco sobre negro, «¿qué significan?¿son milicianos?, ¿o miembros de la Guardia Nacional?, 
¿están a salvo los que pueden escapar?, ¿y los que no pueden hacerlo, o no quieren?, ¿acaso son cobardes los que optaron por huir y no se quedaron a defender su tierra? 

La multitud que abandona la ciudad asediada se vuelve egoísta con el espacio que se acota. Los refugiados se miran con sospecha, como enemigos. Como lo son los que toman la ciudad.
Algunos dan las órdenes en ruso, otros en ucraniano, o con acento del Cáucaso. Pasha habla las dos lenguas y también alterna el idioma según le dicta su intuición, se esmera temerariamente, como si estuviese frente a un claustro académico que lo está examinando. 
Nadie confía en nadie.

Pasha va descubriendo todo al tiempo que nosotros, los lectores, lo hacemos. Él, un hombre que vivía inmerso en su mundo de alumnos y literatura, un poco desconectado de todo lo exterior a su vida pequeña, tratando de comprender. Hay una escena, una conversación con un periodista, que expresa claramente lo que digo.

Todo le sucede tan rápido a Pasha que tiene poco tiempo para darse cuenta. Hacía solo unos meses que habían aparecido en su ciudad. Asaltando lugares públicos, arrancando banderas. La mayoría de los habitantes no sabía cómo posicionarse, ni que esperar de esos jóvenes invasores que los trataban con aparente cortesía, les sonreían,  «pueden seguir criando a sus hijos en paz», los tranquilizaban.
Pasha, con sus lentes de intelectual siempre puestos, no se fiaba, no se había sentido a gusto con la actitud artificiosa e impostada de esos hombres con sus flamantes uniformes.
Algo olía mal.

La historia está contada en tercera persona, pero desde el punto de vista de Pashka. En un momento cambia, y es la mirada de Sasha la que seguimos. El autor lo hace magistralmente: hay una necesidad argumental y lingüística para este giro inesperado. Hay un descubrimiento de lo insustancial de la existencia, un agotamiento físico y mental que marcará este momento de querer desaparecer.

Por último, les dije que quería ubicarlos en la «escenografía», en algo del ambiente alrededor de Pashka. Ustedes lo leerán con placer —aunque esa palabra no va bien por el tema que abarca. 
Pues bien: los campos negros por los girasoles no recogidos, los surcos profundos dejados por los pesados vehículos militares y el olor a sangre, a gasolina, al aire denso, al miedo... allí, donde Pashka no debe perder de vista la línea del horizonte que debe traspasar, es el lenguaje, la literatura la que gana con sus comparaciones poéticas, sorprendentemente nítida y penetrante. Paso a paso en esos tres días invernales de nieve y escarcha, ¡solo tres días son!, para traspasar esa línea y llegar al orfanato.




Me despido hasta la próxima lectura, espero que disfruten de este autor y de su obra.

Cecilia Olguin Gianelli


Notas


- Serhiy Zhadan recibe el Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán 2022:
https://www.suhrkamp.de/nachricht/serhij-zhadan-erhaelt-den-friedenspreis-des-deutschen-buchhandels-2022-b-3682

- Tres poemas de Serhiy Zhadan. Letras Libres:
https://letraslibres.com/poesia/serhiy-zhadan-tres-poemas/

- Donbass 2014, el germen de la guerra de Ucrania:
https://www.youtube.com/watch?v=tBG_gO6nVu0



- Emisión de «Todos los libros un libro». Radio Universidad de Salamanca:
https://www.youtube.com/watch?v=WideKXj5SkQ




- Serhiy Zhadan, el «niño terrible» que lucha por la paz en Ucrania. La Brújula:
https://librujula.publico.es/serhiy-zhadan-el-nino-terrible-que-lucha-por-la-paz-en-ucrania/


domingo, 19 de marzo de 2023

«Aniquilación», Michel Houellebecq

 Aniquilación 

[Anéantir, 2022]

Michel Houellebecq

[Saint-Pierre, Reunión, 1956]


Michel Houellebecq, cronista implacable de la sociedad occidental.
Contemporáneo. Alabado y criticado por igual.
Un escritor que incomoda y que vale la pena leer.


Editorial Anagrama, 608 págs.


¡Las traducciones!, ¿no? El título original: el verbo «anéantir», cambiado por el sustantivo. Y ya solo con este «detalle», podríamos hablar un poco. Decirles, por ejemplo y... adelanto algo de lo que van a leer: l´annonce de son cancer l´anéanti [la noticia de su cáncer lo destruyó].

El autor

Michel Houellebecq


Michel Houellebecq, poeta, novelista y ensayista de 64 años. Nació el 26 de febrero de 1956 en Saint-Pierre, isla Reunión, departamento de ultramar francés situado en el océano Índico occidental, en el hemisferio sur. Forma parte de la República Francesa. 
Actualmente, vive en París.




Dicen que para comprender a las personas, tenemos que remontarnos a sus infancias, a esas experiencias que dejan marcas indelebles. Un escritor, un artista, no escapa a la norma. Y la de Houellebecq fue dura —también en sus personajes el pasado cuenta.
Es uno de los escritores franceses actuales que despierta más entusiasmo, pero es también muy controvertido. 

Comenzó su vida de trabajo siendo informático en el Ministerio de Agricultura. Se hizo conocido como escritor por su primer poemario: En busca de la felicidad [La Porsuite du bonheur, 1991]. Pero fue Partículas elementales la novela que lo hizo realmente conocido entre el público lector. 
Sobre este libro se hizo la película alemana dirigida por Oskar Roehler [2006], ganadora de un Oso de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Berlín.




Sus novelas más conocidas y recomendadas son: 
  • Ampliación en el campo de batalla [1994], la historia de un ingeniero informático.
  •  Las partículas elementales [1998], la historia de dos medios hermanos y sus destinos.
  •  Plataforma [2001], Tailandia y su paraíso sexual, destino de Michel, el protagonista.
  •  El mapa y el territorio, Premio Goncourt [2010]; la polémica historia sobre la islamización de Francia.
  • Sumisión [2015]. Muchos recordarán el atentado terrorista contra la revista satírica Charlie Hebdo, que había dedicado su portada a Houllebecq, por lo que el autor, acusado de islamofobia, tuvo que suspender la promoción del libro y alejarse por un tiempo.
  • Serotonina [2019], la historia de un ingeniero agrónomo que trabaja para el gobierno y, que comienza a tomar un antidepresivo.
  • Aniquilación [2022], la comentada en este post.
Destaco los títulos que elige para sus novelas, son extraordinarios, y la repetición en los nombres de sus personajes, la edad (hombres de alrededor de cuarenta y cinco años) y algunas situaciones. Mucho de él mismo.


Michel Houellebecq, 2017, Buenos Aires, Argentina

Sus ideas incomodan algunas veces. Hace unos años, en una conferencia en Argentina sobre la transformación de los intelectuales en su país*, dijo: 

«Lo únicos que últimamente han dicho algo interesante sobre la sociedad, no son los intelectuales franceses, sino los novelistas. 
Ellos se han interesado en la vida real. 
Crean personajes humanos. 
No encuentro, entre los intelectuales, quien haya dicho algo interesante sobre 
las mutaciones y los cambios tecnológicos, 
la manera en que se fusionan hombre-máquina, 
no más que Maurice Dantec*. 
Nadie que haya dicho algo importante sobre la desvirilización, 
sobre el buen humor obligatorio, 
que Philippe Muray*. 
Ellos escribían para los lectores, no para el ambiente. Eran hombres libres».


Conoció personalmente a estos dos creadores, y están todos en la lista de «nuevos reaccionarios» de Daniel Lindenberg.
Comparte con ellos una concepción de la literatura y el mundo contemporáneo, el interés por los grandes cambios políticos y culturales. Una metafísica que ve las consecuencias del desarrollo de la biotecnología.
Sus escritores preferidos son los que, en sus historias, las ideas juegan un papel importante.

Las ideas de Houellebecq están en sus novelas. 
Y en esta novela, Aniquilación, abundan. Desde el discurso científico hasta el filosófico, también el periodístico y publicitario. Pasando por otros géneros como la poesía y el ensayo, todo está en el entramado heterogéneo que es su narrativa.

Fue profético en muchos caso. Es crítico con el tema religioso, referido a la presencia musulmana en Francia. Su gran tema es su preocupación con el transhumanismo, y la pérdida de la cultura que privilegia la fraternidad.

Su estilo, a mi modo de ver, ese «no estilo», está dado en el sentido de ser lineal. No hace malabarismos ni extravagancias con las formas. Eso no quiere decir que en algunas novelas no haya saltos temporales, como en Las partículas elementales
Su prosa nos demanda leerla con cuidado, en el sentido de que parece fácil, pero supone una profundidad. Nos despierta siempre un pensamiento propio, un posicionamiento, ya que todo lo que sucede, nos sucede.

Hasta ahora son lineamientos generales que aplica a esta novela, con un comentario que trataré que no sea tan largo —es un libro largo.




Aniquilación comienza con una frase que nos introduce en su atmósfera y singularidad desde el comienzo: 

«Algunos lunes de los últimos días de noviembre, o principios de diciembre, tenemos la sensación, sobre todo si uno es soltero, de estar en el corredor de la muerte».


Estamos en París, ciudad que tendrá su protagonismo al pasearnos por sus estaciones de metro con sus grafitis, plazas y parques —no será el famoso Jardín de Luxemburgo, sino el Parc de Bercy del distrito 12—, bulevares, puentes —les quais de la Seine—, espacios públicos conocidos físicamente o a través de la literatura, y ... , un futuro cercano, noviembre del año 2027. 
También estaremos en la zona de Francia donde vive el padre de Paul y donde pasó él su infancia y juventud: la Borgoña, Lyon, con sus ríos Ródano y Saona, y las carreteras provinciales que muestran los verdaderos paisajes «esos con respiración tranquila», la vida apacible tan necesaria en ciertos momentos. 

Contada en tercera persona, narrador omnisciente. Pero a veces esto se confunde al tomar voz los personajes

La historia tiene varias subtramas. 
Comienza con una de ellas: una investigación a nivel gubernamental se está llevando a cabo. Mensajes anónimos difundidos por internet, imágenes con una precisión inusitada, dibujos geométricos con significados oscuros, sin destinatario aparente, amenazantes, tenían perplejos a los encargados de desentrañar el asunto. Ellos eran los mejores hackers y programadores contratados, los más expertos. Capaces de dominar los lenguajes informáticos mas sofisticados. 
El recuerdo, la pesadilla, de los atentados islamistas del pasado tenía al gobierno en máxima alerta. 
También hay un video que se ha difundido e invadido sitios web gubernamentales. Y acá está el problema mayor: ha tomado una repercusión mundial por el personaje que involucra, Bruno Juge, y por la rapidez con la que se ha viralizado, afectándolo a él profundamente.
Bruno, un ingeniero puro, es el exitoso Ministro de Economía y Finanzas de Francia que aparece, en una guillotina.
Los expertos, por mas que se esfuerzan, no pueden eliminar el video ni los otros ataques informáticos. El gobierno no lo comprende.
La cosa es que, en ese momento que ellos están hablando, que nosotros estamos hablando o leyendo [digo yo], millones de personas están con sus smartphones, tablets, computadoras abiertas esperando ser controladas por un bot —robot, para los que no están familiarizados con el lenguaje de inteligencia artificial.

¿Pasarán las amenazas virtuales al plano real? Hay que leer el libro. Es otro de los temas de gran actualidad, los que se esconden detrás de una pantalla... nunca sabemos cuándo saldrán. 

El informe con el resultado de dicha investigación se la deben dar a Paul Raison, nuestro protagonista. Alrededor de cincuenta años. Confidente y asesor del Ministro de Economía. 
Ambos tecnócratas. 

También entra prontamente en escena, aunque solo se lo nombra en estas primera páginas, Édouard Raison, padre de Paul, un típico baby boomer —había nacido en 1952. Un jubilado de un alto cargo en el Servicio de Inteligencia francés. Muy destacado en una época donde los peligros eran locales.

Hasta acá, podríamos creer que estamos frente a un cyberpunk, o a un thriller político —nunca panfletario porque conocemos a Houellebecq.

Pero no, este es solo uno de los temas y no el más importante. 
Lo más interesante empieza con la vida de Paul: su situación civil, su felicidad o desdicha, las relaciones sexuales o la ausencia de ellas. Con temas como la salud y la enfermedad, las conductas de sus hermanos y de su padre, el envejecimiento, los derechos del enfermo y su fragilidad, la eutanasia, el veganismo, con sus adeptos y detractores, los ataques virulentos de unos hacia los otros, como ocurre con la religión, las creencias místicas sin fundamento científico, el desempleo, los inmigrantes tratando de entrar a Francia por España y los atentados. Sí, también hay política y situaciones sociales que se desprenden, como el babyboom —aumento de la tasa de natalidad después de la Segunda Guerra Mundial.
Y muchos temas más, tramas y subtramas, que parecen menores, pero que quedarán grabados por siempre...algunas no se cierran.

Paul tiene largos sueños con descripciones poéticas y malos presagios: el frío extremo del planeta, en uno de los sueños, se une al frío del ministerio donde trabaja hasta altas horas de la noche. Y se despierta. Hay pasajes de una página o más que los ocupan. Los leemos como situaciones reales a los que le encontraremos un significado. El mundo onírico se une, con gran ductilidad, al real.

Todas las personas relacionadas con Paul van a entrar a formar parte de la trama principal, también Bruno, el ministro, pero en menor medida. Y a partir de ellos: los temas y las ideas. 
Bruno y Paul no son amigos íntimos pero, se respetan y admiran. No necesitan detalles de sus vidas personales. Se comprenden así, por pura empatía de hombre occidental que comparte edad, situación social y profesional: complicidad masculina.

Todo sucede a la par de un año electoral donde uno de los candidatos es Bruno, un outsider, con un ministerio que es un éxito total, por consiguiente: el mejor posicionado. La gente lo valora pero no lo ama.
Es muy probable que este personaje esté inspirado en un Ministro real de la época y amigo de Houellebecq. 

Hay escenas distendidas que aliviarán otras mas sensibles, como la muy buena de Paul y Bruno, en un viaje de gobierno a Etiopía. Un encuentro en el bar del hotel donde se alojan, una vez terminado «el trabajo». Aunque, ¿se va a trabajar en esos viajes de negocios, en los congresos? Allí encuentran, como es de suponer, dos prostitutas muy finas, de lujo. 
Porque a pesar del estado de ánimo sombrío que caracteriza a los personajes de Houellebecq, siempre hay algo que te despierta una sonrisa. Nerviosa a veces. Es su humor triste tan particular, ¡ese sarcasmo ante la evidencia!
Como la de los turistas que han hecho un viaje a determinado lugar solo para fotografiar okapis... y bueno, sucede lo que sucede. Es muy gracioso.

Recomiendo una lectura pausada, prestando atención a las referencias literarias y a las reflexiones sobre los muchos temas.
Personalmente, la dejé descansar unos días y volví a leer algunas  de mis notas en los márgenes. 
Creo que la relación de Paul con su familia, que incluye situaciones distintas con cada uno de ellos, sus vulnerabilidades y el amor —incluido y muy especialmente, el amor físico, si es que se pueden separar, ya que se toma «el placer sexual como prolongación de la ternura», es lo más importante. 

Paul es un hombre escéptico, huye de las frases que implican un optimismo insensato, sin embargo la manera en que se para frente a su familia y esposa, frente al mundo y frente a la vida que incluye a la muerte, es de una gran humanidad. Nunca cerrándose, siempre expectante, sobre todo en el momento de los adioses. 

Los agradecimientos del final muestran la investigación que hay detrás de todo lo referente a la medicina, sobre todo a las especialidades como la neurología, oncología y otorrinolaringología. Agrega, en esta parte, la importancia de documentarse de los escritores, «deberían hacerlo más los escritores franceses», dice. 
Y finaliza con un «es hora de parar».
Esperamos que no sea así, que este libro no sea una despedida.

Yo sí me despido, inmersa en un estado de ánimo de gran sensibilidad, es imposible no sentirlo al finalizar las últimas páginas y cerrar este libro, que nos regala algunas ilustraciones y una muy buena historia.

Cecilia Olguin Gianelli

Notas


- Personajes: 
  • Bastien Doutremont: científico informático. Contratado por el Estado. Un hacker.
  • Fred:                               "               "                    " . Un programador nato, capaz de dominar los lenguajes más sofisticados.
  • Bruno Juge: Ministro de Economía y Finanzas de Francia; separado de su esposa Évangeline.
  • Paul Raison: alto funcionario del  "         "            "; asesor de Bruno.
  • Prudence: esposa de Paul y Funcionaria del Departamento del Tesoro. La relación del matrimonio, ambos tecnócratas, cambia a través de la novela.
  • Véronique: ex esposa de Paul.
  • Édouard Raison: padre de Paul; viudo, retirado de un alto cargo en el Servicio de Inteligencia.
  • Madeleine: pareja de Édouard, ex empleada doméstica.
  • Suzanne Raison: madre de Paul, escultora y restauradora de obras de arte.
  • Cécile Raison: hermana de Paul, muy religiosa, dos hijas: Deborah y Anne-Lise.
  • Hervé: esposo de Cécile, notario desempleado.
  • Aurélien: hermano de Paul, conservacionista de arte.
  • Indy: esposa de Aurélien.
  •  Maryse: novia de Aurélien, enfermera.

- Algunas de las referencias literarias:
  • Dostoievski
  • Musset: «Rolla»
  • Voltaire
  • Anita Brookner
  • Jean Racine
  • Corneille
  • Honoré de Balzac
  • Malcolm Mackay
  • Cesare Beccaria

- Wicca: Antigua religión neopagana practicada por Prudence en la novela. 

- Michel Houellebecq, Conferencia completa en Argentina, 2017:
https://www.youtube.com/watch?v=Ffd5wWuewIM

-Maurice Dantec: [1959-2016] Músico y escritor franco-canadiense, maestro del thriller cyberpunk —subgénero de la ciencia ficción que refleja un futuro cercano con una tecnología avanzada y con una baja calidad de vida. Autor de La sirène rouge [1993], Les racines du mal [1995] y Babylon Babies [1990] —adaptada al cine por Mathieu Kassovitz en 2008. 

-Phillippe Muray: [1945-2006] Novelista y ensayista francés. En la lista de «nuevos reaccionarios» de Daniel Lindenberg, junto a Michel Houellebecq y Maurice Dantec, entre otros.


miércoles, 8 de febrero de 2023

«Celestial Music», poem by Louise Gluück

 «Celestial Music»

[Música celeste]


For Julia,
and for everyone.


Read a poem to yourself, thinking about those words, reflecting, delighting in. And then, share it. This is one of my favorites by Louise Glück. The first verse, with a myriad of connotations, keeps you reading.
Enjoy it!

Leer un poema para uno mismo, pensando en esas palabras, reflexionando, deleitándose. Y luego, compartirlo.
Este es uno de mis favoritos de Louise Glück. El primer verso, con una miríada de connotaciones, hace que sigas leyendo. 
¡Que lo disfruten!



Del libro:

Ararat, 1990


Traducción: Abraham Gragera
Editorial Pre-Textos
Colección La Cruz del Sur

Louise Glück

[New York, 1943]


Louise Glück, is one of America´s most talented contemporary poets. And her poetry is one of the most lyrical and pure. It stands out for its technical precision, sensitivity, and the way it penetrates topics —unaffected and genuine— such as loneliness, family relationships, and death.
He has the ability to create poetry that many people understand. Due to her simple language and her intimate, close poetic voice. But, she is very careful in rhythm and repetition, in the specificity of her vague phrases. All this gives her poems a weight that is far from colloqial.
Glück is the author of 16 books of poetry and two essays.

Louise Glück es una de las poetas más talentosas de la actualidad. Y su poesía una de las más líricas y puras. Se destaca por su precisión técnica, sensibilidad y la manera en que penetra en temas —sin afectación, genuina— como la soledad, las relaciones familiares y la muerte.
Tiene la capacidad de crear una poesía comprendida por mucha gente, debido a su lenguaje simple y su voz poética íntima, cercana. Pero, es muy cuidadosa con el ritmo y la repetición, con la especificidad de sus frases vagas. Todo esto da a sus poemas un peso que está lejos de ser coloquial.
Autora de 16 libros de poesía y dos ensayos. 



                                                                        Louise Glück

Pulitzer Prize for Poetry, 1993

Nobel Prize in Literature, 2020


Celestial Music


I have a friend who still believes in heaven.
Not a stupid person, yet with all she knows, she literally
       talk to god,
she thinks someone listens in heaven. 
On earth, she´s unusually competent.
Brave, too, able to face unpleasantness.


Tengo una amiga que aún cree en el cielo.
No es estúpida, pero a pesar de lo que sabe, habla
      literalmente con dios,
piensa que allá arriba alguien escucha.
Aquí, sobre la tierra, su talento es extraordinario.
Además, es valiente, capaz de plantar cara a lo
       desagradable.


We found a caterpillar dying in the dirt, greedy ants
       crawling over it.
I´m always moved by weakness, by disaster, always eager
       to oposse vitality.
But timid, also quick to shut my eyes.
Whereas my friend was able to watch, to let events play out
according to nature. For my sake, she intervened,
brushing a few ants off the torn thing, and set it down
       across the road.


Una vez encontramos una oruga muriéndose en el polvo,
        con hormigas glotonas encima de ella.
Siempre me ha enternecido la debilidad, el desastre,
      siempre he ansiado oponerme a lo vivo.
Pero tímida como soy, cierro pronto los ojos.
Mi amiga, sin embargo, era capaz de mirar, dejar que los
        sucesos se desarrollaran 
acordes con la naturaleza. Por consideración hacia mí,
       intervino,
retiró algunas hormigas de aquella cosa deshecha y la
       depositó al otro lado de la calle.


My friend says I shut my eyes to god, that nothing else 
       explains
my aversion to reality. She says I´m like a child who
      buries her head in the pillow
so as not to see, the child who tells herself
that light causes sadness—
My friend is like the mother. Patient, urging me
to wake up an adult like herself, a courageous person—


Mi amiga dice que cierro los ojos a dios, que nada sino
        eso explica
mi aversión a la realidad. Dice que soy como un niño que 
        sepulta su cabeza en la almohada
para no ver, el niño que se dice:
la luz causa tristeza.
Mi amiga viene a ser la madre. Paciente, me incita
a despertar, a ser adulta como ella, a tener coraje.


In my dreams, my friend reproaches me. We´re walking
o the same road, except it´s winter now;
she´s telling me that when you love the world your hear
        celestial music:
look up, she says. When I look up, nothing.
Only clouds, snow, a white business in the trees
like brides leaping to a great height—
Then I´m afraid for her; I see her
caught in a net deliberately cast over the earth—


En mis sueños, mi amiga me amonesta. Caminamos
por la calle de siempre, solo que es invierno;
me dice que cuando se ama el mundo se escucha música
      celeste:
mira hacia arriba, dice. Pero cuando miro, nada.
Solo nubes, nieve, un blanco acontecer entre los árboles
como novias brincando en las alturas.
Entonces temo por ella; la veo
apresada en una red arrojada en la tierra con alevosía.


In reality, we sit by the side of the road, watching the sun
        set;
from time to time, the silence pierced by a birdcall.
It´s this moment we´re both trying to explain , the fact
that we´re at ease with death, with solitude.
My friend draws a circle in the dirt; inside, the caterpillar
       doesn´t move.
She´s always trying to make something whole, something 
         beautiful, an image
capable of life apart from her.
We´re very quiet. It´s peaceful sitting here, not speaking,
        the composition
fixed, the road turning suddenly dark, the air 
going cool, here and there the rocks shining and
        glittering—
it´s this stillness that we both love.
The love of form is a love of endings.


En el mundo real, nos sentamos al borde del camino,
       mirando la puesta de sol;
de vez en cuando el grito de un ave perfora el silencio.
Y es entonces cuando ambas tratamos de explicar
por qué nos sentimos cómodas con la muerte, con la
       soledad.
Mi amiga dibuja un círculo en la tierra; dentro de él, la
       oruga no se mueve. 
Ella siempre intenta construir un todo, algo bello, una
       imagen.
capaz de vivir por sí misma.
Permanecemos serenas. Sentarse aquí da paz, sin decir
        palabra, fija
la composición, el camino que se torna de repente oscuro,
        el aire
que refresca, aquí y allá, las rocas que brillan y relucen...
Es esta quietud lo que ambas amamos.
Amar la forma es amar los finales.

*     *     *



Did you like the poem? What a pleasure to read and reread it!, on a summer rainy day in Mar del Plata or any other place where you can give yourself a quite moment to read, where «the silence is pierced by a birdcall».
I hope so, beacause I really liked it. A dialogue between the speaker [the voice of the poem] and her friend, «who still believes in heaven».
By having a subjective voice, written in the first person and in blank verse [no form, nor meter], it feels very close, intimate. The use of animal imagery [insects] as an analog to the cycle of dead and birth is very significant and close us to nature. 
It is as if she / he invites you to come closer to tell you something... and says: «I have a friend who still believes in heaven...she literally / talks to god, / she thinks someone listens in heaven». And already in that verse there is something unsaid that we guess.
Then something happens.
The different looks in front of the caterpillar that is daying is one of the things that revealed.

A meditative poem about a possible existence of a God. A poem about friendship, full of  meanings. How much peace can be achieved by accepting the others believes!

Until my next comment, always saying that my readings are not the only correct ones. I read the poem carefully —more than once—, analysed it and just reflect on it.

Cecilia Olguin Gianelli




¿Te gustó el poema? ¡Qué placer leerlo y releerlo!, en un día lluvioso de verano en Mar del Plata o en cualquier otro lugar donde puedan regalarse un momento tranquilo para leer, donde «el silencio es atravesado por el canto de un pájaro».
Espero que sí, porque a mí me gustó mucho. Un diálogo entre el hablante poético [el yo lírico] y la amiga que «todavía cree en el cielo». El uso de imágenes de animales [insectos] como analogía del ciclo de muerte y nacimiento es muy significativo y nos acerca a la naturaleza.
Al tener una voz subjetiva, escrito en primera persona y en verso blanco [ni forma ni métrica], se siente muy cercano, íntimo. Es como si ella / él te invitara a que te acerques para decirte algo: «Tengo una amiga que aún cree en el cielo... habla / literalmente con dios, / piensa que allá arriba alguien escucha». Y ya en ese verso, hay algo no dicho que adivinamos. 
Entonces algo sucede.
Las distintas miradas frente a la oruga moribunda es una de las cosas que se revelan.

Un poema meditativo sobre la posible existencia de un Dios. Un poema sobre la amistad, lleno de significados. ¡Cuánta paz se puede lograr aceptando las creencias de los demás!

Hasta mi próximo comentario, siempre diciendo que mis lecturas no son las únicas correctas. Leí el poema detenidamente —más de una vez—, lo analicé y reflexioné sobre él.

Cecilia Olguin Gianelli


*     *     *

Notas


- Louise Glück: Poems Literary Elements:
https://www.gradesaver.com/louise-gluck-poems/study-guide/literary-elements#form-and-meter

- Poetry Foundation. Louise Glück:
https://www.poetryfoundation.org/poets/louise-gluck